
El último vuelo de la estación Mir
En sus quince años de vida recibió a más de cien astronautas; se hicieron allí miles de experimentos
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MOSCU (The Boston Globe/AFP/ AP).- Todo lo que sube, baja... aunque sea mucho tiempo después. Esta semana, a más de 15 años de haber despegado de la Tierra, la primera estación espacial de la humanidad caerá en su tumba marina.
La Mir se encontraba ayer a 10 km de la órbita a la que se prevé iniciar la destrucción total. Prevista originalmente para mañana, la operación, que durará 45 minutos, se producirá sin embargo el próximo viernes 23, debido a una caída más lenta de lo esperado.
Mientras esté en su última órbita, los motores del cohete Progress que está acoplado en la plataforma serán encendidos para ajustar su dirección y la lanzarán hacia un encuentro fatal con la atmósfera. La mayor parte será destruida allí, pero unos 1500 pedazos, de unas veinte toneladas, caerán en el Pacífico Sur, entre Chile y Australia.
La ya célebre estación espacial rusa, de 135 toneladas, caerá a unos 5800 kilómetros al oeste del puerto de Valparaíso (140 kilómetros al oeste de Santiago) y su impacto en alta mar equivaldrá a la detonación de 13 mil toneladas de dinamita.
El hito cierra un capítulo histórico de la exploración espacial. Tal vez por eso, el interés de científicos y legos es notable. Más de 50 personas pagaron ya alrededor de 6500 dólares para ver el acontecimiento por la ventana de un avión despachado por Herring Media Group, una firma de California que contrató un vuelo chárter para la ocasión. El precio incluye unas cuantas noches en la isla de Fiji, antes y después del show .
"La Mir ha tenido una vida maravillosa y debemos ponerle fin en una forma elegante -dijo el jefe de la agencia espacial rusa, Yuri Koptev-. Debemos descartarla mientras aún estamos en condiciones de controlarla, en lugar de convertir su descenso en un juego de ruleta que amenace a toda la comunidad global."
Un hito histórico
Se prevé que la desaparición de la Mir será un gran espectáculo visual, con enormes pedazos de la estación espacial que descenderán del cielo como una lluvia de meteoros para caer en el océano Pacífico. Funcionarios espaciales rusos han pasado meses orquestando el reingreso para asegurarse de que no ocurran accidentes o muertes. La Mir empezó su descenso planeado en febrero, cuando su órbita descendió gradualmente hasta llegar a una altura de 250 kilómetros.
Los funcionarios espaciales rusos dicen que sólo pueden mantener el control sobre la Mir hasta que la estación llegue a los 110 kilómetros, cuando las antenas y otras piezas empezarán a arder.
Para el momento en que llegue a los 90 kilómetros, el módulo principal en sí empezará a despedazarse. Se espera que su lugar de descenso sea una franja de mar cercana a la latitud 47 grados Sur y longitud 140 grados Oeste. No obstante, las 1500 piezas de la estación que se espera sobrevivan al reingreso probablemente caerán en un tramo de 5900 kilómetros de longitud y 210 kilómetros de ancho.
La ardiente lluvia celeste que causará el descenso de la Mir sin duda constituirá un hito en la historia, pero será menos dramático que el día en que despegó de la Tierra.
En esa soleada mañana de invierno, Estados Unidos aún estaba sumergido en el duelo por el fatal accidente del Challenger, un mes antes; su programa espacial estaba detenido indefinidamente, y las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética estaban congeladas por la Guerra Fría. El espacio era uno de los pocos lugares donde las dos superpotencias habían cooperado, particularmente en el caso de la misión conjunta Apollo-Soyuz, en 1975. No obstante, los soviéticos sintieron que este terreno común estaba gravemente amenazado por el apoyo declarado del presidente Reagan a un sistema de defensa de misiles que sus críticos llamaron la Guerra de las Galaxias . El nombre Mir, que significa paz, en ruso, tenía el significado de una declaración política.
"Al darle este nombre a la estación espacial deseamos poner énfasis en que el programa soviético de investigación del espacio y el uso mismo del espacio está dirigido únicamente hacia fines pacíficos", afirmaron.
