
Descubren una causa de infecciones en diabéticos
Son las micosis por el hongo Cándida
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El contagio intrahospitalario de la candidiasis es uno de los más grandes desafíos para la infectología. Cándida es un hongo que habita en alrededor del 50% de la población sana, preferentemente en la piel y el tubo digestivo. Pero bajo ciertas condiciones de desequilibrio de la flora del organismo prolifera y provoca candidiasis.
Los científicos saben que cuando el hongo pasa de su forma levaduriforme -que es unicelular- a la filamentosa -se ramifica formando una especie de red- se vuelve más virulento y la infección puede comprometer la vida del paciente.
Es un tema que se estudia en todo el mundo, pero ahora un grupo de investigadores del Conicet descubrió que el aumento de una hormona secretada por el páncreas, el glucagon (cuya función es elevar el azúcar en la sangre), acelera esta transformación. Como en algunos diabéticos los niveles de esta hormona aparecen incrementados, son más susceptibles a la infección por Cándida albicans.
In vitro, los científicos inhibieron el glucagon y comprobaron que de ese modo se interfería en la transformación del hongo de su forma más benigna a su estadio más virulento.
Cándida, pero agresiva
"Cándida albicans -una de las más de treinta especies del hongo- es cuantitativamente una de las responsables más importantes de muerte por infección sistémica, que se produce cuando la infección ataca a los órganos, en personas inmunocomprometidas (pacientes con leucemia, sida, diabéticos, trasplantados, bajo tratamientos prolongados de antibióticos)", explica la doctora María Leonor Cantore, investigadora del Conicet.
El estudio de los mecanismos moleculares de C. albicans concentra la atención de Cantore y un grupo de científicos, integrado por las doctoras María Susana Di Bernardo de Passeron y Patricia Pardo, el doctor Pedro Fernández Murray y becarios en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas y Fisiológicas (IBYF) del Conicet, de la Cátedra de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la UBA.
La investigadora explica que los hongos dimórficos, como Cándida albicans, son llamados así porque tienen la capacidad de realizar una transición entre dos formas de vida. Este atributo en el caso de albicans se asocia con su virulencia. Es que la forma filamentosa facilita la adhesión y la penetración del hongo en los tejidos.
El proceso patológico
Los investigadores reprodujeron las condiciones para que Cándida se transforme y comprobaron que la hormona glucagon es una estimuladora de este proceso. La relación es directa: a más glucagon, mayor actividad de una proteína que a su vez modifica otras proteínas clave en la transformación virulenta del hongo.
"En algunos casos de diabetes -afirmó la doctora Cantore-, los niveles de esta hormona están aumentados y los pacientes son muy susceptibles a infecciones recurrentes por Cándida albicans, lo que indicaría una relación causa-efecto entre los dos fenómenos."
El hallazgo arroja luz sobre un mecanismo muy complejo que desvela a científicos de los laboratorios de primer nivel en el mundo. Su conocimiento detallado es fundamental, ya que una vez que la célula se ha transformado y la infección se ha extendido es mucho más difícil intervenir para salvar la vida del paciente.
Los resultados de la investigación básica de estos científicos contribuyen a conocer más sobre la biología del hongo causante de una de las micosis más incontrolables, por el momento, para la ciencia.
"Hasta hace diez años la Cándida ocupaba el lugar número diez en el ranking de bacterias detectadas en un hemocultivo; hoy, este hongo ocupa entre el tercero y el cuarto lugar. El aumento de la enfermedad candidiásica ha sido enorme, según algunas estadísticas del 469 por ciento en los últimos diez años", aporta el doctor Jorge Luis Finquelievich, de la UBA.





