Marina Silva: "La protección ambiental no es una bandera de derecha ni de izquierda"

Marina Silva, la referente ambientalista y excandidata a presidente de Brasil, visitó la Argentina en el marco de Encuentro B, realizado en Mendoza, y habló sobre la Amazonia y la necesidad de buscar un nuevo modelo sustentable y equitativo.
Marina Silva, la referente ambientalista y excandidata a presidente de Brasil, visitó la Argentina en el marco de Encuentro B, realizado en Mendoza, y habló sobre la Amazonia y la necesidad de buscar un nuevo modelo sustentable y equitativo. Crédito: Marcelo Aguilar
Pablo Mannino
(0)
14 de septiembre de 2019  • 20:16

Mientras se intenta controlar a los incendios en la Amazonia, en Mendoza se levantaron voces que piden tomar conciencia y lograr un cambio por el bien del planeta y de las futuras generaciones. Con un hablar suave y pausado pero contundente, la principal oradora fue Marina Silva, dirigente política, ecologista y pedagoga brasileña que tiene en claro que solo hay una salida y que implica compromiso y ética. También cuestionó duramente el accionar del presidente de su país, Jair Bolsonaro: "Está debilitando los órganos de control y no escucha a la opinión pública", sostuvo.

Silva pasó por tierra cuyana para participar del Encuentro +B, donde líderes mundiales y empresas debatieron sobre inequidad y crisis climática. La referente ambientalista y excandidata a presidente de Brasil dejó fuertes definiciones sobre la necesidad de actuar sin demoras. Puso de relieve los desafíos internacionales en materia ambiental, en especial para América Latina, y se refirió a la necesidad de tomar acciones de impacto para conseguir "grandes transformaciones", con el acento en una agenda de cambio climático y un nuevo modelo de desarrollo.

¿En qué se basa ese nuevo modelo?

Hay que buscar una transición para una economía de bajo carbono, que no sea carbono intensiva. Para eso, es necesario buscar un nuevo modelo que sea sustentable, pero no sólo en el aspecto económico, sino en el aspecto social, con equidad. Es un ideal de vida, que supone varias dimensiones: económica, social, cultural y ambiental. Pero a esto, hay que sumarle el punto de vista ético, político y estético. Hoy, las cosas erradas que estamos haciendo no son por falta de técnica sino por falta de ética. Tenemos respuestas técnicas para muchos problemas; ya sabemos cómo producir energía que no impacte en el clima del planeta, como la eólica y solar, pero falta la ética.

¿A qué se refiere en concreto?

Al compromiso, a una decisión política. Los gobiernos y las empresas conocen las respuestas técnicas, pero no actúan desde lo ético y los valores, para que no sacrifiquen recursos de millones de años. Por eso, hay que hacer todo para que sea compatible. Muchas empresas ya comenzaron a buscar impacto positivo, desde el punto de vista social, cultural y ambiental. Algunos gobiernos tienen políticas que procuran esto pero se debe hacer más rápido y mejor.

¿Qué lugar ocupa Brasil en este escenario?

Es el peor de los ejemplos. Justamente Brasil con los Estados Unidos de Donald Trump tienen una visión negacionista de la crisis climática. Bolsonaro extinguió el Ministerio de Medio Ambiente; está enflaqueciendo los órganos ambientales, cortando presupuestos. Ha transferido los servicios forestales al Ministerio de Agricultura, que tiene una agenda contraria a la protección de los bosques, mandando varias iniciativas de ley al Congreso que avalan la deforestación y en contra de los pueblos indígenas.

Usted se crio en la Amazonia, recolectando caucho. Hoy, ¿qué siente al ver lo que ocurre, de cara al futuro?

Hay una falta de compromiso con las futuras generaciones, con el equilibrio del planeta y con nuestros propios intereses, porque en la Amazonia los primeros perjudicados somos nosotros. La protección ambiental no es una bandera de derecha ni de izquierda, es de seres humanos, de personas que tienen compromiso con la vida, con un modelo de desarrollo que sea capaz de promover prosperidad, de fortalecer la democracia y de promover la equidad social y la diversidad cultural.

¿Qué deber hacer entonces el Gobierno para frenar esta situación?

Ética y compromiso, con herramientas. Durante diez años, con un plan en mi gestión logramos reducir la deforestación en un 83%, y por consiguiente los incendios. El problema está en el Gobierno que no tiene compromiso, que no controla. Las herramientas existen: combate de las prácticas ilegales, ordenamiento territorial y apoyo a las actividades productivas sustentables. Bolsonaro está haciendo exactamente lo contrario, está debilitando las instituciones de fiscalización. Está incentivando el avance sobre los bosques, con actividades ilegales vinculadas a la madera, la ganadería y la minería. Además, quiere arrendar las tierras indígenas a grupos empresarios.

