
Los videojuegos violentos fomentan la agresividad
Insensibilizan al usuario ante la violencia
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Que las personas que prefieren los videojuegos más violentos suelen ser más agresivas, o que incluso tienen una mayor propensión a desarrollar conductas criminales, dice poco de nuevo sobre el efecto que esos juegos electrónicos tienen sobre el cerebro de sus seguidores. Es que, aunque muchos estudios científicos han arribado a esa conclusión, hasta ahora ninguno había podido establecer una relación causa-efecto entre videojuegos y agresividad.
Pero un experimento realizado por psicólogos estadounidenses, y cuyos resultados serán publicados en la revista Journal of Experimental Social Psychology, demuestra que los usuarios de videojuegos violentos presentan una respuesta cerebral reducida ante imágenes de violencia de la vida real. Para los investigadores, esta respuesta se correlaciona con un comportamiento agresivo.
“Este es el primer estudio que muestra que la exposición a videojuegos violentos tiene efectos sobre el cerebro que predicen un comportamiento agresivo”, declaró a la edición on line de la revista NewScientist el doctor Bruce Bartholow, investigador de la Universidad de Missouri-Columbia, de los Estados Unidos, y principal autor del estudio en cuestión.
Bartholow realizó su experiencia con un grupo de jugadores habituales, cuya actividad cerebral monitoreó mediante encefalogramas. Después de determinar por medio de cuestionarios qué tan afectos eran a los viodejuegos violentos, los participantes fueron expuestos a una serie de imágenes de la vida real, entre las que se hallaban intercaladas escenas violentas y otras negativas pero no violentas (animales muertos, niños enfermos).
Entonces, los electroencefalogramas de los habitués de los videojuegos violentos revelaron una respuesta reducida y demorada antes las imágenes violentas. "Las personas que juegan mucho a videojuegos violentos los consideran algo neutral -comentó Bartholow-. Pierden sensibilidad [a las imágenes violentas], aún cuando sus respuestas cerebrales fueron normales ante las escenas negativas pero no violentas."
Pero el estudio no concluyó allí. Acto seguido, a los participantes se les ofreció la posibilidad de jugar a otro videojuego en el que debían "castigar" a sus oponentes. ¿Quiénes fueron los más agresivos? Los mismos que en los que el electroencefalograma había revelado una respuesta cerebral reducida ante las imágenes violentas.
Posiciones enfrentadas
El estudio de Bartholow reactualiza la vigencia de las conclusiones de investigaciones previas. Ya en 2000, por ejemplo, investigadores de la Universidad Estatal de Iowa, Estados Unidos, hallaron que quienes gustaban de los videojuegos más violentos eran más propensos a desarrollar conductas agresivas.
Por su parte, investigadores de la Universidad de Birmingham, Inglaterra, revisaron seis estudios previos sobre la materia y publicaron sus conclusiones el año pasado en la revista The Lancet. Para ellos, las imágenes violentas de los videojuegos (y de la televisión) aumentan el riesgo de que los chicos se vuelvan más agresivos y sean perturbados emocionalmente.
Sin embargo, no todos coinciden con estas conclusiones. El doctor Jonathan Freedman, psicólogo de la Universidad de Toronto, Canadá, y experto en medios y violencia, dijo a NewScientist: "Todo lo que producen [las imágenes violentas de los videojuegos] es desensibilizarnos ante ese tipo de imágenes. No hay forma de demostrar que esto se relaciona con agresión en la vida real".
Por su parte, el experto en neurociencias argentino Rodrigo Quián Quiroga, profesor de la Universidad de Leicester, Inglaterra, criticó algunos aspectos metodológicos del estudio de Bartholow. "No creo que este estudio pueda demostrar que existe un vínculo causal entre jugar con videojuegos violentos y terminar siendo una persona violenta", dijo a LA NACION a través de una comunicación telefónica desde Leicester, Inglaterra.
Como explicó este investigador, Bartholow emplea en su estudio una medida de actividad cerebral llamada respuesta P300: "Este es un estudio que se utiliza para investigaciones sobre procesos de decisión -explicó Quián Quiroga-. El diseño básico del estudio consiste en someter al participante a cientos de estímulos, que son muy similares, y entre los que se intercala uno distinto, que es el que va a generar una respuesta o potencial evocado que puede ser medido mediante un electroencefalograma".
En su estudio, Bartholow intercaló unas pocas imágenes violentas entre muchas imágenes no violentas. "Lo que sucede es que cuánto más habituada está la persona a ese estímulo, menor será la respuesta -continuó Quián Quiroga-. Y si se trata de personas que juegan constantemente a videojuegos violentos, ese tipo de imágenes van a generar una respuesta muy pequeña. Lo que no significa que la persona pierda la capacidad de sentir compasión ante una víctima de un hecho violento."
"Yo estoy de acuerdo en que hay una relación entre videojuegos violentos y agresividad, pero probablemente ésta se deba a que las personas que prefieren estos juegos son sencillamente aquellas más violentas", concluyó.






