Otros ámbitos Blinder-Janches: un hábitat distinto
El estudio ganador del Premio LA NACION en la IX Bienal BA
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El Premio LA NACION a la Joven Generación, correspondiente a la IX Bienal Internacional de Arquitectura BA/01, fue para el estudio Blinder Janches & Co, en reconocimiento a su labor cada día más destacada dentro del campo de la investigación, la enseñanza, el desarrollo inmobiliario, y la producción arquitectónica, que los ubica en uno de los principales lugares dentro del espectro profesional local.
Este desempeño abarca un amplio espectro que va desde la enseñanza en la FADU-UBA hasta la construcción de un importante número de edificios de viviendas unifamilares y multifamiliares, universidades y oficinas, de manera independiente y como estudio asociado a Baudizone-Lestard-Varas. A esta última categoría pertenece la casa que ilustra estas páginas, construida este año en un barrio cerrado de Pilar.
El estudio BJ&C proyectó una serie de casas en barrios privados de volumetrías simples y materiales austeros, que se convierten en una alternativa a los típicos chalets con techos a varias aguas, populares en los años ochenta.
Los titulares del estudio BJ&C, arquitectos Ricardo Blinder y Flavio Janches, ven de manera crítica la vida en estas nuevas urbanizaciones publicitadas como "paraísos naturales que aseguran la felicidad de sus habitantes por medio de su relación con el verde, el sol y la seguridad". Para los jóvenes arquitectos Blinder y Janches, "estos paisajes de publicidad se esfuman cuando la superposición de arquitecturas comienza a entorpecer esa relación soñada", debido a que los planos de loteo buscan optimizar al máximo las superficies vendibles. También afirman que las perspectivas de venta "muestran un entorno construido que aparenta tener cien años de antigüedad, que no refleja el entorno descampado real".
El barrio cerrado de Pilar donde se proyectó esta vivienda está loteado con manzanas clásicas, y la distancia entre viviendas, una vez construidas, será de 6 metros. La vivienda se encuentra en una esquina, en un terreno de 700 m2, y la planta (160 m2 cubiertos) se organizó por tiras de funciones, alternando espacios interiores y exteriores.
Límites materiales
"Nuestros proyectos tratan de formalizar paisajes propios que eviten la dependencia de futuros inciertos y de difícil control", explican los arquitectos, y dicen que "la secuencia de paredes delimita la calle y conforma un orden general que acentúa la horizontalidad del espacio público formado por la forestación existente, y aísla la casa del desorden exterior y de los paisajes descontrolados".
Estas paredes, casi ciegas a la calle y transparentes hacia el jardín, delimitan el espacio total de la casa acompañando los espacios interiores y los exteriores privados, construyendo secuencias de vacíos de escalas y usos diferentes que modifican los límites de los ambientes lindantes.
La pileta forma parte de este sistema y acompaña la linealidad de los dormitorios. Del mismo modo, un patio interior divide el ambiente único que alberga el comedor, la cocina y el estar, pero lo unifica con visuales cruzadas a partir de las perforaciones controladas de los muros.
Los arquitectos explicaron también que tanto la pileta lineal como los vacíos interiores sirven para mejorar la calidad térmica ambiental, ya que forman corrientes internas de aire y disminuyen la temperatura del aire sobre los vidrios, respectivamente. "Estos vacíos particulares son los que modifican los límites naturales de los espacios, construyendo una relación interior-exterior alternativa a las tradicionales", agregan.
La economía de los materiales y el futuro mantenimiento fue un factor fundamental en las decisiones del proyecto. Los materiales utilizados de manera natural tratan de simplificar el lenguaje expresivo de los ambientes, evitándose los detalles grandilocuentes; de esta forma, el hormigón crudo del cielo raso y el revoque texturado de las paredes contrastan con las suaves superficies de aluminio de las carpinterías y de la madera del piso.
La estructura de la casa está dividida en dos sistemas de muros: uno portante que rodea el terreno, hacia la calle, y otro de perfilería metálica puntual, hacia el jardín.
Perfil
Facultad: comenzaron a estudiar arquitectura en 1980 y egresaron en 1986. Cursaron el taller de Proyecto en las cátedras de Julio Grossman (hasta 1984) y Jorge Erbin-Jorge Lestard, y se recibieron en la de Alberto Varas. Hasta la fecha, se desempeñan como profesores adjuntos, en los niveles 3 y 4, en la cátedra de Alberto Varas.
Estudio propio: en 1986 abrieron su oficina y comenzaron con proyectos y reformas de viviendas unifamiliares e interiorismo, y en la actualidad desarrollan varias áreas de trabajo: Arquitectura; Diseño de interiores; Emprendimientos Inmobiliarios e Investigación. En el estudio trabajan también la arquitecta asociada María Martha Castello y el equipo de proyecto conformado por Manuel Solari, María Amuchástegui, Déborah Rodríguez y Federico Marino.
Asociados: recién recibidos, y paralelamente a la apertura de su oficina, trabajaron como dibujantes en el estudio Baudizzone-Lestard-Varas, y finalmente se asociaron para la realización de varias obras como, por ejemplo, el estadio de hockey de Mar del Plata; el Auditorio de Mendoza; los docks de Puerto Madero, y Siderca, un barrio de 350 viviendas en Campana.
Obras y premios: también realizaron edificios de viviendas, oficinas, locales comerciales e interiorismo, y recibieron reconocimientos públicos y privados. En 1998 obtuvieron el primer premio en el Concurso de Anteproyectos para la Nueva Sede del Instituto Tecnológico de Buenos Aires. Los arquitectos asociados fueron Hernán Clotta y Adriana Martínez de Amuchástegui; los directores de proyecto fueron los arquitectos Gabriela Miramón y Guillermo Olivera; los directores de proyecto en el concurso, los arquitectos María Martha Castello y Andrés Ferrari.



