Tuvo cáncer y una enfermedad neurológica que la llevó a regalar toda su ropa de danza, pero gracias a una “pierna robótica” volvió a bailar
Noelia Martínez había superado un cáncer de mama cuando perdió gran parte de su movilidad por una neuropatía; pero con una órtesis logró volver a danzar y competir; por su historia, creó una marca de muñecos con amputaciones o que usan audífonos y cuellos ortopédicos
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Cuando la diagnosticaron con cáncer, Noelia Martínez pensó que iban a pasar solamente dos semanas hasta que pudiera volver a bailar. Ella, que hacía años se dedicaba profesionalmente a la danza, daba clases y participaba en competencias, se tomó su diagnóstico más como un trámite a resolver que como una enfermedad: “Me puse en piloto automático, no pensaba, solo actuaba y hacía lo que me decían”, cuenta.
Luego de pasar por un tratamiento y operaciones, pudo recuperar su salud. Sin embargo, en 2020 una neuropatía la dejó casi sin movilidad en su pierna derecha. Una nueva enfermedad la tomó por sorpresa.
Sin embargo, su historia es de superación y atesora muchos aprendizajes. Hoy, a los 29, pudo volver al baile, aunque de una manera diferente: con una “pierna” robótica que le permite caminar y bailar. Además, se convirtió en modelo de una marca internacional de ropa deportiva y decidió usar sus habilidades artísticas para crear “Petit Moi”, una marca de muñecos personalizables e inclusivos que ella misma fabrica para visibilizar distintas discapacidades y condiciones.
Entre sus redes y las de su emprendimiento, Noelia suma más de 74 mil seguidores, a quienes trata de ayudar generando conciencia sobre su salud. Y a aquellos que están transitando enfermedades como la que ella superó, busca hacerlos sentir menos solos: “Gracias a lo que me pasó en la pierna, entendí lo importante que es verse representado”.
A los 26 años, en abril de 2019, le llegó su primer diagnóstico: tenía cáncer de mama. Lo descubrió de casualidad y, por suerte, en una etapa temprana. Gracias a un posteo en Instagram de una chica de su edad que había pasado por lo mismo. “Se me encendió una alarma que me hizo tomar conciencia sobre mi salud”, afirma en diálogo con LA NACIÓN. Concretamente, el posteo la motivó a autochequearse. De esa manera, se encontró un bulto.
Al principio, se lo contó solo a Noel, su novio. Recién en agosto de ese mismo año, cuando ya llevaba varios meses de tratamiento y unos días antes de operarse, se lo dijo al resto de su familia, que vive en Mar del Tuyú. Recién entonces, empezó a usar sus redes como un canal para generar conciencia.
“Me di cuenta de que mi historia podía ayudar a alguien más y entendí la importancia de compartirla”. De esa decisión, también le llegaron nuevas oportunidades, como modelar para Adidas en campañas de inclusión, empezar a escribir un libro y tener un emprendimiento propio.
Petit Moi, su marca de muñecos, nació en junio de 2022 y por casualidad. “Un día se me cruzó el pensamiento de que nunca había visto un muñeco con alguna discapacidad y me quedé pensando”, cuenta.

Tenía una máquina de coser que su hermana se había olvidado en su casa y no sabía cómo usarla. El primer muñeco que hizo tenía una rodillera: “Era como yo”, grafica. Una amiga le insistió para que subiera sus creaciones a Instagram y le empezaron a llegar pedidos. Entre ellos, muñecos con implantes cocleares, cicatrices de algún trasplante o amputaciones.
Cuando en 2020 empezó a tener dolores en su pierna derecha, Noelia pasó por lo peor, porque tuvo que alejarse de una de sus grandes pasiones, la danza. Empezó a pasar sus días entre médicos y por la tristeza que le provocaba no poder bailar, regaló su ropa de danza.
“Con el cáncer puse piloto automático, quizá por el shock, pero lo que me pasó con la pierna me dolió en el alma porque tuve que dejar de bailar”, explica Noelia. A fines del 2020 empezó a notar un dolor creciente en su pierna derecha. No le hizo mucho caso hasta que empezó a perder fuerza. Tras varios estudios y consultas, obtuvo su segundo diagnóstico: neuropatía periférica, un problema en los nervios que puede causar debilidad muscular en distintas partes del cuerpo. En su caso, dejar de poder mover el pie, no sentir el tacto ni el frío o el calor. En medio de este proceso, una médica le advirtió que se fuera olvidando de la danza porque “no volvería a bailar”.
Según el “Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad” hecho por el Indec, del total de personas con discapacidad en Argentina, más del 80% adquirió esa condición discapacitante a lo largo de su vida y no al nacer. De este total, cerca de la mitad de los casos la discapacidad estuvo asociada a una enfermedad o síndrome, mientras que en el el 16,7% de los casos tuvo que ver con un accidente.
Después de estar un año alternando entre sillas de ruedas, bastones y rodilleras, encontró una solución alternativa: una órtesis electromecánica. A diferencia de las prótesis, la órtesis no reemplaza ningún miembro, sino que brinda asistencia para recuperar la funcionalidad perdida. Gracias a ella, Noelia volvió al estudio de danza, solo que no cómo lo hacía antes.
Las partes de su “pierna robótica” son importadas y tiene un valor de “alrededor de 5 y 10 mil dólares”. Para Noelia era “superinaccesible”, pero gracias a la prepaga y con su certificado por discapacidad pudo acceder a “Lapierna”, como la llama ella cariñosamente.
Según el mismo estudio del Indec, el 21,4% de la población con discapacidad de la Argentina no tiene obra social, prepaga ni plan estatal de salud. Sin la cobertura médica que tenía, Noelia no podría haber vuelto a bailar.

Su funcionamiento es simple: para caminar no hace el mismo movimiento que con la otra pierna, lo hace con la cadera y los sensores interpretan y completan sus movimientos. Dos semanas después de encargar “su pierna” y cuando faltaba casi un año para poder usarla, ya se había inscrito a una competencia: “Sentía que volaba y esa competencia fue la parte del rompecabezas que necesitaba para volver a sentirme yo”.
Con los tratamientos, la pérdida del pelo y del baile, había llegado a no reconocerse en el espejo. ”Cuando empecé a recuperar todo eso y ver menos médicos, sentí que volvía a ser yo misma”, dice Noelia.
Gracias a la órtesis volvió a sus rutinas aunque de manera diferente. La pierna le permite bailar cuando la configura en “modo deporte”. Las zapatillas de punta las usa en un solo pie y para las clases. En los ensayos no porque “el esfuerzo con una sola pierna es demasiado”. Además, volvió a salir a correr junto a su perro. “A ambos deportes les encontré la vuelta”, dice y explica: “De chicos aprendemos a hacer las cosas de una forma, pero en realidad hay miles, las personas con discapacidad solo lo hacemos distinto”.
Más información
- Discapacidadyderechos.org.ar. Es un sitio web creado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia para ayuda a personas con discapacidad a conocer sus derechos y qué pasos dar para hacerlos cumplir
- Inadi. Para denunciar un acto de discriminación, podés contactarte con el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo en las delegaciones que tiene en todo el país. Además, las 24 horas, todos los días del año, se pueden hacer consultas a través de la línea telefónica gratuita: 168
- Area de Discapacidad de la AMIA: pedir una entrevista con el equipo de orientación escribiendo a discapacidad@amia.org.ar o llamando al 4959-8815



