
¿Qué hace que una ciudad sea atractiva?
1 minuto de lectura'
Para todos aquellos que trabajamos con ciudades hay una pregunta clave que se convierte en objeto de estudio y disparador de las acciones: ¿qué hacer para generar más calidad de vida en las ciudades? Sin querer reducirla a una explicación simplista, esa pregunta esconde el corazón de lo escrito y discutido sobre el desarrollo local: la generación de un dinamismo en la localidad, que se traduzca en oportunidades para sus ciudadanos, en un entorno amigable para la vida en comunidad.
Contestar esta pregunta inevitablemente nos lleva a analizar los componentes de las ciudades para poder encontrar qué elementos distinguen a aquellos territorios dinámicos. Tarea ciertamente de muy difícil concreción, porque si bien todas las ciudades presentan elementos comunes, podemos afirmar que no existen en el mundo dos ciudades absolutamente iguales.
A primera vista, en las ciudades nos encontramos con los componentes que podemos denominar de cemento y lo constituye un conjunto de elementos que probablemente son los primeros que tenemos en mente cuando pensamos en ciudades: calles, veredas, luminarias, casas, edificios, plazas, rotondas, escuelas, semáforos, accesos, centros comerciales, autos, colectivos, entre otros. Tener este conjunto de elementos más ordenado definitivamente genera un lugar más armonioso para vivir, pero sin embargo, lo que observamos es que estos elementos no distinguen de forma especial un territorio de otro, sino que por el contrario es lo que finalmente está presente en cada una de las ciudades y las asemeja. Nos encontramos entonces con ciudades con componentes similares, pero con una vida local y un dinamismo totalmente diferente. En un extremo están esas ciudades que parecen detenidas en el tiempo, que no crecen, que no generan posibilidades; en el otro se encuentran esas ciudades que se vuelven atractivas para aquellas personas en busca de oportunidades y calidad de vida.
Si nos concentramos en lo que las diferencia, hay algo que distingue estos últimos casos y tiene que ver con otro grupo de factores a los que llamaremos componentes invisibles, que son los responsables de darle vida a la estructura de la ciudad. Son los que hacen que los ciudadanos no sólo vean una plaza, sino que vean un espacio público diseñado para que ellos disfruten y que tienen que cuidar, los que hacen que las escuelas no sean sólo edificios, sino lugares de encuentro y contención que prepara ciudadanos activos. El arreglo de una calle pasa de ser sólo una obra a valorarse como una acción planificada para que el barrio esté mejor. Y aquí encontramos el primer elemento característico de los territorios dinámicos, una comunidad activa que se involucra y se considera protagonista del desarrollo de la ciudad y se preocupa por esto.
¿Qué pasa cuando hay ciudadanos comprometidos?
Surgen comunidades que están preparadas para explotar todas sus potencialidades. las redes son el segundo factor invisible que diferencia los territorios. la generación de una red de relaciones entre los actores locales se construye a través de la generación de confianza y el trabajo conjunto entre distintas instituciones a través de un proyecto en común. Sí, hay ciudades en las que pasa esto. las interacciones entre los actores locales están vivas, fuertes, conectadas, y ese es uno de los principales valores de una ciudad: su fuerza relacional. Esto suele suceder cuando cada uno de los actores entiende que son socios estratégicos en el desarrollo de la comunidad y cuando se comprende adónde va la ciudad como un todo, cuál es el proyecto local que los define, qué cosas hay que potenciar para crecer, cuáles son las oportunidades locales. Todo lo anterior refuerza ese sentido de pertenencia.
Además de los ciudadanos comprometidos y las comunidades vivas hay otro factor que condiciona el desarrollo de un territorio que tiene que ver con la capacidad de articulación del gobierno local. Cuanto mayor es la capacidad para generar redes, mayor es la posibilidad de desarrollo y cuando estas redes a su vez están impulsadas por los gobiernos locales, el impacto de las acciones en la comunidad es aún mayor. para generar ciudades inquietas y dinámicas motivadas por promover oportunidades y mayor calidad de vida para sus vecinos es importante invertir en la generación de estos factores invisibles. Es muy triste ver ciudades que pierden oportunidades de desarrollo simplemente por tener rotas las relaciones del tejido social y económico. por el contrario, nos llena de emoción ver ciudades que están preparadas para despegar y conectarse al mundo porque supieron aprovechar todas las capacidades locales. lo importante es que todos pensemos en algún momento en pasar a una ciudadanía activa en la que nos preguntemos qué hacemos para mejorar nuestra ciudad. Eso es lo que caracteriza a las ciudades que están vivas.
1
2La experiencia que marcó a una joven: “No podía volver del Impenetrable a casa y olvidarme de lo que vi”
3Tiene 81 años, vende manzanas en la calle y gracias a una movida solidaria pudo hacer una compra en el súper: “Pasamos hambre”
- 4
Volvió a crecer la cantidad de personas que viven en las calles de CABA, pero hay menos niños en esa situación


