Polo de atracción en el oeste de la ciudad
Uno de los proyectos argentinos seleccionados propone equilibrar el desarrollo de la avenida Corrientes y su revitalización
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Durante parte del año 2000 tuvo lugar una iniciativa nacida con el impulso del Ayuntamiento y el Consorcio de la Ciudad de Santiago de Compostela. Fue un Concurso de Arquitectura y Urbanismo que involucró a profesionales de Iberoamérica y de la Unión Europea (UE).
La idea de los dirigentes gallegos era potenciar y fomentar el intercambio de conocimientos y experiencias en los campos de la arquitectura y el urbanismo entre los dos continentes.
Debe recordarse que durante el año último la ciudad de Santiago de Compostela fue una de las Capitales Europeas de la Cultura y, con ese motivo, se puso en marcha el concurso.
El jurado estuvo integrado por los arquitectos Heriberto Allende, Salvador Schelotto (de Montevideo), Humberto Eliash (de Santiago de Chile), Reinaldo Leiro, Carlos Lebrero, Roberto Segre (de Buenos Aires) y Bernardo Ynzenga Acha (de Madrid). Los arquitectos Jorge Iribarne y Claude della Paolera fueron coordinadores locales del concurso y el arquitecto Antonio Vélez actuó como coordinador general del concurso.
El jurado se reunió el 20 de julio último para evaluar 40 trabajos recibidos, y el 22 de ese mes propuso tres envíos para ser desarrollados en una segunda etapa. Precisamente uno de esos tres -el que hoy se publica- integró la nómina de las propuestas seleccionadas por el jurado en España, previa la rigurosa evaluación realizada en Santiago de Compostela entre el 24 y el 27 de noviembre último para el certamen internacional sobre El modelo europeo de ciudad: Historia, vigencia y proyección de futuro/Contrastes en Iberoamérica .
Chacarita-Lacroze
El proyecto de los arquitectos Juan Corrá, Alejandro Dayan, Sergio Ronzoni y Diego Centurión abarca una amplia superficie que incluye la plazoleta paralela a las primeras cuadras de la avenida Corrientes, las estaciones ferroviaria y de subterráneo, la playa de maniobras del ex ferrocarril Urquiza y el sistema circulatorio del sector estudiado.
Cuando se habla de "las primeras cuadras" se hace referencia, en realidad, a las últimas, habida cuenta de que la avenida Corrientes nace en Puerto Madero. Pero los autores asignan a esta arteria una gran importancia en su proyecto y señalan que "la avenida Corrientes empieza en el Oeste con un museo y un parque. Ambos conforman un polo de atracción muy importante para la ciudad. Equilibramos el desarrollo de Corrientes y promovemos su revitalización".
En su memoria descriptiva, los arquitectos destacan con el rótulo de parque al conjunto formado por el sector de la playa de maniobras ferroviarias, el parque Los Andes y el cementerio de la Chacarita, un manto verde que conforma una mancha vegetal en el territorio de la ciudad.
Como un detalle de interés, se diseñaron elementos nuevos con materiales provenientes de los restos ferroviarios, esto es, durmientes de quebracho, vías de acero y piedra.
Compleja selección de trabajos
A fines de noviembre último culminaron las deliberaciones del jurado, produciéndose el fallo por amplia mayoría y, en algunos casos, por unanimidad. El primer premio fue compartido por tres trabajos: el equipo de Javier Fernández Castro (Buenos Aires), Glinka Criski (Montevideo) y Conrado Pintos (Montevideo).
Hubo 4 propuestas por destacar , que fueron las de Gonzalo Alonso Núñez (Santiago de Compostela); Juana Canet Roselló (Santiago de Querétaro); Eva Jessica Fernández Cañaveral (Santiago de Cuba), y Alejandro Herrera Gómez (Santo Domingo). Los reconocimientos especiales fueron para Juan Corrá (Buenos Aires) Francisco Covarrubias Gaitán (México D.F.), Gloria Iriarte Campos (Santiago de Cuba), Washington Meneses (Río) y Daniel Rivoira Zecca (S. de Compostela).
El jurado
El jurado de la segunda etapa del concurso se constituyó en Santiago de Compostela el 24 de noviembre último. Lo presidió, representando al alcalde de la ciudad, Juan Luis Dalda Escudero; Antonio Vélez Catrain fue coordinador general, con Clorindo Testa y Salvador Schelotto.
Estuvieron también presentes los coordinadores locales de las ciudades participantes, Cristóbal Valdez, Cristina Micaelo, Carlos de Alba Góngora y Carlos Blanco Vilanova. Como representante de Río de Janeiro, en lugar de Luiz Paulo Conde asistió Jorge Mario Jáuregui.
En la primera jornada se incorporaron Manuel Gallego Jorreto, Manuel Solá Morales Rubió, Javier Sordo Madaleno y Henk Döll, en tanto que el arquitecto Roberto Segre expuso sintéticamente al jurado las condiciones de los emplazamientos.
Al cierre, el cuerpo expresó que "or unanimidad, el jurado desea expresar que la calidad global de los trabajos ha hecho de la labor de selección y decisión una tarea difícil, solamente aliviada por la expresiva y elocuente presentación que de cada uno de los trabajos ha hecho cada equipo".
La importancia del área examinada
El área examinada por los arquitectos Corrá, Dayan, Ronzoni y Centurión abarca buena parte de un barrio tan tradicional como el de la Chacarita. En su denominación se alude a la confluencia del acceso al cementerio que le dio nombre al vecindario con la estación de subterráneo y ferrocarril (Federico Lacroze).
El territorio sobre el que desarrolló su tarea el equipo argentino contiene una buena parte de espacios verdes, aunque no compartimos el criterio según el cual se añade a estas superficies el Cementerio de la Chacarita.
En efecto, esta interpretación -que desde el punto de vista urbano es abstracta- surge de la visión a vuelo de pájaro de la zona, pero no tiene correlato alguno desde el punto de vista de las vivencias urbanas. Como se sabe, no se trata de un Cementerio Parque , permeable a las vistas y recorrible, sino de un predio cerrado en todo su perímetro (en el que hay obviamente varias entradas) y que tiene incluso construcciones notorias y opacas que limitan el recinto en varios de sus lados.
No obstante esta observación, está claro que prevalece en la zona la presencia vegetal, con un lugar protagónico para el parque Los Andes, una franja verde de dimensiones inusuales. En efecto, abarca cuatro cuadras cortas entre Jorge Newbery y Dorrego, con un frente largo sobre la avenida Corrientes y otro sobre la calle Guzmán, con buena parte de esa fachada ocupada por ese ejemplar conjunto de viviendas colectivas -de planta baja y tres pisos- diseñado por el arquitecto Fermín Bereterbide (1925-1928).
A este parque se suma un triángulo que es transición entre el tejido urbano y el Cementerio, y el moderno ajardinado que completa la superficie hoy ocupada por la playa de maniobras ferroviarias que se desactiva.
Una característica que hace más atractiva la propuesta consiste en las superficies alabeadas, adoptadas para la parquización del conjunto.
Así, los espacios verdes diseñados por Corrá, Dayan, Ronzoni y Centurión pasan por encima de algunos recintos e incluso se arma un puente sobre la avenida Elcano.



