A 10 años de los primeros transgénicos

Wayne Parrott, experto estadounidense en biotecnología, hace un balance positivo de estos cultivos
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22 de octubre de 2006  

Ahora, después de diez años de experiencia y de más de diez millones de hectáreas sembradas, los riesgos teóricos de los cultivos transgénicos se han quedado en eso: riesgos teóricos, y no se han manifestado.

"Es el décimo aniversario de que se siembran los cultivos transgénicos, y este año se sobrepasaron los primeros cien millones de hectáreas sembradas con cultivos transgénicos en varias partes del mundo. Sobre la base de esa experiencia, hoy podemos evaluar sus beneficios y sus riesgos, fundados en datos científicos, no en suposiciones", comenzó diciendo el doctor Wayne Parrott, director del Departamento de Ciencias, Cultivos y Suelos de la Universidad de Georgia, Estados Unidos.

"¿Y qué sabemos hoy de los riesgos de los cultivos transgénicos?", preguntó un cronista a Parrott, responsable de varias patentes pioneras en el desarrollo de los cultivos transgénicos, durante una rueda de prensa realizada en la embajada de Estados Unidos en la Argentina.

"Antes de que se liberaran los transgénicos, se hizo una lista de riesgos teóricos -respondió este defensor acérrimo de los transgénicos-. En teoría, tal vez los transgénicos pudiesen causar alergias, formar toxinas inesperadas o dañar a especies [vegetales] no blancos [de la modificación genética]. Ahora, después de diez años de experiencia, estos riesgos teóricos se han quedado en eso: riesgos teóricos, y no se han manifestado."

-¿Por qué sigue habiendo tanta resistencia de los grupos ecologistas?

-Depende del grupo ecologista. No todos se oponen. Históricamente, siempre ha habido resistencia a las nuevas tecnologías. Unos se han resistido porque son muy precavidos, y otros porque para ellos ha sido un gran negocio ponerse en contra de los transgénicos. Sólo hay que ver sus páginas financieras para ver las entradas que tienen cuando impulsan campañas contra los transgénicos.

-¿A quiénes se refiere?

-A Greenpeace. Ellos tenían campañas para salvar las ballenas, para salvar los bosques, para quitar los armamentos nucleares, pero el nivel de donaciones nunca fue muy alto. En el 98, cuando ocurrió la crisis de la vaca loca y hubo desconfianza sobre la inocuidad de los alimentos, aprovecharon para lanzar su campaña contra los transgénicos y, desde entonces, sus ingresos han ido en aumento. Es un negocio.

-¿Cuáles son las perspectivas para los cultivos transgénicos?

-Se calcula que de aquí a 10 años el área sembrada con cultivos transgénicos va a ser dos veces mayor. Y creo que vamos a ver una gama mucho más amplia de características de los transgénicos. Tradicionalmente han ofrecido resistencia contra insectos y contra herbicidas, pero también vamos a ver plantas que tienen resistencia contra la sequía, que tienen un mejor perfil nutricional, y plantas que van a prestarse a una producción más eficiente y más económica.

-¿Qué otras aplicaciones tiene la modificación genética de los cultivos?

-Hoy, casi todo el queso del mundo se hace con enzimas transgénicas. Los detergentes nuevos, que se pueden usar en agua fría, tienen enzimas transgénicas. Pero creo que el tema más grande es en la medicina. Hoy en día, casi toda la insulina es un producto transgénico.

-¿Y a futuro?

-Se está estudiando el uso de plantas para producir productos farmacéuticos, y ya hay algunos que están en ensayos clínicos. Muchas medicinas se producen en células cultivadas, ya sean humanas o de mamífero, y cuando uno produce proteínas con células de origen animal siempre hay riesgo de que haya una contaminación viral; esos son problemas que se eliminarán al producirlos en plantas.

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