
Los lugareños se unen para proteger los andenes de Coctaca
Trabajan cuidando el patrimonio
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"Recuerde que es tarea de todos cuidar el lugar donde vivimos" , dice uno de los 5000 volantes del equipo de guardas ambientales ad honórem de la Quebrada de Humahuaca. Repartidos en la peregrinación de la Virgen de Punta Corral, fiesta que convoca a la comunidad jujeña, estos volantes fueron diseñados por los nueve guardas voluntarios que cuidan el medio ambiente de la zona.
En dos páginas cuentan sobre leyes, conservación, uso de los recursos naturales y acerca de por qué no talar especies protegidas ni cazar vicuñas. El grupo de guardas se sostiene económicamente con rifas y colectas, mientras sueña con tener un lugar fijo para reunirse una vez por semana, así deja de hacerlo en la plaza donde el frío es intenso en invierno.
Donato Gutiérrez, titular del Departamento de Desarrollo Rural Municipal de Humahuaca, Jujuy y uno de los guardas, cuenta que hace un tiempo la Dirección de Medio Ambiente y Recursos Naturales provincial dictó en el municipio un curso de capacitación para entrenarlos como cuidadores del ecosistema, y en él participaron dos representantes de cada comunidad aborigen.
"Los guardas comenzamos a reunirnos para frenar la tala indiscriminada del cardón, la quinua y los churquis, actividad prohibida incluso en terrenos privados por la desertización que provoca. El primer año conseguimos del intendente los uniformes, luego hicimos una carpeta bien armada donde se reflejaba nuestra labor, es decir, lo que hicimos para dar a conocer la ley en las escuelas y entre la gente", afirma Gutiérrez mientras camina sobre las piedras de su pueblo, Coctaca, donde también trabaja en el rescate de los andenes de cultivos prehispánicos.
De 33 años, un hijo y muchos sueños, Gutiérrez cuenta que de más joven su meta era irse de Jujuy, pero su deseo cambió cuando la ingeniera Magda Choque Vilca le enseñó a ver la sabiduría que le dejaron sus abuelos, a descubrir el valor de ser auténtico y de ser aborigen. "Ahora cuido orgulloso los recursos naturales de mi comunidad y estoy involucrado en muchos proyectos ambientales de recuperación de la biodiversidad."
Los guardas salen a caminar y controlan desde la basura que se tira hasta la flora y la fauna, relevan la zona, se aseguran de que nadie tale sin permiso y libran actas de inspección, incluso hacen multas. Dicen que fue un escándalo cuando multaron a una maestra que compró un venadito para venderlo y al diputado de la comisión de ecología cuando se apropió de 20 ejemplares de churquis semilleros en pleno crecimiento.
En la provincia son los únicos guardas ambientales, especie de conservacionistas, que preservan la vegetación y la durabilidad de los recursos hídricos en la quebrada, Patrimonio de la Humanidad.
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