
Estudiarán la atmósfera patagónica
Debido a que es una zona casi sin actividad industrial, proporcionará datos de referencia
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En su infancia, la atmósfera terrestre era malsana: estaba compuesta por amoníaco y metano. Fue necesario que surgieran los lagos y, más tarde, los océanos, para que emergiera la vida y uno de sus subproductos más preciosos, el oxígeno. El efecto invernadero -es decir, la capacidad de ciertos gases que se encuentran en la atmósfera de retener parte del calor que llega del Sol- fue en esas épocas lo que hizo posible que la vida prosperara sobre la Tierra: si no fuera así, la temperatura sobre el planeta sería de alrededor de 15 grados bajo cero.
Pero he aquí que, con el aumento de la actividad humana, surgieron los problemas: al alterar el delicado equilibrio atmosférico favoreciendo la formación de unos gases en detrimento de otros, el globo terrestre está sufriendo ahora un efecto invernadero aumentado, que produce un recalentamiento inquietante.
Para estudiar la dinámica del cambio atmosférico, esta semana un equipo de investigadores canadienses y argentinos lanzó un proyecto conjunto que intentará medir las concentraciones de gases como el metano y el monóxido de carbono, dos de los causantes de este cambio climático global, en una atmósfera prácticamente virgen, como es la de la Patagonia.
"Esta cooperación, que se viene gestando desde 1995, es una prueba piloto para un proyecto mayor, el establecimiento de un observatorio regional para el estudio del cambio climático y la capa de ozono en latitudes medias", explica el doctor Pablo Canziani, coordinador local del experimento en el que participan la Universidad de Toronto, el Grupo de Atmósfera Media de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, el Centro Nacional Patagónico y la Secretaría de Turismo de la Provincia de Chubut, responsable de la reserva ambiental de la península Valdés.
Medir para saber
El primer paso se concretó con la instalación de un espectrofotómetro de origen ruso cedido en préstamo a la Universidad de Toronto, un instrumento capaz de detectar las "huellas digitales" que imprimen los gases en el espectro de luz solar.
Este aparato permanecerá en el Istmo Ameghino entre 6 meses y un año, y realizará mediciones de metano y monóxido de carbono por primera vez en América del Sur.
"Las mediciones son de gran valor, porque casi no hay observaciones de estos dos gases de invernadero en el Hemisferio Sur -afirma Canziani-. La estación también será un importante punto de validación para confirmar los datos de un sensor que vuela a bordo del satélite Terra, primero del programa Earth Observing System de la NASA, el Moppitt."
Este proyecto, que cuenta con el aval del Instituto para el Cambio Climático y el apoyo de la oficina argentina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, tendría aplicaciones no sólo científicas sino prácticas, porque permitiría mejorar la información meteorológica de la región.
Quién es quién
El monóxido de carbono se utiliza como indicador porque es un producto de la combustión y es dañino para la salud.
El metano es particularmente interesante para los científicos debido a que es un gas de invernadero generado por la actividad biológica. Conocer cómo se comporta en la región tiene importancia tanto por cuestiones ambientales como políticas y económicas, ya que está relacionado con la producción agropecuaria. "Además, el metano participa en el ciclo del ozono cuando penetra en la estratosfera -argumenta el científico-. Su posible incremento podría llevar, dado que por la transformación química que sufre se convierte en vapor de agua, a incrementar la destrucción del ozono.
"En relación con el metano, se conoce poco de su comportamiento en el Hemisferio Sur -afirma Canziani-. Los niveles medidos hasta 1992 en el Norte indican que el contenido atmosférico allí era de aproximadamente 1,9 parte por millón en volumen (ppmv) en la troposfera. Cien años antes su nivel era de aproximadamente 0,9 ppmv. Se estima que la cantidad en el hemisferio podría ser algo mayor, de 1,6 ppmv, pero no existen mediciones totalmente confiables."
Según los investigadores, esta campaña servirá para generar un mapa global de la distribución de estos gases y su variación en el tiempo. Se estima que una medición en la región patagónica puede servir de nivel de referencia de la composición atmosférica en una región de poca contaminación, en comparación con otros puntos del planeta, ya que allí casi no hay actividad industrial.
Cómo se realizan las mediciones
- Los gases atmosféricos absorben y emiten radiación en frecuencias específicas del espectro electromagnético que cumplen la función de huellas digitales para cada especie. Se puede detectar la presencia de un gas tanto por las líneas de emisión como por las de absorción, cuando un haz de luz lo atraviesa. El equipo que acaba de instalarse en Puerto Madryn funciona de esta última manera, un sistema similar al que se utiliza para medir la columna de ozono. Midiendo varias líneas espectrales se puede calcular la cantidad de gas presente en una columna desde la superficie hasta la región límite de la atmósfera.






