
Sida: "La epidemia apenas comienza"
Lo afirmó ayer Peter Piot, director de Onusida que, además, la calificó como el mal de la globalización
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Nunca en la historia una epidemia se extendió tanto. Sin distinguir continentes, sexo o estratos sociales, en 20 años el sida mató a más de 20 millones de personas. De aquí a 2020, el mal podría cobrarse otros 68 millones de vidas, según el nuevo "Informe sobre la epidemia mundial del HIV/sida", presentado ayer por el Programa de Naciones Unidas para el Sida (Onusida).
"Nunca una epidemia tuvo un efecto prolongado en todos los países -dijo ayer Peter Piot, director ejecutivo del organismo-. Está todavía en sus comienzos. Lo sabíamos en lo que respecta a Asia y la ex Unión Soviética, pero además no da ninguna señal de ceder en las zonas más afectadas, las del Africa subsahariana."
En 2001, cinco millones de personas contrajeron el virus. Hay 40 millones de infectados, alrededor de la mitad de las nuevas infecciones se produce en personas jóvenes de entre 15 y 24 años, y se registran diariamente 6000 nuevos contagios, todos evitables. En Botswana, el país con los índices de infección más altos del mundo, el 38,8% de los habitantes es portador del virus del sida. En Etiopía se habla de "una catástrofe humanitaria". En Europa oriental la epidemia crece sin descanso, y en China las infecciones aumentaron cerca del 70% en 2001, ya que ahora el sida se propaga con rapidez en los países más habitados del mundo, como China, la India e Indonesia.
Una catástrofe previsible
"Lamentablemente, el informe no sorprende. Se sabe que la epidemia no fue controlada en ningún país, y que para que eso ocurra no puede haber fallas ni en prevención ni en tratamiento", explicó a LA NACION la doctora Isabel Casetti, médica infectóloga de la Sociedad Argentina de Sida, y directora médica de Funcei.
El doctor Pedro Cahn, jefe del servicio de infectología del hospital Fernández y director de la Fundación Huésped, agregó: "Lo peor es que no se trata de una catástrofe natural imprevisible. A pesar de que sabemos qué y cómo hacer para controlarla, se infectan personas que no deberían infectarse, se enferma gente que no debería enfermarse y se mueren pacientes que no deberían morirse".
Hace algunos años se creía que la epidemia podía estabilizarse. Pero ocurrió lo contrario. Es que, "de un problema médico puro, el sida se ha convertido en un asunto de desarrollo económico y social", afirmó Piot.
Para Onusida, "en los países ricos la vigilancia es baja. Y la llegada de la triterapia, en 1996, hizo que mucha gente creyera que la enfermedad se había terminado".
En la mayoría de las regiones afectadas, los jóvenes ignoran cómo protegerse del sida. Según Unicef, "en un trabajo sobre 60 países, más del 60% de las personas de entre 15 y 24 años tienen percepciones erróneas sobre cómo se transmite el sida, lo que indica que los jóvenes no están recibiendo la información debida".
Por otra parte, el acceso no igualitario a los tratamientos y la interrupción de las terapias (por falta de drogas o de adherencia a los tratamientos) están haciendo que el virus se vuelva cada vez más resistente.
Piot agregó que "un factor determinante es el estigma y la vergüenza que bloquean a la dirigencia política. Ronald Reagan nunca mencionó la palabra sida en público. Cuando hablo con líderes empresariales no quieren saber nada con el sida". Aunque reconoció que, en los últimos años, la sociedad civil y muchos gobiernos se comprometieron en la lucha contra la epidemia.
En América latina
Sin respuestas a la atención que demanda la epidemia es probable que el sida "se propague de forma rápida y extensa en ausencia de respuestas eficaces" en América latina y el Caribe, donde 200.000 personas se contagiaron en 2001, indica Onusida.
A fines del año último, casi dos millones de adultos y niños vivían con el sida en la región, donde se produjeron 100.000 defunciones. El Caribe, dice el informe, es la segunda región más afectada.
El mundo se ha comprometido, durante la Sesión Especial de HIV de las Naciones Unidas, realizada en 2000, a invertir entre 7 y 10 millones de dólares anuales para controlar la epidemia. Según Piot, "no se está pidiendo nada del otro mundo".
Mientras tanto, en la Conferencia Internacional sobre el Sida, que se iniciará el domingo próximo en España, se presentarán estudios sobre nuevos fármacos, como los inhibidores de la fusión (bloquean la entrada del virus a las células), que estarían disponibles en 2003. Claro que, para que los medicamentos lleguen a todos los rincones del mundo "hay que tomar decisiones políticas. Lo mismo en el campo de la prevención, donde hay mucho por hacer", dijo Cahn.