¿Qué pasa entonces con la actividad de los pobladores?

No hay competitividad, la actividad es muy baja. Por ejemplo, los recolectores son muchos y están sin apoyo del Gobierno. Tienen posibilidades de desarrollo pero con un modelo diferente. Tenemos más de 17.000.000 de hectáreas en áreas abiertas, abandonadas o subutilizadas. Si esas áreas fueran usadas con la tecnología que ya tenemos podríamos triplicar la producción sin la necesidad de avanzar sobre los bosques. Además, tenemos posibilidad de turismo, que es una gran fuente de empleo y riqueza para las personas. Pero, lamentablemente en lugar de hacer inversiones, con mano de obra calificada y más recursos tecnológicos, se prefiere avanzar sobre los bosques, que da una productividad por ocho a 10 años, como máximo.

Silva creció en una comunidad de recolectores de caucho en la Amazonía, aprendió a leer y a escribir a los 16 años y pudo graduarse como profesora de Historia.
Silva creció en una comunidad de recolectores de caucho en la Amazonía, aprendió a leer y a escribir a los 16 años y pudo graduarse como profesora de Historia. Crédito: Marcelo Aguilar

¿Cómo considera que se encuentra la situación ahora?

El Gobierno de Bolsonaro no tiene interés en controlar la situación. No hay interés en avanzar sobre los depredadores de los bosques. La mayor responsabilidad de proteger Amazonia es de los países que tienen soberanía sobre ella, para que tengamos políticas eficientes.

¿Y cuál es el rol de la comunidad internacional, hay demoras en actuar?

La solidaridad internacional es importante, pero se debe respetar nuestra soberanía. Para nosotros hay una gran responsabilidad: los brasileños, bolivianos, peruanos y ecuatoriano debemos ser los principales interesados en proteger la Amazonia. Hoy, no hay compromiso de nuestras autoridades, mientras que una investigación reciente asegura que nueve de cada 10 brasileños están a favor de preservar la Amazonia.

¿Qué pasa con el Gobierno frente a esta opinión?

Lo que pasa es que Bolsonaro no escucha la opinión pública. Pero, tuvo que mandar el ejército para combatir los incendios. No se pueden combatir los síntomas, sino las causas. Por eso, presentaremos en el Congreso una propuesta para que se cree una comisión especial para debatir un conjunto de medidas: recomponer los presupuestos, fortalecer los órganos de control y de monitoreo por satélite.

¿Cuál es su mensaje para las nuevas generaciones?

No podemos insistir con un modelo que compromete el equilibrio del planeta y la sustentación de la vida. El gran desafío ante el gobierno y las empresas es colocarnos con una postura innegociable sobre protección del ambiente. Ellos deberán adaptarse, porque los recursos naturales no son infinitos; no se pueden destruir recursos de millones de años en función de un núcleo de pocas décadas. Eso es un crimen de lesa humanidad. Con esa conciencia tenemos que tener políticas de largo plazo. Quien no cumpla estará atentando contra el futuro de la vida, y contra la patria.

Inequidad y crisis climática

El Encuentro +B, que se desarrolló en Mendoza entre el 11 y 13 de setiembre, recibió a más de 1200 asistentes de diferentes partes del mundo bajo el lema "Vivamos el Impacto", inspirados por diferentes charlas brindadas por especialistas. Líderes mundiales y empresas debatieron sobre inequidad y crisis climática.

Marina Silva, política, ecologista y pedagoga brasileña, junto con Yolanda Kakabadse, expresidente de WWF Internacional y miembro del B Team, expusieron sobre el rol del Estado y las organizaciones internacionales frente a los problemas ambientales y de exclusión. Este panel fue moderado por Facundo Garretón, diputado argentino y emprendedor.

Además de analizar los graves incendios de la Amazonia, Silva se refirió a la importancia de que la ciudadanía se comprometa: "La sociedad debe exigir políticas a largo plazo. Hay que crear comunidades políticas internacionales que no se apeguen a ideologías particulares".

En el llamado Encuentro +B hubo un espacio de llamado a la acción, donde integrantes del movimiento se proclamaron frente al incendio del Amazonas. "Este desastre puede crecer muchísimo, son más de 500 especies muriendo por nuestro ego. Nosotros aquí solamente venimos a pedir su voz", indicaron.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.