Riesgoso consumo de peces del Río de la Plata
Concentran sustancias químicas peligrosas
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Las bacterias no son la única amenaza presente en las fuentes hídricas de la ciudad de Buenos Aires. Por accidente o negligencia, las aguas también bajan turbias por los millones de compuestos químicos sintéticos sobre los que prospera toda sociedad industrial y que, tarde o temprano, se acumulan en estuarios y zonas costeras urbanizadas.
A pesar de ser el más ancho del mundo, el Río de la Plata no está exento de esta invasión. Entre otros, estudios realizados en aguas, sedimentos y organismos por el doctor Juan Carlos Colombo y su equipo del Laboratorio de Química Ambiental y Biogeoquímica (Laqab), dependiente de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad de La Plata, revelan la presencia de contaminantes orgánicos persistentes (COP), de particular importancia porque permanecen en el ambiente, resisten la degradación, son acumulativos y producen efectos tóxicos agudos y crónicos.
"La costa sur del Río de la Plata es un ejemplo paradigmático del impacto producido por los COP, PCB y metales descargados por efluentes urbano-industriales, junto con hidrocarburos aromáticos, dioxinas y furanos derivados de fuentes de combustión que se acumulan en sedimentos y organismos, con implicancias directas para la salud de la población -afirma Colombo en el estudio "Contaminantes orgánicos persistentes en peces de la cuenca rioplatense", de septiembre de 2003-. Los COP en sedimentos y almejas decrecen un orden de magnitud desde Buenos Aires hacia el mar. Los niveles de PCB en sábalos sobrepasan el límite de 2 ppm (partes por millón), aconsejado para consumo humano."
Según el investigador, los PCB se encuentran en aceites refrigerantes de transformadores. Si bien cuando estos equipos funcionan correctamente no son peligrosos, el problema surge cuando deben dejar de utilizarse y sus componentes tóxicos no reciben un tratamiento adecuado.
Diversos estudios del Laqab, que analiza la distribución de COP y metales pesados en el agua, los sedimentos y la biota del Río de la Plata desde 1990, vienen detectando diferentes contaminantes, y en especial PCB. Más aún: a partir de diciembre de 2001, los niveles en sábalos se incrementaron sensiblemente y superaron los límites aconsejados para consumo humano.
"La pesca de sábalos es una actividad tradicional de la población costera -afirma Colombo- y su consumo puede haberse incrementado a raíz de la situación económica actual, lo que confiere un mayor riesgo para la población humana. La alta eficiencia de acumulación de COP del sábalo, sumada a su amplia distribución, abundancia y hábitos migratorios a lo largo de cientos de kilómetros, convierte a este pez en un efectivo transporte de COP en la zona más poblada del país. "
Estos compuestos producen efectos adversos para la salud, incluyendo cáncer, desórdenes reproductivos, deformidades en el desarrollo y dificultades de aprendizaje. Los chicos están particularmente expuestos a la transferencia de COP por la placenta o la leche materna.
Debido a sus hábitos alimentarios (es detritívoro) y su elevado contenido de lípidos, el sábalo es un eficiente concentrador de COP. Por eso, la UNLP está desarrollando en colaboración con la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Berazategui una encuesta para establecer cuál es el consumo de peces del Río de la Plata y su riesgo potencial. Datos preliminares sobre un total de 460 encuestados indican que el 42% de la población come pescado del río; de ese porcentaje, un 10% ingiere sábalo y un 13%, carpa, que son las especies de mayor riesgo.
Estudios epidemiológicos realizados en la región de los Grandes Lagos, en el límite entre Canadá y los Estados Unidos, durante los últimos 25 años sugieren que existe una relación directa entre la salud humana y el consumo de peces contaminados.



