Cómo acompañar a adolescentes que son padres y madres

Romina Cuello abraza a su hija Luz (3), antes de dejarla en el jardín de Jakairá
Romina Cuello abraza a su hija Luz (3), antes de dejarla en el jardín de Jakairá Crédito: Victoria Elizalde
Esta iniciativa se propone restituir derechos como la salud y la educación, para que los jóvenes puedan tomar sus propias decisiones; asisten a 53 familias en Chacarita y Córdoba
María Ayuso
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14 de enero de 2019  

Romina Cuello tenía 17 años cuando el test de embarazo le dio positivo. Una semana después, llena de nervios, junto con su novio reunieron a su familia para contarles. "Se los dijo él, porque a mí no me salían las palabras. Me sentía mal porque estaba terminando el secundario y no era lo que quería", recuerda la joven, que hoy tiene 21 y es mamá de Luz (3).

Para Agustina Quintana (18), la noticia fue igual de inesperada. "Al papá de mi hijo lo conocí porque vive enfrente de mi colegio: una vez quedamos en vernos y quedé embarazada", cuenta, y agrega: "Él me mintió diciéndome que no podía tener hijos. Yo tenía 16 años y le creí. Con el tiempo, se borró".

Las suyas son algunas de las historias que acompañan a diario los profesionales que integran el proyecto Jakairá, desarrollado por la Fundación Kaleidos junto a la suiza Children Action. Desde hace 15 años, este centro de atención gratuita contiene de manera integral a adolescentes que son madres y padres y a sus hijos, a través del trabajo de un equipo interdisciplinario que realiza un seguimiento cotidiano y personalizado de cada caso. Además, cuenta con espacios de encuentros grupales, con talleres de crianza, de prevención de la violencia, de proyectos personales y de intercambio entre las familias.

"El objetivo es trabajar en la restitución de los derechos vulnerados de los adolescentes, como la escolaridad y el acceso a la salud", explica Ricardo Gorodisch, presidente de la Fundación Kaleidos, y amplía: "Entendemos que ser padres o madres es un proceso y debería ser una elección".

El proyecto Jakairá se desarrolla en el barrio porteño de Chacarita y en Traslasierra (Córdoba), donde psicólogos, especialistas en psicomotricidad para el desarrollo infantil, trabajadores sociales, entre otros profesionales, acompañan a 25 y 28 familias, respectivamente.

"Es una población en situación de extrema vulnerabilidad. Recibimos adolescentes de hasta 20 años y muchos no terminaron el primario o la secundaria", sostiene Gorodisch. En Chacarita cuentan con un jardín maternal "para darles libertad a los padres y que puedan seguir apostando a sus proyectos".

Además, con charlas en escuelas y otras instituciones, se busca sensibilizar a la comunidad para el abordaje de temáticas como la violencia de género; la educación sexual integral (ESI); la construcción de vínculos saludables (contra los noviazgos violentos); el acceso a la salud sexual y reproductiva, y los estereotipos de género.

Historias de embarazo adolescente

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Cifras que alarman

En el corazón de Chacarita, en una de esas casas chorizo con pisos de madera y techos altísimos que sobreviven en la ciudad de Buenos Aires, el sol entra de lleno por las ventanas que dan al patio interno. Allí funciona la sede de Jakairá: en la planta baja está el jardín maternal, mientras que en el piso de arriba hay salas para los talleres.

Sentada en una silla, Romina admite que la llegada de su hija fue muy difícil: tuvo que postergar sus planes, entre ellos, seguir la carrera de Medicina. "Pero desde que estoy en Jakairá cambiaron muchísimo las cosas para mí y para Luz. Tengo mucho apoyo y ella se hizo más independiente: antes estaba todo el tiempo pegada a mí", detalla Romina, que está casada, trabaja en un local de comidas rápidas y este año se anotó para estudiar Enfermería.

En la Argentina, según los últimos datos disponibles del Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia, 99.324 niñas y adolescentes tuvieron un hijo en 2016: unas 272 por día. Estos nacimientos representan el 13% del total de los anuales (porcentaje que, en los últimos cinco años, se mantuvo alrededor del 15%).

Por otro lado, siete de cada 10 embarazos en chicas de entre 15 y 19 años no son intencionales. Las cifras oficiales muestran cómo el 30% de las jóvenes que abandonaron el secundario, lo hicieron por embarazo o maternidad, mientras que aquellas que son madres tienen una mayor probabilidad de estar inactivas laboralmente (el 56%) que las que no tienen hijos (44%).

Según Gorodisch, el primer gran desafío de trabajar con esta población fue "cómo protegerlos de la mirada negativa que existe de parte del mundo adulto que en general los juzga y los critica por haber sido padres o madres, en lugar de brindarles todo lo necesario para acompañarlos y que puedan desarrollar el camino que quieran".

En ese sentido, el fundador de Kaleidos subraya: "Los que trabajamos con adolescentes sabemos que hace falta estar presentes: el gran impacto de lo que ofrecemos con el equipo interdisciplinario y que existe por primera vez para muchos, es tener a disposición un grupo de adultos dispuestos a escucharlos sin juzgarlos".

Agustina se enteró de que estaba embarazada de Joaquín, que hoy tiene casi un año, el día de su cumpleaños. El apoyo de su familia -además de la contención que encuentra en Jakairá- fue fundamental. "Me acompañaron muchísimo, porque yo sufrí violencia por parte del padre del nene, vivía muy triste y mi embarazo fue muy difícil", relata.

Poder seguir con la escuela le resultó complicado. "Voy a la noche, pero dos veces por semana: te perdés mucho, el ritmo no es el mismo", confiesa. Gracias a que Joaquín ingresó al jardín de Jakairá, su sueño se volvió más palpable: terminar el secundario y ser instrumentadora quirúrgica, como su tía y su abuela.

Nicolás Ibarra, que tiene 20 años y es papá de una chica de tres, es otro de los jóvenes que participan del proyecto. "La paternidad es un conjunto de cosas: un nivel de madurez que capaz todavía no lo tengo al 100%, pero estoy tratando", reflexiona el joven, que está separado de la mamá de su hija, cursa el secundario y le gustaría trabajar "en algo administrativo".

Sobre lo que aprendió en estos años, dice: "Acá hay talleres que te ayudan a tener más relación con los chicos y me estoy llevando mucho mejor con mi hija: hablamos, la vengo a buscar cuando puedo y jugamos en el patio".

Gorodisch concluye: "Una de las mayores satisfacciones que tenemos es ver cómo los adolescentes van encontrando qué hacer de sus vidas, cómo llevar adelante sus proyectos y, al mismo tiempo, disfrutar del desarrollo de sus hijos".

PARA SABER MÁS

Se encuentra abierta la inscripción para el jardín maternal de Jakairá, donde se reciben a hijos de adolescentes de hasta 20 años.

Fundación Kaleidos

fundacionkaleidos.org

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