
"Un chico sano no es demasiado tranquilo"
Dice el psiquiatra Antoine Guedeney
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"Un chico sano no es un chico demasiado tranquilo", dice el psiquiatra infantil Antoine Guedeney. Y esto que debería ser obvio hoy no resulta ser tan obvio, en tanto buena parte de sus colegas están más preocupados por la hiperactividad infantil que por prestar atención a aquellos pequeños que de tan mansos a veces pasan inadvertidos en el consultorio del pediatra.
El retraimiento infantil –la dificultad del niño para establecer contacto con su entorno– es un problema que tiende a ser diagnosticado tarde. "Cuando un bebe llora uno sabe que está reclamando ayuda, pero un chico retraído también necesita ayuda, pero no ayuda a que uno lo sepa", afirma este psiquiatra francés.
De visita en la Argentina, para difundir un test para la detección del retraimiento de chicos de entre 2 meses y 2 años de su autoría, Guedeney dialogó con LA NACION.
–¿Cuáles son los signos del retraimiento que pueden advertir los padres?
–Cuando el bebe no está jugando lo suficiente, se ve triste o está demasiado tranquilo. Muchos padres de pequeños con este problema llegan a la consulta y dicen: "Estamos preocupados, nunca lo escuchamos". Al bebe le gusta hacer ruido, a veces demasiado. El problema es que lo habitual es que los padres no se quejen cuando su hijo es demasiado tranquilo. Pero un chico sano no es un chico demasiado tranquilo.
–¿Cómo afecta la retracción al desarrollo?
–El desarrollo no es algo que se produzca por sí mismo. El bebe tiene un impulso muy fuerte de curiosidad, lo que lo lleva a interactuar con las cosas: va hacia el mundo y las agarra. "Qué es esto", se pregunta. Se muere por agarrar cosas, analizarlas, darlas vuelta. Hace experimentos todo el tiempo, tratando de analizar el mundo. El desarrollo es un proceso activo de interacción entre el bebe y su medio ambiente. Por eso, la retracción significa un tiempo perdido para el desarrollo.
–¿Qué problemas pueden esconderse detrás de esa desconexión con el entorno?
–Las dificultades sensoriales, como problemas de la audición y de la visión, son las causas principales. Aunque los déficit auditivos se pueden diagnosticar al poco tiempo de nacido, cuando aparecen más tarde son más difíciles de detectar. Y lo mismo ocurre con las dificultades visuales. Otra causa de retraimiento es el dolor. Aunque el dolor agudo causa excitación y agitación, si es muy alto y permanece por mucho tiempo, el chico se retrae.
Otra causa frecuente es el estrés postraumático; cuando la familia tuvo un accidente de auto, por ejemplo, y el bebé no se lastimó, pero los padres están shockeados y piensan: "Gracias a Dios al bebe no le pasó nada", a veces no se dan cuenta de que ellos han desaparecido para el bebe. El estrés postraumático conlleva desórdenes en las relaciones y el bebe que es tan dependiente de ellas se retrae. También está el autismo entre las causas de retraimiento, que por suerte no es tan frecuente.
–¿Cómo detectan los pediatras el retraimiento?
–La principal herramienta que tienen es su propia habilidad para entrar en contacto con el bebe. Con tan sólo acercarse al pequeño se puede aprender un montón de la forma en que el bebe toma contacto con su entorno. Porque ambos, el adulto y el bebe, son expertos en comunicación; ambos conocen la sensación de estar conectados. Por eso desarrollamos este test, que es sólo una forma de ayudar a ver si el bebe está realmente presente o no.
–¿En qué consiste el test?
–Se basa en todo lo que habitualmente hace el pediatra con un bebe. Primero lo mira a la cara, buscando una expresión; entonces, se ve la forma en que éste mira. Habitualmente no hace falta buscar su mirada: el bebe lo busca a uno, lo interroga con la vista, le pregunta: "¿Quién es?".
Después vienen otros ítem más complicados, que requieren el entrenamiento del pediatra y que tienen que ver con escuchar al pequeño. Un bebe saludable hace ruido: habla, trata siempre de decirnos algo.