Los historiadores dicen que la presencia de la Mir en el espacio era una incesante preocupación para los diplomáticos estadounidenses. Aseguraban que la Unión Soviética estaba realizando vigilancia militar desde el espacio. Pero independientemente de las cuestiones políticas, los científicos siempre consideraron la Mir como una maravilla tecnológica. Con cerca de 4,5 metros de diámetro y 13 de largo, la estación no era mucho mayor que una casa rodante, lo que no impedía que los enamorados del espacio alabaran sus instalaciones amplias, que incluían una cortina para el retrete, ducha y sectores particulares para los astronautas, que incluso contaban con escritorios particulares.
Un laboratorio en el espacio
"Es cómoda, mucho mejor que los modelos anteriores", dijo Anatoly Solovyev, uno de los tres primeros cosmonautas que vivieron a bordo.
Desde su pequeño tamaño inicial, la Mir creció gradualmente proporcionando ayuda sin precedente a la comunidad científica internacional. Allí se realizaron más de 1500 experimentos médicos y biológicos. Funcionarios rusos, en el centro de adiestramiento de cosmonautas, al norte de Moscú, nunca han negado los insistentes rumores de que la estación espacial fue el lugar donde se realizó el primer encuentro sexual en el espacio. "Hemos obtenido resultados fundamentalmente nuevos en diversas áreas de la medicina, fisiología y biología, y creo que la medicina espacial y la biología rusas tienen mucho de que estar orgullosas", dijo Anatoly Grigoryev, del Instituto de Problemas Médicos y Biológicos. El científico tiene planeada una serie de simposios, este año, para dar a conocer los resultados de esos experimentos.
A lo largo de su existencia, la estación espacial fue conocida como el primer hotel espacial, donde se albergaron 58 cosmonautas rusos y 44 astronautas estadounidenses. Los vuelos de naves para conectarse con la Mir se convirtieron casi en misiones de rutina, hasta que un incendio catastrófico puso en peligro la vida de su tripulación, dos rusos y un estadounidense. Meses después, la misma tripulación rusa casi enfrentó otro desastre, cuando una nave de carga se estrelló contra la estación al tratar de conectarse. El accidente destrozó el compartimiento a presión del astronauta estadounidense Michael Foale, desvió a la Mir de su alineación respecto del Sol y provocó fallas en otros sistemas críticos. El comandante ruso empezó a sufrir de irregularidades cardíacas debido al estado de tensión en el que vivía.
Con sus 30 metros cuadrados, la Mir fue durante más de una década el principal polígono internacional de pruebas y experimentos.
Orgullo nacional
De las 28 expediciones tripuladas que albergó, 16 fueron de larga duración, con un media de seis meses. En una de ellas, el médico ruso Valeri Poliakov estableció el récord absoluto de permanencia ininterrumpida en el espacio: 438 días.
Con su destrucción, Rusia pierde el penúltimo vestigio de superpotencia para hablar de igual a igual con Estados Unidos. Para los dirigentes del Kremlin, y tal vez para el ciudadano ruso, lo más importante que ofrecía la Mir no era tanto el éxito en sí como el significado de esta gesta del orgullo nacional.
"Occidente puede creer que la Estación Espacial Internacional es Alpha, pero para nosotros siempre será Beta", dice Koptev, nostálgico.
Avatares de una quinceañera
- Récord: el hombre que más veces la visitó es Anatoli Soloviov, que participó de cinco expediciones y que también ostenta el récord de paseos espaciales, con 16 caminatas y un tiempo total de 78 horas de trabajo en el exterior.
- Ciudadanía: el visitante más insólito de la Mir fue Serguei Krikaliov, que en 1991 salió de la Tierra siendo ciudadano soviético y regresó a una nueva patria, la Federación Rusa, al coincidir su vuelo con el colapso de la URSS.
- Accidentes: en sus 15 años en órbita, la estación superó cerca de 3000 fallas y averías. El único hombre que sufrió dos colisiones fue Vasili Tsibliev, en 1994 (contra la nave Soyuz TM-17), y 1997 (nave Progress), cuando sufrió un infarto.
- Tamaño: la caída de la Mir sería un procedimiento de rutina de no ser por las enormes dimensiones de su plataforma. Con 135 toneladas, la estación es el objeto más grande que se haya traído de regreso a nuestro planeta.
- Turismo: El norteamericano Dennis Tito, de 60 años, pagó 20 millones de dólares y pasó cursos de capacitación en la Ciudad de las Estrellas, pero su plan de ser el primer turista espacial se frustró por la decisión de destruirla.






