
El pintoresco caserío reúne una capilla de adobe declarada Monumento Histórico Nacional, la historia de cinco generaciones de cuidadores y la huella del cruce de los Andes
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El corazón del paraje está en la capilla, una construcción de adobones y tapiales, que es Monumento Histórico Nacional desde 1997. Achango aparece a los 15 km al sur de Rodeo, en el oeste sanjuanino. Según los textos históricos fue un asentamiento productivo dedicado a la cría de invernada y al cultivo de cereales. Hoy solo está habitada por la familia Montesinos, una suerte de ángeles guardianes del antiguo patrimonio.
La primera capilla la construyeron los jesuitas alrededor de 1655 pero, el edificio que vemos hoy es posterior: se presume que data de 1787.

Mas allá, solo quedan unas pocas construcciones abandonadas que testimonian una vida que ya no existe. Son referentes de otro tiempo, construcciones que aún no están puestas en valor. El antiguo cementerio, sin embargo, amerita una visita. Es pequeño, pintoresco y tiene tumbas muy antiguas.
La iglesia se recorre de la mano de Aníbal o de su hermano Ariel, quienes heredaron la responsabilidad de cuidar el edificio y su historia, una tradición familiar que lleva varias generaciones.

Esta icónica construcción dio nombre al departamento sanjuanino de Iglesia donde se encuentra. Gruesos muros de adobe revocados con barro, blanqueados a la cal y techo de cañizo con tirantes de algarrobo le dan forma al tradicional modelo religioso de aquellos años. En el interior se observa la imagen de la Virgen del Carmen, traída desde Cuzco. A ella está consagrada el templo que convoca un importantísimo número de devotos durante las fiestas patronales que tienen lugar durante el mes de julio. La imagen tiene pelo natural que se renueva cuando algún promesante ofrece cabello de una niña: “siempre menor de 10 años, por la pureza”, aclara Aníbal, mientras guía a los visitantes por los secretos del sitio.
El piso está cubierto por textiles artesanales que son una verdadera joyita. Los más antiguos fueron tejidos por la abuela de Aníbal –María Teresa– hace unas seis o siete décadas. Luego, en 2022, un grupo de tejedoras de la región donó 15 jergones de gran tamaño (0,80 x 5 metros). Todos se incorporaron al acervo religioso.

La visita se completa subiendo al campanario, siempre con permiso de los Montesinos, para darse el gusto de tocar las campanas y dejar que los ojos se pierdan en el valle.
Hace unos años, Achango se convirtió en un set de filmación cuando se filmaron escenas de la película Martina Chapanay, mujer de mil batallas. De hecho, en las ruinas de un edificio contiguo a la capilla aún se lee el cartel Pulpería, diseñado para el set.
A pocos kilómetros, en el nodo donde se firma el pasaporte, se inauguró la muestra permanente “El ejército argentino al abrigo de los Andes”. El centro de interpretación apunta a mostrar el aporte de las comunidades locales a la columna de Cabot, así como su participación en la gesta independentista.

Exhibe una réplica de la manta personal de San Martín y de varios ponchos históricos, entre otros objetos vinculados con el cruce.
Esta iniciativa se suma a la propuesta de una ruta histórica vinculada con la gesta de Los Andes que contempla cinco sitios históricos para visitar dentro del departamento de Iglesia.

Pasaporte histórico
Achango es uno de los 83 sitios históricos distribuidos por todo el país relacionados con José de San Martín. Forma parte de una nueva ruta turística que auspicia la visita de estos lugares acompañado de un pasaporte sanmartiniano que se adquiere online. El novedoso documento se va sellando a medida que uno recorre esos puntos y acredita la visita, foto mediante.

“Si bien es cierto que el general no pasó por aquí, la cuarta columna al mando de Juan Manuel Cabot acampó muy cerca”, cuenta Gladys Bernabéu, licenciada en Educación y amante de la historia. Según ella, esta región hizo un gran aporte a dicha columna que cruzó por el Paso de Guana, Calingasta. Cabot llegó desde Mendoza con 60 hombres y partió rumbo a Chile con casi 400 milicianos, gente de la zona que se sumó a la campaña.

Recordemos, además, que la capilla se construyó bajo la advocación la Virgen del Carmen. “San Martín la nombró patrona y generala del Ejército de los Andes en una ceremonia muy emotiva para el pueblo y los soldados con 14 salvas de cañón, música de dianas y cajas”.



