Estuvo internado en un psiquiátrico, sentía que había tocado fondo y gracias a un "club" recuperó su vida

En Rosario, la Casa del Paraná pertenece al modelo Casaclub que nació en Nueva York a fines de los años 40; el objetivo es que sus miembros con padecimientos psíquicos se puedan reinsertar laboral y socialmente
En Rosario, la Casa del Paraná pertenece al modelo Casaclub que nació en Nueva York a fines de los años 40; el objetivo es que sus miembros con padecimientos psíquicos se puedan reinsertar laboral y socialmente Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
Germán de los Santos
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3 de junio de 2019  • 14:45

Gustavo se siente feliz de haber podido "reiniciar su vida". En 2007, sufrió un brote de esquizofrenia seguido de una depresión severa. Llegó a estar internado bajo tratamiento psiquiátrico en el Centro Regional de Salud Mental Agudo Ávila, de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, y pensaba que había tocado fondo. Nada tenía mucho sentido para él: hacía poco tiempo había regresado a la Argentina desde España, donde había dejado una hija pequeña a la que extrañaba y de la que no sabía mucho, y no conseguía trabajo. La soledad lo tenía devastado.

Cuando habla de su recuperación, lo primero que revive con emoción es el momento del reencuentro con su hija de 12 años, en España, tras más de una década sin verla; luego, el día de 2011 en que conoció la Casa del Paraná, un espacio para personas con padecimientos psíquicos como bipolaridad, esquizofrenia o depresión, donde logró salir adelante. "Recuerdo que la directora se acercó y me dijo: 'Ya no vas a estar solo'", cuenta hoy Gustavo (47), que gracias a que recobró su autonomía, pudo volver a trabajar en una empresa que comercializa impresoras y, con el dinero que gana allí, viajar a ver a su hija.

En la Casa del Paraná participan 35 miembros activos de más de 18 años
En la Casa del Paraná participan 35 miembros activos de más de 18 años Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

La Casa del Paraná nació en 2007 en una antigua casona al sur de la ciudad de Rosario, con el objetivo de ayudar a personas con padecimientos psíquicos a reinsertarse laboral y socialmente. Sigue el modelo llamado Casaclub, que surgió en 1948 en Estados Unidos, cuando un grupo de pacientes de un hospital psiquiátrico abrió la primera casa, conocida como Fountain House, en Nueva York. El objetivo, era terminar con el aislamiento social y económico las personas que viven con este tipo de enfermedades.

Años después, en 1990, se creó Clubhouse International, organización que agrupa y supervisa las 320 casas que se encuentran en 34 países, impactando cada año en unas 100.000 personas.

"Todas las casas deben cumplir con normas internacionales y son revisadas cada dos años", sostiene Rita Larrañaga, directora de la Casa del Paraná, la primera de América latina, que desde su fundación recibió a 155 miembros, todos mayores de 18 años. "La asistencia es voluntaria, los miembros van pasando por la casa y rearmando su proyecto de vida. Con todos los que participaron, tenemos comunicación, aunque ya no vayan más al club, porque se hace un seguimiento de membrecía", agrega Larrañaga.

Actualmente, el grupo de Casa del Paraná está compuesto por 35 miembros activos. "De ellos, el 17% está atravesando experiencias laborales remuneradas. La idea es que los miembros que no tuvieron experiencias laborales previas o las tuvieron hace muchos años, puedan retomar el mundo laboral e ir armando su CV", detalla la directora.

Un miembro de la Casaclub, en plena tarea de limpieza
Un miembro de la Casaclub, en plena tarea de limpieza Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

Larrañaga explica que en la Casaclub no se brinda tratamiento psiquiátrico, sino que -a través de una membresía gratuita-, se busca ayudar en la recuperación de hombres y mujeres a través de una metodología de trabajo participativa y conjunta. Se basa en una jornada laboral diaria dentro de la casa, donde se destacan las fortalezas y habilidades de cada uno y se fomenta la construcción de relaciones. Además, los miembros -como se denomina a la gente que forma parte para evitar la palabra "pacientes"-, reciben ayuda para poder reingresar al mundo laboral.

"Nos sustentamos gracias al aporte de la Dirección de Salud Mental de la Municipalidad de Rosario, una fundación internacional, una campaña de donantes mensuales y tres eventos de recaudación de fondos que hacemos todos los años", dice Larrañaga.

Jorge Baldarenas, presidente de la Casa del Paraná, señala: "Nuestra misión es que estas personas puedan alcanzar su máximo potencial y sean respetadas como compañeros de trabajo, vecinos y amigos". Además, asegura que el diagnóstico no define ni determina a una persona, sino que es tan solo una parte de ella.

Los miembros anotan en un pizarrón las tareas que realizará cada uno
Los miembros anotan en un pizarrón las tareas que realizará cada uno Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

Tanto Gustavo como Baldarenas sostienen que lo primero que una persona con cualquier padecimiento psíquico pierde es la autonomía. Por eso, desde la asociación, se aseguran que puedan volver a adquirirla y que el permanecer o irse de la casa sea solamente decisión de ellos.

Dentro de los programas que ofrece la Casa del Paraná se encuentran el Programa Social, con salidas recreativas y celebración de los días festivos, el Educativo -con talleres de ortografía, música, matemática y computación- y el de Empleos en transición, que propone a los miembros la oportunidad de retomar un trabajo remunerado con la garantía de poder seguir participando en las actividades de la casa.

Algunos de los miembros de la Casa del Paraná, durante la reunión de la mañana en la que distribuyen tareas
Algunos de los miembros de la Casa del Paraná, durante la reunión de la mañana en la que distribuyen tareas Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

"Cuando la casa consigue un empleo, se pone a disposición de todos para decidir quién lo tomará", destaca la directora y explica que, además, cada miembro cuenta con un coordinador para ayudarlo en todo lo que necesite.

Larrañaga destaca la importancia de la rutina. Los miembros llegan a la casa a las nueve de la mañana, se reúnen y dividen las tareas que cada uno realizará durante el día: uno estará en la recepción, otro se encargará del mantenimiento, otro de la cocina y un último de la limpieza. "Trabajamos en los hábitos cotidianos y habilidades sociales, que muchas veces se pierden", cuenta la directora.

Más allá de haber vuelto a trabajar y de sentirse orgulloso por haber recuperado su autonomía, Gustavo destaca que lo mejor de haber formado parte de la Casa del Paraná fueron las amistades. "Son un motor para mí, son los que me levantan cuando estoy por caer", concluye.

Una nueva casa en Buenos Aires

Basados en el modelo de la Casa del Paraná de Rosario, un grupo de profesionales de diferentes disciplinas crearon la Fundacion Casaclub y darán comienzo próximamente a la experiencia piloto de una casaclub en Capital Federal. El grupo inicial estará compuesto por entre cinco y ocho pacientes que serán los potenciales miembros integrantes. En ese marco, en octubre se prevé desarrollar el primer curso denominado Familia a Familia - educación entre pares - y crear la comunidad de apoyo como una experiencia piloto. Los interesados en consultar o en apoyar el servicio (sin fines de lucro) pueden contactarse al 341 - 5002563/ 4665444/ casaclubbaires@gmail.com

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