
"Los octillizos son una tragedia para la medicina reproductiva"
El caso de los hermanitos italianos, criticado por los expertos
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Una noticia conmueve al mundo: la italiana Mariela Mazzara, de 31 años, alumbró anteayer a la noche por parto natural a Margherita, una niña tan pequeña como un trozo de pan.
Con sus 495 gramos, y luchando por sobrevivir, es la primera de una lista que se completa con otros 7 hermanitos -cuatro varones y tres mujeres- que un equipo de especialistas de los hospitales de Niguarda y San Paolo, de Milán, Italia, procura retener en el abultado vientre de la mamá, que contiene seis litros de líquido.
El objetivo es claro: como la primogénita nació con menos de 25 semanas de gestación (el embarazo normal se extiende entre 38 y 41 semanas), cualquier día extra que esos pequeñísimos bebes permanezcan dentro del útero materno es crucial en la apuesta por su supervivencia. Los médicos pretenden extender el embarazo al menos dos semanas más.
Aunque la mamá recibió medicación para evitar las contracciones de un parto anticipado, Margherita llegó antes debido a una infección en el líquido amniótico. Pero como cada hermano dispone de una bolsa y una placenta propias, el problema no se extendió. Mariella y su esposo, Giovanni Pierrera, de 32 años, viven en Sicilia y recurrieron a un tratamiento de fertilidad después de haber esperado seis años sin éxito un embarazo.
El riesgo de ser muchos
"Es un caso muy al límite -dijo a La Nación el doctor Gustavo Leguizamón, obstetra y ginecólogo, especializado en embarazos de alto riesgo del Cemic-. Las posibilidades de sobrevida de un recién nacido dependen del tiempo de embarazo (edad gestacional) y del peso al nacer."
Se considera que un neonato está mejor dotado para sobrevivir a partir de la semana 24 de gestación y si su peso es mayor de 500 gramos. "En ese límite -agregó Leguizamón- tiene 50% de posibilidades, que dependen de la capacidad humana y tecnológica del centro médico donde sea atendido."
Si los octillizos sobreviven, ¿tendrán secuelas? "A corto plazo, pueden tener problemas pulmonares, intestinales, infecciones y hemorragias cerebrales-advierte Leguizamón-. A largo plazo, pueden sufrir problemas cognitivos, visuales o motores."
El nacimiento de octillizos es un hecho por demás infrecuente: nunca ocurre fuera del marco de un tratamiento de estimulación hormonal del ovario. Por los riesgos que implican los embarazos hipermúltiples (más de 3 o 4 bebes) esta noticia despierta más preocupaciones que satisfacción dentro de la comunidad médica.
"Es absurdo que en 2000 una mujer que se somete a un tratamiento de fertilidad para tener un hijo quede preñada de ocho", declaró visiblemente molesto el doctor Ermelano Vinicio Cosmi, presidente de la comisión bioética del Consejo Nacional de Investigación italiano, que denunció cómo los médicos manejaron el tratamiento de la prolífica Mariella.
Mala praxis
"Desgraciadamente estas cosas han pasado y pasan, pero siempre que ocurren es por mala praxis médica -enfatiza el doctor Edgardo Young, director del Instituto de Fertilidad (IFER) y profesor asociado de Reproducción Humana de la UBA-. Generalmente estos embarazos no son producto de fertilizaciones asistidas, sino de tratamientos estimulantes de la ovulación, pero mal hechos." El especialista agregó que es un grave prejuicio creer que en el Primer Mundo no ocurren errores de este tipo.
A diferencia de la fertilización asistida, que consiste en lograr un embrión in vitro para transferirlo al útero materno (se limita el número de embriones de dos a cuatro), en un caso como el de Mazzara, la mujer recibe dosis masivas de hormona gonadotrofina, que favorece la formación de folículos (óvulos inmaduros).
"Este método -agregó Young- tiene que controlarse cuidadosamente con ecografías para verificar la cantidad de folículos. Si exceden cuatro, hay que detener el tratamiento hormonal y solicitar a la pareja que se abstenga de mantener relaciones."
Para el doctor Jairo García, director del Centro de Reproducción Humana del Johns Hopkins University de Baltimore, este tipo de nacimientos "son una tragedia para la medicina reproductiva".
El especialista, integrante del equipo que logró el primer embarazo de probeta de los Estados Unidos (Elizabeth Carr, de 19 años) y que está en Buenos Aires para participar del X Simposio Internacional Convivencia en Fertilidad, organizado por IFER, agregó que hoy existen conocimientos y técnicas bien difundidas para evitar embarazos de este tipo. Pero, en este caso, sus colegas "tomaron el riesgo y el resultado fue un desastre".





