
En 2002 aumentó la tasa de muerte súbita del lactante
Ese año fallecieron por esa causa 403 bebes, cien más que en 2001
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El riesgo de sufrir el llamado síndrome de muerte súbita del lactante -la primera causa de muerte entre el mes y el año de vida en los países desarrollados- puede ser prevenido en un 70% con tan sólo poner al bebe boca arriba al dormir, no fumar en su presencia y alimentarlo con leche materna.
La puesta en práctica de estas sencillas medidas es altamente efectiva. Desde que la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) comenzó a difundir su importancia entre médicos y padres, la tasa de muerte súbita comenzó a descender; así, pasó del 0,76 por cada 1000 chicos nacidos vivos en 1995 a 0,44 en 2001.
Sin embargo, de la mano de la crisis la tasa de muerte súbita volvió a subir en 2002, esta vez a 0,53 por cada 1000 chicos nacidos vivos. Esa pequeña diferencia de decimales no es menor, pues señala que la muerte súbita que en 2001 se diagnosticó en 303 bebes, en 2002 afectó a 403 (un número similar al de decesos producidos en esta población por infecciones respiratorias).
"Ese año hubo una suerte de rebrote de muerte súbita, que tiene que ver con el desastre socioeconómico de entonces -señaló a LA NACION el doctor Alejandro Jenik, secretario del Grupo de Trabajo de Muerte Súbita de la SAP-. Cuanto más pobreza más mortalidad; menor incidencia de lactancia materna y mayor de tabaquismo, junto a un menor acceso a la educación en prevención, todos factores de gran incidencia en la muerte súbita."
En un nuevo intento por disminuir el número de muertes súbitas, hoy el Ministerio de Salud de la Nación, la SAP y Unicef Argentina lanzan una campaña de prevención que apunta a difundir las mencionadas medidas de prevención.
Uno de los elementos clave de la campaña es la llamada tarjeta cuna: un autoadhesivo que recuerda las medidas de prevención del síndrome y que será pegado en la cuna de todo recién nacido. "Allí la podrán ver no sólo los padres, sino también los demás familiares y abuelos para quienes es una novedad que el bebe tenga que ser acostado boca arriba", señaló el doctor Jenik, médico de planta del Departamento de Pediatría del Hospital Italiano.
Hasta no hace muchos años, los pediatras recomendaban acostar a los chicos boca abajo para así prevenir una posible asfixia en caso de vómito. "Hoy se sabe que, por el contrario, la temida aspiración del vómito también se previene poniendo al bebe a dormir boca arriba", agregó.
Uno de los próximos pasos de la campaña será realizar actividades educativas en las guarderías, ya que allí se produce el 20% de los casos de muerte súbita. "Esto se debe a que es común que el bebe que en su casa duerme boca arriba, sea acostado boca abajo en la guardería."
En casa de herrero...
"Las recomendaciones dadas en el hospital tienen una gran influencia sobre la posición que los padres adoptarán para acostar a sus hijos en el hogar", señala un reciente estudio realizado por el Centro Latinoamericano de Perinatología y Desarrollo Humano (CLAP), dependiente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que revela que sólo una de cada cuatro maternidades de la región aconsejaba acostar a los bebes boca arriba.
Es más, según la encuesta realizada en 213 hospitales de América latina y el Caribe, resultó igualmente reducido el porcentaje de maternidades en las que se los acostaba boca arriba a los bebes durante el posparto inmediato: el 25,2 por ciento. En el resto, la política hospitalaria variaba entre acostarlos de costado (lo que tampoco se aconseja) en un 48,8%, boca abajo en un 8,5% y no tener posición definida al respecto en un 3,3 por ciento.
En ese sentido, agregó el doctor Jenik, "la Argentina es el país líder en la prevención hospitalaria de la muerte súbita. Son muy pocas las maternidades que aún hoy ofrecen resistencia a acostar a los bebes boca arriba". Según el estudio del CLAP, los pequeños son acostados en forma adecuado en el 37,7% de las instituciones, y el 63,7% de ellas recomiendan a los padres acostar a sus hijos boca arriba.
Cambio de hábito
- En Estados Unidos, país que destina 10 millones de dólares al año para difundir la importancia de que los bebes duerman boca arriba, un estudio reveló que entre 1992 y 1996 el porcentaje de niños que dormía boca abajo pasó del 70% al 24%. Paralelamente, la incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante se redujo un 38%. En otros países desarrollados, campañas similares obtuvieron hasta un 70% de reducción del síndrome.
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