
Navidad, una cena de 10.000 calorías
Muchos comen lo mismo que en 5 días
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Para muchos, hoy es uno de esos días del año en que todo está permitido a la hora de sentarse a la mesa.
"Y así, al cabo de cada comilona de Navidad o Año Nuevo, se pueden consumir 10.000 calorías -el equivalente a unos cinco días de dieta normal- y pesar entre 2 y 4 kilos más en la balanza, una parte por lo que se comió y se tomó y otra por los hidratos de carbono y la sal que retienen líquidos", dice del otro lado del teléfono el doctor Alberto Cormillot, que dirige la carrera de Nutrición del Instituto Universitario Isalud.
La cuenta es sencilla si se recuerda que una porción del delicioso vitel thoné suma 930 calorías y un turrón de 100 gramos tiene 440, una cantidad similar a la de una inocente porción de pan dulce, sin contar con que por cada centímetro cúbico de vino o champagne hay que sumar una caloría, y la mitad cuando lo que se bebe es sidra o cerveza. "Pero cerveza y sidra se toma generalmente en mayor cantidad que vino y champagne, así que se compensa", aclara Cormillot, para evitar que los cálculos apresurados induzcan a error.
Los efectos de estos excesos no solamente engordan. "La consulta por dolor abdominal es siempre la más frecuente en una sala de guardia, pero durante estos días de fiesta aumenta muchísimo más todavía", afirma el doctor Hugo Peralta, jefe del Servicio de Emergencias del Hospital Italiano, de Buenos Aires.
Peralta advierte que el dolor, la distensión abdominal, los vómitos y las diarreas por comer y beber en exceso, dormir poco y cambiar el ritmo habitual de vida es más riesgoso entre personas mayores de 60 años o "que tienen enfermedades previas, como diabetes, hipertensión" y despertar o agravar patologías.
"A veces el dolor abdominal o la sensación vaga de disconfort nos hacen pensar en problemas cardiológicos, que aumentan en esta época en forma aguda, porque también muchos descuidan su dieta", agrega el doctor Peralta, en tanto una integrante del equipo de guardia del hospital Pirovano señala: "Las intoxicaciones por alcoholismo son muchas todos los fines de semana, así que imagínese lo que aumentan en Navidad o Año Nuevo".
Todo tiene su precio
Para el doctor Cormillot, la problemática de los excesos no se limita esta época del año. Por eso dice que más allá del desborde de estos días, nadie tiene sobrepeso únicamente por comer y tomar de más en las fiestas.
"La gente se mata comiendo, todo el tiempo -afirma-. Hay un mito que dice que las personas van a cuidarse casi siempre... En realidad, hay 96 días del año en que es más fácil hacer tratamiento: son los lunes y los martes (o los martes y los miércoles, si el lunes fue feriado), porque se siente culpa por los desarreglos del resto de la semana. Para lucir una silueta más delgada o sentirse más ágil, se debe pagar un precio, como ocurre con todas las cosas que valen la pena. Hay que hacer un sacrificio, porque tentaciones existen todo el tiempo, y no sólo alimentarias, pero no por eso uno siempre cede a ellas... Es un problema filosófico, y hay que verlo como tal."
La licenciada M. Emilia Mazzei, integrante del Grupo Educador en Salud y Alimentación (Gesa), agrega un aspecto más al problema: la Navidad, dice, en realidad es una celebración religiosa, pero se festeja como una fiesta pagana. "Se podría comer algo sencillo y simplemente juntarse en un rezo, pero..."
Cormillot agrega que las fiestas pueden planificarse de una manera distinta, no centrando todo en el atracón. "En mi casa hay pescado, kanicama, ensaladas muy ricas con ananá, palmitos y peras al natural, que son buenísimas acompañadas con camarones con limón. Y a la hora de lo dulce, preferimos ensalada de fruta con helado, y helado de agua, que tiene la mitad de calorías que el de crema."
Comer y bailar
El médico dice que comer es tan importante como bailar "Hay que poner música para que bailen todos", comenta. Y aconseja no tomar alcohol sin comer, "porque con el estómago vacío la bebida sube fácilmente y cualquier decisión racional se diluye en una mente alcoholizada".
La licenciada Mazzei, quetambién es docente de posgrado de la UBA y la Universidad Católica de Córdoba, agrega que quienes realizan dietas restrictivas en grasas deben tener especial cuidado durante estos días "ya que las salsas, los fritos o cualquier otra comida rica poco habitual puede afectarlos con facilidad", advierte.
En esos casos, recomienda, está indicado el té de limón, una infusión que implica cortar en rodajas un limón bien lavado y ponerlo a hervir en un litro de agua hasta que el líquido adopte un color amarillo clarito.
"Luego de quitar el limón, esperar que se enfríe y agregarle si se lo desea azúcar o edulcorante. Hay que tomarlo antes y después de las comidas", dice M. Emilia Mazzei: el limón estimula el funcionamiento de la vesícula para que produzca más bilis y se digieran mejor las grasas. Un efecto similar puede lograrse consumiendo una cucharada sopera de aceite de oliva antes de las comidas
"Y comer despacio, en bocados pequeños", agrega y señala que para aliviar el atracón también conviene un desayuno liviano, con licuados de frutas, que contienen fibras
Habrá otros, en cambio, que pretenderán seguir estrictamente con su dieta. Pero Cormillot llama a desalentar a quienes "predican" sobre los alcances de sus esfuerzos ante el resto, "porque eso molesta a la gente", dice.
"Y atención con pedirles que coman algo, que prueben un poquito -advierte -. El gordo es asertivo al revés: obliga a que los demás hagan cosas por las que él, finalmente, terminará comiendo pero diciendo `y bueno, les tuve que dar el gusto... "
Las reglas de oro de los alimentos
La licenciada Marcela Leal, que dirige la licenciatura en Nutrición de la Universidad Maimónides, recuerda que una de las claves para ponerse a salvo de riesgos a la hora de comer es manipular en forma correcta los alimentos. "Algunas enfermedades transmitidas por alimentos involucraron platos como el vitel thoné, mayonesa con salsa golf, crema pastelera o pionono, sándwiches y ensalada rusa, en todos los casos utilizando mayonesa, especialmente la elaborada en casa."
La nutricionista indica que los aspectos que más conspiran contra la seguridad alimentaria son la refrigeración inadecuada, las comidas preparadas con excesiva antelación, el mantener los alimentos en recipientes calientes, a temperaturas que permitan la incubación de bacterias, la higiene incorrecta del equipo de cocina, la mezcla de alimentos crudos y cocidos (contaminación cruzada) en la heladera, cocinar en forma inadecuada determinados alimentos y la falta de higiene de aquellos que los han manipulado.
"Un aspecto que no tenemos en cuenta en forma habitual -agrega Marcela Leal- es que nuestras fiestas ocurren en verano. Deberíamos limitar el consumo de frutas secas o preparaciones muy elaboradas y muy calóricas. Es mejor que las carnes se acompañen con ensaladas frescas y preparar aderezos livianos en calorías."
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