
Realizaron por primera vez una cirugía "transatlántica"
La paciente fue operada en Francia, pero el cirujano estaba en Nueva York
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El 7 del actual, cuatro días antes de que la tragedia de las Torres Gemelas atrajera la atención de todo el mundo sobre Nueva York, esta ciudad fue una de las dos protagonistas de una cirugía pionera.
Por un lado, al norte de Francia, en el Hospital Universitario de Estrasburgo, una mujer de 68 años fue sometida a una intervención en la que se le extrajo la vesícula. Por otro, en la Gran Manzana, un cirujano observaba atentamente la consola de su computadora.
¿Qué es lo que hace de esta operación un hito en la historia de la medicina? Sucede que, durante los 54 minutos que duró esta intervención, el cirujano Jacques Marescaux controló los tres brazos de un robot llamado Zeus que realizaba en tiempo real las maniobras quirúrgicas ordenadas a 7500 kilómetros de distancia y con un océano de por medio.
"Esta es la primera vez que se realiza una cirugía mayor a distancia o telecirugía", aseguró a LA NACION el doctor Roberto Battellini, cirujano cardiovascular del Hospital Privado de la Comunidad de Mar del Plata y especialista en cirugía asistida por computadoras.
Ayer, en París, Marescaux, del Instituto de Investigaciones del Cáncer del Aparato Digestivo, de Francia, dio una conferencia de prensa en la que afirmó que "esta proeza tecnológica fue posible gracias a la robótica y, sobre todo, a una transmisión de alta velocidad y de calidad constante que permitió operar con toda seguridad".
La intervención fue bautizada por sus protagonistas Operación Lindbergh, en memoria del aviador que en 1927 cruzó el Atlántico.
Un desfase imperceptible
"Hoy todavía no es posible operar a distancia -decía hace un par de meses a LA NACION el doctor Santiago Horgan, experto argentino en cirugía robótica que opera en la Universidad de Illinois, en Chicago, Estados Unidos-; la máxima distancia por el momento son los 15 metros que separan la consola de equipos como el Da Vinci (o como el Zeus) de sus brazos robóticos.
"El problema -argumentaba- es cómo transferir la información (las maniobras quirúrgicas) sin perder fuerza en la señal, pues para eso Internet no es suficiente. Cuando haya fibra óptica en todos lados esto va a ser posible."
Para garantizar una transmisión fidedigna y sin retrasos de las maniobras quirúrgicas entre Nueva York y Estrasburgo -lo que, en la práctica, significaba evitar la posibilidad de que la orden transmitida no llegara a tiempo poniendo en peligro la integridad del paciente-, técnicos de una empresa de comunicaciones francesa trabajaron más de dos años en una red de fibra óptica inusualmente veloz.
Resultado: durante la intervención, las imágenes del campo operatorio y las órdenes recorrían la red en sentidos contrarios con una demora imperceptible al ojo humano: apenas 150 milisegundos.
Nuevos interrogantes
Para el doctor Battellini, este avance plantea importantes dilemas éticos y legales. "Si algo anda mal -piensa en voz alta-, ¿quién responde?, ¿el cirujano en Nueva York, el equipo quirúrgico de emergencia en Estrasburgo o la empresa de telecomunicaciones?
"Por otro lado, el consentimiento informado que firma el paciente antes de la operación, ¿en qué legislación se ampara?, ¿en la francesa o en la norteamericana?"
Para este experto, el derecho internacional tendrá que progresar a pasos agigantados para ponerse a la par de la cirugía.






