Mito arraigado. “Solo las familias pobres cobran dinero del Estado por sus hijos”

Mito: “Solo las familias vulnerables cobran dinero del Estado por sus hijos”
Mito: “Solo las familias vulnerables cobran dinero del Estado por sus hijos”
Micaela Urdinez
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18 de agosto de 2019  • 00:05

Existen muchos prejuicios que hacen falta deterrar sobre la Asignación Universal por Hijo (AUH) y sus beneficiarios. Todos los especialistas señalan que existe mucha desinformación y que eso genera una brecha entre lo que se cree y lo que efectivamente es el día a día de las familias más pobres. Actualmente son 3.924.734 los niños beneficiarios de la AUH y de 2015 hasta hoy, se amplió casi un 20% la cobertura, según datos de la Anses.

El Estado transfiere ingresos a las familias con niños y adolescentes por tres vías, según la forma en que están ocupados sus padres: las asignaciones familiares; la asignación universal por hijo; y las deducciones del impuesto a las ganancias. Así cubre al 90% de las familias con niños.

Matilde Karczmarczyk, analista del programa de Protección Social de CIPPEC, expone cuáles son los principales mitos que existen y aporta la información necesaria para derribarlos.

  • "Las madres que reciben la AUH tienen muchos hijos y esta transferencia aumenta la fecundidad." FALSO.

El 97% de los titulares de la AUH son mujeres. Ellas tienen, en promedio, 1,8 hijos. El 52% tiene a cargo solo un hijo; el 28% tiene dos; y solo el 3% tiene cinco. Estas cifras permiten dar cuenta de la situación actual: las perceptoras de la AUH no tienen, en su gran mayoría, familias numerosas. Sin embargo, para analizar los efectos de la asignación sobre la fecundidad, uno debería poder analizar cuántos hijos hubieran tenido estas mujeres en ausencia del programa (por ejemplo: si en lugar de tener un solo hijo, el programa hizo que tengan dos o tres). Esto no es posible, pero algunos estudios han utilizado técnicas para obtener contrafactuales y ver si efectivamente el programa incentiva a las mujeres a tener más hijos o no y, en general, encuentran efectos nulos (principalmente, explicado porque el monto de la AUH no es tan alto como para influir en la decisión de tener hijos) o, en el caso de ser positivos, muy pequeños.

  • "Solo las familias más vulnerables cobran dinero del Estado por sus hijos." FALSO.

Los niños con padres trabajadores formales, aún los de ingresos más altos, perciben deducciones del impuesto a las ganancias o asignaciones familiares. Las asignaciones familiares, en ciertos casos, incluso pueden superar el monto de la AUH. Más aun, son más los niños que reciben dinero por parte del Estado que tienen padres que tienen o tuvieron empleos registrados que los que reciben la AUH. Casi cinco millones de niños reciben asignaciones familiares contributivas; más de un millón tienen padres que deducen ganancias; y cuatro millones perciben la AUH. De esta forma, estos últimos representan un 40% del total de niños que recibe dinero por parte del Estado nacional.

Por otra parte, el tipo de prestación y los requisitos para acceder y continuar recibiendo las transferencias son más exigentes para las familias más vulnerables. Sin embargo, casi un millón y medio de niños (10% del total de niños menores de 18 años) no reciben ningún tipo de transferencia porque están excluidos por la normativa u otras razones (7%) o porque tienen problemas en el registro y se desconoce su situación (3%). Se trata en su mayoría de niños en los sectores de menos ingresos.

  • "Con el dinero de los trabajadores que contribuyen se financian las transferencias a las familias vulnerables que no trabajan." FALSO.

El Estado da transferencias por hijos a familias de todos los niveles de ingresos. Por otra parte, a diferencia de las jubilaciones, que dependen de los aportes de los trabajadores, la AUH, como cualquier política pública, se financia totalmente con recursos del Tesoro nacional.

  • "El Estado les da dinero a las familias más pobres sin pedirles nada a cambio." FALSO.

La AUH está compuesta en 80% por una transferencia que se realiza mensualmente y en 20% por un pago único a fin de año. Ese 20% se abona tras constatar que a los chicos de menos de cinco años se les hicieron los chequeos de salud y que los mayores de cinco asistieron a la escuela. En cambio, los niños de padres que reciben asignaciones familiares o deducciones del impuesto a las ganancias no tienen que cumplir estos requisitos.

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