La ciudad se debate en la ciudad
Los lectores arquitectos y de otras ocupaciones defienden la escala urbana, la visión del cielo y el control de la proyección de sombras de los edificios por construir
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Fue pura coincidencia, pero en la edición de la semana última aparecieron a la vez una columna con mi firma en la que tomaba partido en favor de la suspensión -condicionada- por 90 días para la aprobación de edificios torre en varios vecindarios de la ciudad (lo que produjo una cantidad infrecuente de cartas de lectores) y en la página siguiente, los trabajos premiados para la remodelación de la Plaza de Mayo, tema que motivó reacciones poco favorables de los lectores.
Es difícil examinar objetivamente los comentarios que fueron enviados en días recientes. La mayoría proviene de lectores que no son colegas, algunos son médicos, abogados, profesores de historia, o ciudadanos a secas; otros sí son arquitectos e ingenieros. Pero me parece importante destacar que en todas las notas recibidas, de las que se reproducen sólo algunas, no hay rechazo a mi posición en defensa de la escala urbana, la visión despejada del cielo y una actitud del gobierno de la ciudad de control de las sombras proyectadas por edificios por construir.
Sorprende también la preocupación por el proyecto premiado para el rediseño de la Plaza de Mayo: a partir de las imágenes difundidas, hubo confusión acerca de una posible supresión de árboles (es decir, de la sombra estival) y de bancos; y se duda de que la ciudadanía será cautivada por un mero juego de luces en el piso, que evocará el trazado de plazas pretéritas (juego que podrá ser captado desde una cierta altura y no, ciertamente, por los peatones que circulen de noche), son vistos por la gente con aprensión. Hubo incluso quienes me preguntaron: "Los autores de este anteproyecto, ¿alguna vez caminaron en verano a través de la plaza?; en ese caso, ¿no valoraron la recova que la atravesaba en el siglo XIX, esa que ellos usan sólo como un trazado de luces en el piso?" Copio estas frases porque me parecieron pertinentes y dignas de revisar.
Como me tocó muchas veces actuar como jurado en concursos de proyectos, respeto sobremanera la función de los colegas que cumplen esa tarea, y en la medida de que todavía me gratifica participar en alguno de los certámenes que se organizan, valoro la juventud de los ganadores y su presentación. Sin embargo, antes de estar frente a un hecho consumado, pido que se revise con extremo cuidado la fisonomía que los porteños vamos a gozar -o padecer- durante las próximas décadas.
Hay que recordar que esto nació de una expresión de deseos del jefe de Gobierno: se trataba de peatonalizar la plaza histórica convirtiéndola en el ágora porteña por excelencia. Eso me pareció una estupenda idea y la apoyé ante las dudas de muchos interlocutores. Pero convertir semejante extensión en una explanada desértica no es precisamente "peatonalizar", porque tratándose de nuestra Plaza Mayor es fundamental que sea tratada para que no pierda su preciada condición de lo que Augé denomina "lugar urbano".
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- Graciela L. Furman
Soy lectora asidua de su columna Arquitextos, y la del día de hoy, 29/11, me parece muy oportuna. Como vecina de Caballito y habitante de una de sus antiguas casas, celebraría una más activa participación de los profesionales de la arquitectura en defensa de los derechos de los vecinos, y junto a los que eligieron el camino de la lucha por la ciudad, por una vida más bella y grata en nuestra Buenos Aires. Juntos somos más.
- Bertha Piter
Siempre lo leo, agradezco a la vida el que me haya "topado" con sus artículos porque es claro, se le entiende muy bien, redacta que es un placer leerlo, en fin... Y no utiliza términos en inglés... ¡por suerte! Si bien soy una secretaria, amo todo lo que es "fachada de los edificios", me sugieren vida, mensajes, ¡me asombran! Y soy una "caminante". Ojalá pueda usted disponer de tiempo para contestarme. Pero lo comprendo si no puede hacerlo. Comparto totalmente sus artículos.
