Vistas al futuro
Resultado de un concurso internacional, el gobierno español construye 839 unidades vanguardistas, frente al estrecho de Gibraltar
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¿Viviendas sociales... frente al mar? En un mundo donde los inversores inmobiliarios se disputan cada metro cuadrado de tierra para sembrar torres y complejos cinco estrellas, la iniciativa del gobierno español parece una auténtica quijotada.
Partiendo de la premisa de que todos los ciudadanos deben acceder a una casa, y por qué no, una casa con vista a la playa, el Ministerio de Vivienda de España lanzó en 2006 un concurso internacional en el marco del proyecto VIVA,Vivienda Protegida de Vanguardia, para levantar 839 unidades en la costa de Ceuta, una encantadora ciudad española al norte de Africa, frente al estrecho de Gibraltar, y con fabulosas vistas al mar Mediterráneo.
La iniciativa es un notable ejemplo de cómo la voluntad política y las buenas ideas pueden solucionar problemas de fondo como la falta de un techo, porque la denominada Vivienda Protegida está dirigida a los grupos con mayores dificultades de inserción social, como las familias numerosas, monoparentales; jóvenes; personas mayores de 65 años, y también a las víctimas del terrorismo y la violencia de género.
Para ellos, el concurso contempla la creación de siete desarrollos arquitectónicos, lo que supone la construcción de 5688 viviendas ubicadas en Madrid, Galicia, Valencia, Castilla-La Mancha, Asturias y Ceuta. A la convocatoria respondieron 341 trabajos cuyos resultados se dieron a conocer en noviembre último, cuando trascendió que la propuesta de Supersudaca, grupo formado por jóvenes arquitectos argentinos y de otras partes del mundo, había ganado el concurso para el emplazamiento de Loma de Colmenar, en Ceuta.
Los proyectos premiados se ajustan al Código Técnico de Edificación recientemente reformulado y aprobado por el Estado español, por lo que enfocan el diseño con una nueva filosofía basada en la calidad y sustentabilidad de la arquitectura.
Juego de cubos
La propuesta de Supersudaca es una sutil estrategia de cubos en damero dispersos sobre una superficie con fuertes pendientes y espectaculares vistas al estrecho de Gibraltar, cerca de un barrio con aires mediterráneos y próximo a la frontera con Marruecos, lo que supone una permanente influencia de la cultura árabe en la región. "El nuevo emplazamiento requería 839 viviendas de 70, 90 y 120 metros cuadrados en diferentes solares, en tipología de bloque abierto", explica el argentino Félix Madrazo, autor del proyecto junto con Elena Chevtchenko y Arman Akdogan, con la colaboración de Emin Balkis, Michal Gdak, Marta Koziol e Inge Goudsmit. "Nuestra idea era encontrar un patrón espacial que reformulara aquello de vivienda para los desprotegidos . Como premisa descartamos las opciones que no pudieran responder con un sí a la pregunta ¿vivirías ahí? Y en una región caracterizada por las viviendas unifamiliares, de patios en tejidos urbanos intrincados, el concurso pedía que se diera un giro radical de tipología urbana hacia el bloque colectivo abierto que tanto caracterizó al movimiento moderno. El proyecto buscó reinterpretar eso, incorporando las ventajas climáticas y espaciales de los pueblos mediterráneos, como las calles sombreadas, su escala, la intimidad, el uso de terrazas y pequeños espacios colectivos, así como la diversidad de escalas dentro de un sistema arquitectónico ordenado que no encareciera los costos y facilitara la discreta repetición, tan necesaria para hacer eficientes los costos a la hora de construir."
La propuesta tiene en cuenta un acceso democrático a las vistas y al paisaje marino, además de que la arquitectura intenta formar un paisaje en sí mismo con la repetición de módulos a diferentes alturas. "Una de las grandes cuestiones era cómo hacer una vivienda de bloque abierto que generara un tejido de ciudad más complejo. El resultado fue una combinación de estrategias distribuidas en diferentes niveles, con estacionamientos subterráneos, un sólido y laberíntico tejido urbano a nivel de calle (peatonal), terrazas colectivas en el primero y el segundo nivel, y un tejido en damero de torres de hasta seis pisos que le dan al conjunto una disposición ordenada y sistemática. Esta estrategia de hibridación tipológica permitió lograr, además, vistas cruzadas, buena iluminación y variedad de escalas", agrega Madrazo.
Las torres cuentan con distintas variantes de viviendas que permiten a los futuros usuarios diversos estilos de vida, y esa variedad se advierte también en las fachadas, logrando un balance entre repetición de torres y variedad de sus contenidos. "Por otro lado, se privilegió el espacio común mediante terrazas que serán diseñadas por artistas plásticos, y donde se realizarán diferentes programas de recreación".
Reconocidos
Supersudaca es una red o colectivo formado por 11 jóvenes arquitectos de la Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay, República Dominicana, Turquía y Ucrania. El grupo fue reconocido recientemente con el premio de investigación de la Bienal Iberoamericana de Arquitectura por el proyecto de vivienda social Previ, una investigación sobre un proyecto de vivienda social realizado en Perú, en 1969, y que se encontraba olvidado.
También obtuvo el Best Entry Award de la Bienal Internacional de Arquitectura de Rotterdam por un estudio sobre el impacto del turismo masivo en las ciudades del Caribe. Para más información www.supersudaca.org



