Idiomas, exigencia y mucha contención emocional
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"No es difícil, pero es muy exigente. Tenemos mucha tarea", dice una de las alumnas en los pasillos del Colegio Cristoforo Colombo. En un ambiente en el que se destaca la imponente infraestructura, el orden y los grandes espacios, los chicos -que visten el uniforme del colegio- charlan durante el recreo, participan de los experimentos en los laboratorios de física y química, o se divierten en las clases de música.
Esta es una de las escuelas privadas porteñas de mayor renombre y tiene con qué hacerle frente a ese prestigio. Con 1130 alumnos distribuidos desde jardín hasta el liceo pasando por la media, esta institución -que abrió para albergar a hijos de inmigrantes italianos- hoy recibe a una población que principalmente busca una educación de excelencia, laica y con varios idiomas.
Los alumnos tienen la mayoría de sus materias en italiano; sólo lengua, historia argentina, educación cívica y economía política son en español. Inglés es el tercer idioma. La cuota depende del nivel; actualmente fluctúa entre los $ 3000 en jardín y $ 7000 en el liceo. Las clases comienzan a las 8 y finalizan, dependiendo del día y del nivel, entre las 15 y las 18, si se toman en cuenta, también, las clases cocurriculares.
"Somos por ahora un liceo científico con fuerte base de formación humanística y orientado a matemáticas, física y química. Los chicos que se reciben del colegio están muy bien preparados para cursar cualquier carrera. Aprobar el liceo les permite ingresar en diferentes universidades argentinas, italianas y europeas. Incluso algunos, mientras frecuentan el CBC, también hacen otros cursos que les interesan y atraviesan con mucha tranquilidad la Universidad", explica Magdalena Stiles, asesora pedagógica de la escuela.
El plantel de profesores presenta una variedad interesante: locales para las materias en español, otros que trae la escuela de Italia, italianos que viven en la Argentina y unos que contrata directamente el ministerio italiano.
Para Gabriele Olmi, rector del colegio, más allá del lógico desafío de enseñar a los alumnos el italiano de manera viva y con competencias, también se enfrentan a las dificultades que surgen al gestionar las dinámicas de los niños y adolescentes de hoy. "Recibimos niños de nivel social medio y alto, y dentro de esta población también aparecen las mismas problemáticas psicológicas y sociales como en cualquier otro estrato. Por ejemplo, hay padres que no viven juntos o chicos que están criados en situación de no poder contar con la presencia de ambos. Si bien muchos no tienen carencias económicas, sí tienen carencias afectivas y por eso hay que sostenerlos emocionalmente", explica el directivo. Para contener estas situaciones de necesidad, se realizan numerosas intervenciones con un equipo de orientación.
El objetivo de la escuela es formar personas responsables, autónomas y con valores. Y si bien Olmi señala que por suerte no tienen problemas graves de indisciplina en la institución, menciona que es llamativo el ausentismo de los alumnos a causa de viajes o vacaciones.
"Muchas familias creen que se pueden ir de viaje o ausentarse con sus hijos por períodos bastante largos. Es necesario hacer un trabajo de sensibilización con los padres y alumnos para que tomen conciencia de que es fundamental que no falten a clases, porque la consecuencia de perder muchas horas incide negativamente sobre la continuidad del discurso didáctico", concluye.



