SOFITEL: espacios minimalistas y confortables
Con proyecto de arquitectura del estudio Dujovne-Hirsch y diseño de interiores a cargo del estudio Abulafia-Figoni Prado
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El 7 de este mes, en el bulevar Rosario Vera Peñaloza 360 (dique 2 de Puerto Madero), se inauguró el hotel Madero by Sofitel, administrado por el grupo Accor y con una inversión de US$ 20.000.000 en un plazo de 5 años. El edificio forma parte de un conjunto con dos alas de viviendas y un volumen exento de oficinas (desarrollado por Gijón SA y construido por Yar Construcciones y Chiloé SA), en torno de un pulmón verde central y unidos por dos niveles de subsuelos de estacionamientos y servicios comunes, con proyecto y dirección del estudio Dujovne-Hirsch & Asociados: "Utilizamos el ladrillo para el hotel y las viviendas porque es el material típico de los antiguos edificios vecinos, y aluminio y vidrio para las oficinas, para lograr una imagen más actual y asociada a los negocios", explica la arquitecta Silvia Hirsch, socia del estudio.
Constructivamente, el edificio se resolvió con una estructura de hormigón armado, con columnas en la planta baja (para lograr mayor flexibilidad en los espacios de usos comunes), y tabiques portantes y losas sin vigas en los nueve pisos superiores de habitaciones, espacios de relax y esparcimiento, para tener carpinterías completas de piso a techo. El frente recedido permitió un gran espacio semicubierto para el acceso de vehículos, con una marquesina que entra en el frente vidriado del hall de acceso, en doble altura.
Adentro, el impacto visual lo produce una enorme pantalla de tela transiluminada que puede cambiar de tonalidades, justo en el centro de la recepción, ocultando la batería de ascensores. Este elemento forma parte del trabajo del estudio Abulafia-Figoni Prado, responsable del diseño interior y del paisajismo de la obra. A la izquierda está el front desk y, en el otro extremo, el sector gastronómico, con pequeños espacios diseñados de manera particular: "Es un hotel, pero parece una casa. La idea es que el viajero se relaje y se sienta a gusto", opina la paisajista Graciela Abulafia. Así se explica el rincón de la planta baja, donde se encuentran la biblioteca, una mesa de pool y el Red Restó & Lounge, en cuya entrada se halla la cava de vidrio, con una capacidad para 700 botellas.
La señalética se trabajó sobre aluminio, vidrio y acero inoxidable para respetar el aire minimalista del hotel, "dando la impresión de que los carteles están flotando en el aire", indica su diseñador, Axel Savransky, del Estudio Sumarse.
El hotel cuenta con 193 habitaciones, de uno o dos ambientes (dos adaptadas para personas con movilidad restringida), totalmente equipadas, distribuidas a razón de 27 por nivel (al frente y contrafrente), que miden 3,78 x 7,21 m.
Los frentes de las habitaciones son íntegramente de carpintería de aluminio y vidrios dobles. La terminación interior se hizo con paramentos de yeso y carpeta, y el aislamiento acústico con aislante celulósico proyectado. En el noveno piso están el gimnasio, la piscina climatizada con cubierta vidriada (de 4 x 11 m), el sauna, un bar y un salón; también hay posibilidad de utilizar la terraza como solárium en el verano.
Obras de arte originales
Detrás, en uno de los jardines de invierno cubiertos por bóvedas vidriadas, hay un ambiente con una mesa hecha con durmientes de quebracho, de la demolición original de los diques, y obras de arte. Uno de los aspectos más atractivos del hotel es la exposición de piezas originales: "La apuesta que hacemos por el arte contemporáneo es muy importante -indica Graciela Abulafia-; para eso, incorporamos tanto pinturas como esculturas, en su mayoría de artistas locales". La colección de obras de Remo Bianchedi, en el invernadero; las esculturas de Tati Rybak y Hernán Dompé, en el hall; o la serie de pinturas de Luis Pagador, en el restaurante. En las habitaciones hay fotos de Silvia Cabrera y Analía Viola. Y en el 9° piso, sobre la piscina, un móvil de Jorge Bascoy. "Hoy en la Argentina hay una cultura estética muy importante, y por eso fue necesaria la justa combinación entre el verde, la madera y el arte en este emprendimiento", concluye la arquitecta Sandra Figoni Prado.



