
Células madre para revitalizar el corazón
Pacientes con cuadros terminales mejoraron un 35% cuando se las inyectaron en el músculo cardíaco
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Una pequeña incisión sobre el costado del tórax.
Un toracoscopio (que permite ver el corazón "en vivo y en directo" a través de una cámara de video).
Una inyección con células madre (capaces de metamorfosearse en cualquier tejido del organismo) obtenidas del hueso ilíaco del propio paciente.
Tales los elementos que, combinados, ofrecerían nuevos horizontes para el tratamiento de la miocardiopatía terminal no producida por enfermedad coronaria, una afección que en la actualidad sólo puede tratarse con trasplante cardíaco o corazón artificial.
Los resultados del primer ensayo con esta cirugía mínimamente invasiva fueron presentados en el reciente Congreso de la Sociedad Americana de Cirugía Torácica, que finalizó hace unos días en Tampa, Estados Unidos, por un equipo internacional integrado por investigadores de la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.), la Asociación Española de Montevideo (Uruguay), la Universidad Baylor de Dallas, Texas (EE.UU.) y la Fundación Benetti, de la Argentina.
"A los seis meses de realizada la intervención, la función cardíaca mejoró un 35% en los pacientes tratados", dice el doctor Federico Benetti, a través de una comunicación telefónica desde Guayaquil, donde se encuentra hasta el jueves.
El procedimiento experimental se realizó en treinta pacientes de Uruguay, la India y Tailandia, divididos en dos grupos de 15, elegidos al azar. A unos se les inyectaron directamente en el corazón células stem obtenidas de sus crestas ilíacas. A los otros, una imitación; actuaron como grupo de control.
Todos presentaban un problema cardíaco crónico que lleva al corazón a bombear cada vez menos sangre, lo que provoca cansancio y falta de aire.
"Trabajamos con personas que padecían miocardiopatía idiopática por diferentes causas, como alcoholismo, mal de Chagas, virosis -dice Benetti-. Es decir que se trata de una condición que no tiene nada que ver con las [arterias] coronarias. La mayoría de estos pacientes va al trasplante. Para el 60% de los que tienen las arterias tapadas y el músculo enfermo la mortalidad a 5 años es del 50%."
Los investigadores obtuvieron entre 22 y 25 millones de células de la cresta ilíaca, que luego inyectaron con una jeringa especial a través de una pequeña perforación en la zona lateral del tórax. Utilizaron una cámara de video para que la operación fuera más precisa, y que disminuyeran los riesgos y el tiempo de recuperación.
"Hacemos un diagrama de acuerdo con una serie de estudios previos del órgano, porque las células deben ser inyectadas a una distancia y una profundidad determinadas, que varían en cada paciente -afirma el especialista-. En general se aplican en forma serpenteante a un centímetro una de otra, lejos de las arterias coronarias, a entre 3 y 5 mm de profundidad."
La mejoría que sobrevino después del procedimiento se midió por ecocardiografía. "Notamos que el músculo se movía un 35% mejor que antes de la operación -explica el médico-. Los pacientes mejoraron su estado general y funcional, y hasta el color de la piel."
En Guayaquil, los doctores Luis Geffner y Benetti están poniendo en marcha otro tratamiento experimental, pero esta vez con células madre embrionarias, obtenidas de abortos tempranos, embarazos ectópicos, de placenta o de cordón. De estas células, que, se cree, expresarían mayor totipotencialidad, inyectaron de 40 a 80 millones de unidades.
"Hemos tratado a dos pacientes con células embrionarias -afirma Benetti-. Ya vimos mejoría, pero hay que esperar, porque sería muy precoz sacar conclusiones."
Según el especialista, que está construyendo una clínica privada en Rosario, de confirmarse estos resultados con el aporte de más evidencias científicas, el novedoso tratamiento sería una alternativa al trasplante cardíaco, con la ventaja de que no requiere donantes ni inmunosupresión de por vida.
Afirma Benetti: "Estamos en los comienzos de una nueva era mundial".
Lo que resta averiguar
Si bien se suman los resultados promisorios en tratamientos con células madre, los investigadores aún no pueden explicar muy bien cómo funcionan.
El doctor Amit Patel, investigador del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh y primer autor del trabajo, comentó a medios internacionales que no se sabe si estas células se diferencian para convertirse en células de corazón o en células que promueven el crecimiento de los vasos, o si funcionan como señales para otras células y sustancias que ayudan a reparar el músculo cardíaco.
Por su parte, el doctor Pablo Argibay, director del Instituto de Ciencias Básicas y Medicina Experimental del Hospital Italiano, consideró que el estudio fue bien diseñado y que se probó en un número importante de pacientes. "Se trata de uno de los pocos estudios controlados, aleatorios y prospectivos -dice-. Es decir, se usó un grupo de pacientes equivalentes para controlar si el efecto se debía efectivamente a las células madre, lo que se logra al inyectar suero en los casos de control. Además, la asignación de pacientes al azar evita la manipulación del investigador. Los resultados iniciales, por otra parte, tienen buen peso estadístico. Pero lo que resta dilucidar son los resultados a largo plazo y si realmente el efecto es por la diferenciación de las células stem en células cardíacas, o simplemente se debe a que secretaron algún factor de acción transitoria."
Lo que es indudable es que la investigación en células madre está en el centro del escenario científico. En un trabajo que se publica en la última edición de Nature Biotechnology, un grupo de científicos de la Universidad de Wisconsin afirma haber convertido células madre embrionarias en neuronas motoras vertebrales que mostraron actividad eléctrica. Esto permitiría pensar en el diseño de tratamientos para pacientes con lesiones en la médula espinal o con enfermedades degenerativas.






