Desde hace 15 años, Gestiones Solidarias emplea a perfiles que suelen ser rechazados por el mercado tradicional; “los entornos laborales inclusivos contribuyen a que las empresas sean más productivas”, dice Jorge Luis Borge, su fundador
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Para Jorge Luis Borge, de los tres pilares que marcan la agenda de sustentabilidad —el ambiental, el social y la gobernanza—, el segundo es el más urgente. “Los empresarios tenemos la responsabilidad de abrir puertas o tender puentes”, dijo durante una entrevista con la periodista Lorena Oliva, en el marco del décimo capítulo del evento de Sustentabilidad de LA NACION.
Hace 15 años, Borge era gerente de Recursos Humanos de una empresa de telecomunicaciones. Un día, el personal de Seguridad le informó que iban a sacar a una persona en situación de calle que pedía verlo para pedirle trabajo. “Que pase”, dijo él. “Pero tiene olor”, replicó el empleado de la puerta. “No importa, que pase igual”, le insistió.
La conversación entre ambos duró una hora. “Este hombre no estaba pidiendo limosna, quería trabajar. Para mí fue algo revelador. Me pareció que esa persona era muy valiente al golpear mi puerta para pedir trabajo”, dijo durante la entrevista.
Borge contó que dos semanas más tarde renunció a su empleo para fundar Gestiones Solidarias, una empresa social que busca generar oportunidades de empleo para personas estructuralmente vulnerables. Actualmente cuenta con dos unidades de negocios: una empresa de mantenimiento y limpieza y una agencia de empleo.
Además, desde 2015 impulsa la Escuela de Valores y Empleo, que consiste en una capacitación de dos meses que busca reinstaurar la cultura de trabajo en las personas. “Hay personas que no pueden tomar una oportunidad de empleo. No es que no quieran, sino que no saben cómo. Tenemos cinco generaciones que no vieron el trabajo formal en sus entornos inmediatos”, alerta.
Por la nómina de Gestiones Solidarias ya pasaron más de 1600 personas. Y ese es uno de los objetivos que persigue la organización: ser el primer escalón que les permita a las personas ir por más. “No buscamos retener a las personas. Buscamos capacitarlas para que se conecten con su potencial y busquen otras oportunidades”, explicó.
En muchas ocasiones, los propios clientes que contratan los servicios de limpieza de Gestiones Solidarias terminan ofreciéndoles esa nueva oportunidad. Tal es el caso de Luján Ojeda, cuya historia fue presentada en un video.
La joven de 25 años era empleada de Borge y se ocupaba de la limpieza de la empresa autopartista Toyodaih. “Mi cliente le vio potencial y empezó a capacitarla en ventas y tareas administrativas y ahora es empleada de ellos. Nos ponen muy felices esas historias”, dice.
Uno de los indicadores de éxito que más lo enorgullece es que, en todo este recorrido, le sobran dedos de las manos si tiene que pensar en experiencias fallidas. Sin embargo, en todos los casos, dice, recogió los aprendizajes.
“A veces podemos creer que con dar trabajo es suficiente, pero no lo es. Muchas personas necesitan de acompañamiento durante el proceso de incorporación a una empresa”, considera.
A este proceso que muchos llamarían “inclusión”, Borge lo llama “integración”. “No nos gusta hablar de inclusión porque pone el énfasis en que hay alguien adentro y alguien afuera. En cambio, en la integración, somos todos parte de un todo”, explica.
Convencido de su misión, el empresario cuenta que, cada vez que tiene la posibilidad, habla con otros empresarios sobre el valor de dar oportunidades. A veces, reconoce, se encuentra con dudas o temores y afloran frases como: “No estamos preparados” o “No puedo tomar a alguien de una villa porque, si tengo un problema, después no le puedo hacer llegar el telegrama”.
“En lugar de arrancar pensando en cómo vas a hacer cuando tengas que echar a esa persona, es mejor acompañarla y que, cuando se vaya, sea porque consiguió una mejor oportunidad”, retruca él.
Borge cerró el panel remarcando que lo suyo no es asistencialismo y que, con este tipo de iniciativas, las empresas también ganan. “Los entornos laborales inclusivos contribuyen a que las organizaciones sean más productivas porque hay otras conversaciones, otras formas de hacer las cosas”, concluye.
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