Clonación de gatos, una industria en alza

En los EE.UU. hay cientos de interesados
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30 de mayo de 2005  

NUEVA YORK (The New York Times).– Comúnmente es difícil predecir cómo va a ser un gatito cuando crezca. Pero no para David Cheng, que planea comprar un clon de su amado gato Sombra. Cuando Cheng, que trabaja como auditor de tecnología de un banco de inversiones de Wall Street, descubrió que Sombra tenía un tumor que podría ser mortal, hizo que las células de su gato se conservaran congeladas. El próximo paso será pagar por la clonación.

“Estoy ahorrando algo de dinero –afirma–. Es como comprar un auto.” El financiamiento del sucesor de Sombra no será trivial. Preservar las células puede costar de 300 a 1400 dólares, sin incluir los costos del veterinario y el almacenamiento. Pero estos gastos palidecen en comparación con el costo de la clonación: en Genetic Savings and Clone, la compañía que almacenó el ADN de Sombra, el precio es 32.000 dólares –rebajado de los originales 50.000, pero aún una suma impresionante–. Cheng dijo que él pagaría lo que fuera porque extraña a su gato.

Cheng es uno de los cientos de clientes que ya guardaron muestras del ADN de mascotas, dice Ben Carlson, vocero de Genetic Savings and Clone. La gente firma por muchas razones: porque sus animales no pueden reproducirse, o porque son producto de un cóctel genético único. Hasta ahora la compañía sólo ha vendido clones de gatos, pero piensa producir el primer clon de perro este año. Todos los clones vienen con una garantía de un año. El contrato estipula que si el original y el clon no se parecen físicamente devuelven el dinero.

Sin embargo, la clonación de mascotas tiene sus críticos. Algunos señalan que hay refugios que explotan de mascotas que necesitan un hogar o recuerdan que la clonación es todavía un proceso relativamente nuevo y no se sabe si los descendientes serán saludables. Además, los 32.000 dólares gastados en un solo gatito podrían ciertamente pagar el cuidado de muchos animales necesitados.

Pero Kathy Hudson, directora del Centro de Genética y Política Pública de la Universidad Johns Hopkins, afirma que el afecto por las mascotas perdidas es un estimulante poderoso. “La gente paga sumas escandalosas por razas raras y puras, y ahora, clones”, dice. Por otro lado, los dueños de perros casi no pueden esperar. Alrededor de 200 ya firmaron contrato con Genetic Savings para preservar el ADN de sus mascotas.

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