- Silvia Novo | Arquitecta
Luego de leer su nota sobre los límites por tener en cuenta en las intervenciones dentro de contextos urbanos, me preocupé por las características del proyecto ganador para la remodelación de la Plaza de Mayo. Adhiero a la idea de un espacio urbano que permita la manifestación de diversas expresiones sociales, políticas y artísticas. Trabajo frente a ella, y veo pasmada la colocación de plantines de flores por la mañana y los restos destrozados de las mismas por la tarde. No me asombra que se arruinen, me asombra que los sigan colocando, desconociendo justamente a ese coro urbano que no puede contemplarlas porque reclama un espacio propio. Sin embargo, creo que hay una diferencia abismal entre considerar la adecuación a una realidad y pasar a desconocer a todos los demás actores que se congregan en este espacio. Como bien dice la nota de LA NACION, están todos los trabajadores de la zona comprometidos en esta decisión. Lo último que les pediría sería que más allá de los estudios y análisis históricos realizados, un día de diciembre, o de enero quizá, prueben a cruzar la Plaza de Mayo, desde Economía hasta la Catedral, por ejemplo. Y entonces me expliquen cómo van a hacer para cruzarla después, cuando no puedan refugiarse en las sombras porque mataron los árboles.
- Carlos Alberto Falchi
Chesterton nos indicaba que "el sentido común es el menos común de los sentidos", su caso es realmente excepcional, en el periodismo especializado.
Su nota publicada hoy merece idéntica consideración, sobre todo en lo que se refiere a la cita de Paul Virilio cuando afirma: "Cada ciudadano es un urbanista que se ignora". Y lo atinado de su acotación: "Me parece que no se debe subestimar desde la atalaya de los expertos la reacción de los vecinos".
Es proverbial la ingenuidad de los "expertos". Ortega hablaba de la barbarie del especialismo, un claro ejemplo es el proyecto de renovación de la Plaza de Mayo y la nota explicativa, que da cuenta del mismo en el suplemento Arquitectura de LA NACION.
Como integrante de la "fauna" que habitualmente circula por el microcentro porteño, o la City como gustan denominarla, que en forma unánime deseamos que se solucione la carencia de espacios verdes, sorprende que en el proyecto de renovación de la histórica plaza, "en 2007 tendría un piso único, menos árboles y ningún asiento".
Me parece sumamente acertada "la peatonalización progresiva que reducirá de cinco a dos los carriles en las calles Rivadavia, Bolívar e Hipólito Yrigoyen", como así mantener "los símbolos más característicos, que permanecerán en donde están: las cuatro fuentes quedarán sin modificaciones, de la misma manera que la Pirámide Mayo y la estatua de Manuel Belgrano".
Como usted dice en su nota, "la ciudad es un fenómeno coral. Y la ciudad democrática debe serlo mucho más, de modo tal que la aparición de solistas puede ser bienvenida (como lo es en una partitura musical) si no malogra la entonación de los coreutas". Por lo tanto considero que el proyecto debe ser replanteado, respetando los canteros y los lugares de descanso.
Además hago notar que esto no es responsabilidad de los autores del proyecto, es contraria a nuestra tradición republicana la colocación de las rejas que se están instalando en la Casa Rosada, más adecuadas para un palacio real que para la sede de un gobierno republicano.
- Lucio Plorutti Dormal | Arquitecto
Siendo un entusiasta del urbanismo ordenado, integral y consensuado; y sosteniendo que en materia de urbanismo hace falta una estratificación de profesiones, visiones y argumentos que exceden ampliamente los conceptos meramente técnicos, me acerco mediante este mail, luego de leer su último artículo sobre "todo tiene un límite...". Sostengo, incluso, que todo Plan Ambiental y Urbano (PAU en vez de púa) debe ser lo suficientemente serio como para proyectar sus normas y estipulaciones a más de cien años del presente. Por eso el cono de sombras, por eso la infraestructura, por eso el ciudadano por encima de las especulaciones. Pero también la historia, la cultura, la sociología, la peatonalidad. Todos temas que se están dejando de lado en un panorama donde "la excepción es la regla".
