Afirman que los probióticos son los alimentos del futuro

Contribuyen a prevenir enfermedades
Contribuyen a prevenir enfermedades
Nora Bär
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31 de agosto de 2001  

VIENA.- En el 400 a.C., Hipócrates aconsejaba a sus alumnos: "Deja que los alimentos sean tu medicina y la medicina tu alimento. Aquel que no tome esto en consideración y lo ignore no podrá entender la enfermedad".

En la ciudad que inspiró los valses de Strauss, la fórmula adquiere por estos días una actualidad realmente convincente. Es que gran parte de las discusiones del 17° Congreso Internacional de Nutrición ya casi no se centran en el valor calórico (como fuente de energía) de los alimentos, sino en su capacidad para ser funcionales , es decir, prevenir enfermedades y lograr un funcionamiento óptimo de nuestro organismo y potencialidades cognitivas.

La Unión Internacional de Ciencias Nutricionales (IUCN) eligió a los alimentos funcionales este año como tema central y, entre ellos, dedicó una mirada particularmente interesada a los que contienen probióticos , esos microorganismos que pueden llegar vivos al interior del intestino, insertarse allí y ejercer acciones saludables para su anfitrión, y que podemos encontrar en diversos productos, entre éstos yogures, leches cultivadas y quesos.

En el simposio Funciones de los Probióticos, el profesor Tore Midtvedt, del Instituto Karolinska, en Estocolmo, repitió la sentencia hipocrática y los calificó de "alimentos del futuro".

Una rápida consulta brinda una prueba fehaciente de la atención que merecen: en la última década se publicaron no menos de 400 artículos científicos relacionados con esta área de investigación. Muchos de ellos vienen demostrando, por ejemplo, que los probióticos son efectivos en la prevención de la diarrea en niños y adultos. Pero si los indicios registrados en el laboratorio siguen confirmándose ése tal vez sea sólo el primer paso en la investigación de una larga lista de posibilidades que augura probióticos específicos para distintas edades y condiciones físicas.

Estudios prometedores

En el congreso se presentaron algunas. Marie Christine Moreau y su equipo del laboratorio Danone Vitapole, Francia, estudiaron ratones experimentales sin gérmenes a los que se les introdujeron seis cepas de diferentes probióticos. Ellos demostraron que, cuando se los inoculaba con un rotavirus (en los seres humanos produce diarrea), dos de ellas poseían un efecto intensificante de la respuesta inmunológica. "Los probióticos actúan, pero no se pueden generalizar las propiedades de cada cepa, ya que dependen de la dieta y del medio interno individual", explicó Moreau.

Según la especialista, todo indica que los lactobacilos pueden tener propiedades inmunomodulatorias y reducir el riesgo de enfermedades. Será importante reconocer cuáles son más convenientes en las distintas etapas de la vida debido a que la flora digestiva también cambia.

Beatrice Pool-Zobel, del Instituto de Nutrición, Alemania, se refirió al papel potencial de los probióticos como agentes de prevención de tumores, especialmente teniendo en cuenta que sólo una pequeña proporción de los casos de cáncer de colon responde a factores hereditarios: el 75% está relacionado con la dieta.

La hipótesis dominante es que agresiones regulares a lo largo de toda la vida modifican la información genética de las células del intestino iniciando su crecimiento en forma de pólipos. Se calcula que una de cada dos personas de más de 60 años puede tenerlos, pero su desarrollo toma décadas.

En este aspecto, las experiencias muestran que las leches fermentadas previenen las lesiones preneoplásicas en ratones. Se cree que, por distintos mecanismos, los probióticos podrían disminuir la formación de radicales libres dañinos, detoxificar el tracto intestinal y prevenir las mutaciones (reducir el daño al ADN).

Los científicos también subrayaron que estos microbios benéficos interfieren positivamente en la renovación normal del epitelio gástrico: "En el interior del intestino, cada uno de nosotros descarta 50 millones de células por día; es lo mismo que decir que uno se reproduce a sí mismo dos veces por año -ilustró Midtvedt-. Los probióticos podrían incrementar este reciclaje interno y explicar algunos de los beneficios descriptos".

Y agregó: "Este diálogo cruzado entre la célula y el microbio tendrá una importancia creciente en el futuro. Soy suficientemente viejo para ser un profeta: en el futuro escucharán de probióticos generales y específicos para distintas enfermedades: los alimentos serán su medicina y la medicina serán sus alimentos".

La lucha contra los gérmenes patógenos

  • Los humanos tienen, en promedio, 1,73 m2 de piel, pero nada menos que 200 m2 de intestino. Este vasto paisaje interno, tapizado por una capa de apenas una célula de espesor, alberga 10 a la 12 ava. potencia de bacterias por gramo de contenido fecal, una concurrida ecología de microorganismos diversos que colonizan cada sector en forma estable. La flora intestinal evita que el organismo se infecte con gérmenes potencialmente patógenos. Los probióticos refuerzan la protección porque se instalan en el intestino, compiten con ellos y aumentan la cantidad y calidad de la barrera mucosa.
  • Por: Nora Bär

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