
El Alberge Warnes comenzó a construirse en 1951, pero con el derrocamiento del ex presidente navegó en episodios turbulentos y terminó reducido a escombros
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Un miembro de las Fuerzas Armadas sostiene una pequeña madera con una mano, mientras con la otra se tapa un oído. Alrededor, todos repiten el gesto, con ambas manos sobre las orejas y ojos entrecerrados, caras arrugadas y mirada temerosa. Carlos Grosso, ex intendente de Buenos Aires, está ahí en segunda fila; sabe lo que se viene, parece estar preparado para la detonación. El estruendo sorprende a la mujer y al hombre que activan el detonador y sienten el dolor en sus oídos, el poder de los explosivos en sus caras y en sus cuerpos, sacudidos por la onda expansiva.