- Juan Ignacio Ymaz
Estimado Luis: Gracias por tu respuesta a mi e-mail, adelantándome tu columna de hoy "Todo tiene un límite... ¿pero quién lo pone?" Es muy estimulante saber del "impuesto a las sombras", de lo afirmado por Paul Virilio y de la volanta española "Corrupción urbana". Espero seguir leyendo tus colaboraciones en LA NACION, confiando en que haya más arquitectos-urbanistas que arquitectos-constructores.
- Julián García Alonso | Doctor
Quiero decirle simplemente gracias por contribuir al debate sobre el futuro urbano de Buenos Aires desde una perspectiva estética. Hasta ahora escucho hablar fundamentalmente del problema de los servicios públicos. Parecería que la idea de ciudad se ha reducido a mero hábitat en donde uno sólo debe satisfacer necesidades primarias. Ya los griegos, con el ágora, descubrieron la importancia de la ciudad como espacio de encuentro, bienestar, y goce espiritual y estético. Digo esto porque yo, como amante aficionado de la arquitectura y el urbanismo, no dejo de sufrir a diario viendo los atentados urbanísticos que se siguen cometiendo contra lo que alguna vez fue una hermosa ciudad. Con diversidad, sí, pero armónica y siempre apostando por la belleza, el detalle, el arte. Duele pensar en la cantidad de palacios de la belle époque demolidos, los barrios arruinados con torres y medianeras de mala calidad incrustadas en medio de cuadras de hermosas casonas, en sitios simbólicos como el teatro Odeón, reemplazado por una vulgar cochera; en fin, la lista podría ser interminable. Pero casi 50 años de atentados urbanísticos parecen no bastar. La ciudad sigue sin tener un plan urbano razonable y a merced de los peores intereses inmobiliarios. Uno se pregunta cómo Europa ha logrado conservar tan bien sus grandes ciudades. ¿Se imagina usted lo que pasaría en París si se planeara una torre de 20 pisos en el Barrio Latino? Sería inconcebible. Pues bien, aquí en Palermo Viejo se está haciendo ese tipo de cosas. Yo no estoy en contra de las torres. De hecho, cuando son de calidad disfruto con ellas. Pero me parece que, por su impacto urbano, deben estar concentradas en ciertos sectores de la ciudad. Y los barrios ya formados, con una identidad y una historia determinada, deben conservarse con esa identidad. Espero realmente que esto que está pasando sirva para por fin lograr un marco adecuado de crecimiento para la ciudad. Lo contrario, creo, sería terminar de arruinar un lugar que durante mucho tiempo fue motivo de orgullo para nosotros y de admiración para quienes nos visitaban.
- Fabiana L. Martínez | Arquitecta
Agradezco mucho tu nota, como vecina de Caballito, primero, y también como profesional de la arquitectura y el urbanismo. Te envío un gran abrazo, y no pienses que te ponés en contra a los colegas. Te reitero mi agradecimiento. Y estoy a tus órdenes.
- Alberto Del Santo | Arquitecto
El motivo de este mensaje es expresarle mi total adhesión por los comentarios de su columna en el suplemento de LA NACION Arquitectura, referida a la actual situación -lamentable- por la que atraviesa el mundo de la construcción. Me gustaría remarcar, en mi humilde opinión, la alta sensibilidad expresada en la misma y su facilidad de resumir conceptos con claridad y contundencia. Sería conveniente que la nota fuera leída por muchos colegas que parecen haber olvidado el aspecto social que la profesión exige, en función de la especulación inmobiliaria. Me gustaría conocer su opinión sobre el proyecto de remodelación de la Plaza de Mayo y su reconversión en una plaza seca (reseca, agregaría), pletórica de carga simbólica, pero de dudosa interpretación como tal, dado que depende para su comprensión del funcionamiento de las luces y de un buen helicóptero, y ni pensar en el primer acto masivo de protesta con los consabidos aerosoles... más allá de eliminar sombra y verde, lo que en palabras del señor Montaldo "permitirá un mejor mantenimiento" (???). Como usted bien señala: "Cada ciudadano es un urbanista que se ignora". En mi caso, ha ganado un amigo.
Para opinar sobre la preservación de la ciudad, o si debe ser transformada y cómo, ingresar en www.lanacion.com.ar/arquitectura



