
Dos plazas tendrán juegos que facilitan la integración
Se pueden compartir con chicos hasta en silla de ruedas
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Aseguran que todas las plazas los podrían tener. Es que, aparentemente, no se necesitaría reemplazar la antigua calesita, la hamaca o el tobogán de madera a los que ningún chico se puede resistir para integrar a los que sufren una discapacidad física o mental.
Según la Asociación Lucha contra la Parálisis Infantil (ALPI), sería suficiente agregar algunas barandas, dispositivos sonoros, seguros -en mejores condiciones- y unas pocas rampas para que todos los chicos se puedan hamacar o dar una vuelta en calesita.
Para ello, esta asociación civil, que atiende y rehabilita todo tipo de discapacidad motriz, convocó a un concurso universitario de diseño de plazas y de juegos sin barreras físicas.
"La idea es que no haya sectores especiales de juegos para discapacitados, sino que sean juegos que sirvan para todos los chicos, que puedan acceder mamás con el cochecito de un bebe o chicos en silla de ruedas, con problemas visuales o auditivos", explicó la doctora María Jesús von Zeschau, coordinadora de rehabilitación de ALPI y jefa de la Unidad de Internación del Hospital Roca de Rehabilitación.
Von Zeschau fue una de las integrantes del jurado que seleccionó los cuatro proyectos ganadores que modificarán el diseño y la zona de juegos de las dos plazas -Intendente Seeber (avenida Libertador y Sarmiento) y República de Haití (entre Freire, y las avenidas Dorrego y Figueroa Alcorta)- que el gobierno porteño le "cedió" a ALPI para iniciar este proyecto de integración a través del juego y la diversión.
"Se trata de buscar juegos con bordes romos; sin accesos con ripio, arena o pasto para poder llegar con silla de ruedas o bastones; que incluyan señales auditivas para los ciegos y señales luminosas para los chicos hipoacúsicos o sordos, y que tengan colores contrastantes para aquellos con disminuciones visuales", explicó Von Zeschau.
Blanco, negro y amarillos, brillante u opaco son los principales contrastes que reconocen, por ejemplo, los chicos con disminución visual. Hamacas con sujeción y zonas blandas, calesitas con un sistema de cinturones muy sencillo que sirven para mejorar la seguridad de todos los chicos... "Salvo ampliar el espacio en los juegos, son muy pocas las modificaciones que necesitan los que hoy tiene cualquier plaza del país -agregó la especialista-. Habría que agregar vías accesibles hasta los juegos en un terreno liso, pero no hay más secreto."
El diseño, tanto de las plazas como de los juegos, debía contemplar todo tipo de discapacidad. Así, mientras los chicos ciegos necesitan elementos que los ayuden a orientarse y los sordos, señales luminosas que capten su atención mientras están distraídos jugando, los chicos con discapacidad mental necesitan juegos que les impidan, por ejemplo, engancharse un pie y lastimarse. "Ahora, todo lo demás queda librado a la iniciativa de cada chico y a su imaginación", finalizó Von Zeschau.






