Amnesia, la discoteca de Ibiza que creó un filósofo para olvidarse de todo y cambió la historia de la electrónica
Hace 50 años se fundó en esa isla del Mediterráneo el Taller del Olvido, un experimento social de Antonio Escohotado que terminaría convirtiéndose, ya en este siglo, en uno de los mejores boliches del mundo
11 minutos de lectura'

Recordar medio siglo no es fácil, pero más difícil es olvidarlo, sobre todo si está repleto de noches épicas en un lugar tan insólito como Ibiza, donde cada día, durante medio año, pasan música los mejores DJ del planeta. Es el caso de la discoteca Amnesia, que en 2026 cumple 50 años y lo celebra por todo lo alto, sacando a la luz parte de su increíble historia, inevitablemente ligada a la leyenda hedonista de las Pitiusas. Y es que esta isla en particular es como el Woodstock español, una especie de ensoñación cargada de nostalgia, un trozo de tierra de fama mundial que leyendas como Freddie Mercury elegían para celebrar fiestas que todavía hoy son recordadas. “Cualquier persona que lleve muchos años en la isla te dirá que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero desde el punto de vista económico y de repercusión internacional, desde la pandemia no ha parado de crecer. Los clubes facturan más que nunca, los DJ son más famosos que nunca y la isla está sumida en un crecimiento que puede llegar a ser excesivo”, explica un relaciones públicas que ha trabajado muchos tiempo sobre el terreno.
Blanco por fuera y con su icónica tipografía dando forma al cartel, el esqueleto de Amnesia esconde una antigua casa payesa del siglo XVIII reconvertida en discoteca en los años ochenta. Una sala que inició su andadura en plena Transición española y que fue idea de un filósofo fallecido en 2021, Antonio Escohotado. El pensador nacido en Madrid quería construir un lugar en el que la gente se olvidase por un momento de su vida y se dejase llevar. De ahí el nombre de este icónico lugar, que surgió como alternativa a la poco atractiva propuesta inicial de su creador: Taller del Olvido.
El ideólogo es el autor de Historia general de las drogas, una obra que escribió, en su mayor parte, en una cárcel de Cuenca, donde estuvo preso dos años por tráfico de estupefacientes. Se fue a Ibiza a experimentar, a comprobar de qué iba aquel movimiento hippie del que tanto se hablaba desde los sesenta. Era el año 1976 y el autor se topó con una casa tradicional típica de la isla, ubicada en la carretera que une Sant Rafael y Sant Antoni, un lugar que terminó siendo, ya en este siglo y tras varias etapas, el mejor club del mundo. En ese mismo lugar se sigue bailando hoy, entre paredes de piedra ibicenca y una renovada estructura con dos salas clave: la principal y la terraza. Aunque esta última ya está prácticamente cubierta, ha sido y sigue siendo el gran tesoro de este lugar, donde tantos afters y fiestas a la luz del día se han celebrado alrededor de un antiguo pozo reconvertido en piscina.
“Amnesia es un refugio para la gente que quiere seguir disfrutando de la música igual que antes, sin demasiado protagonismo de la tecnología”, explica su dueño, también DJ, Martín Ferrer (50 años, Barcelona). Su padre compró Amnesia en 1991 y él se hizo cargo de su estrategia años más tarde. Artísticamente conocido como Mar-T, asegura que su local poco tiene que ver ya con el proyecto original de Escohotado: “Esa etapa solo duró un par de años y era más un experimento social que una discoteca. Quizás lo único que queda de entonces son las ganas de ser un espacio para liberarse”.

Es, junto con Pachá, creada tres años antes, el otro gran referente festivo e histórico de la isla. Así, en la misma pista en la que en un principio se disfrutaba de conciertos en directo y de estilos musicales como el jazz o el rock, se vivió la evolución de la electrónica con mayúsculas. En este rincón del Mediterráneo brotó el Balearic Beat, el sonido ochentero que revolucionaría Inglaterra y que emergió de la figura del disc-jockey residente más emblemático de este club, el argentino Alfredo Fiorito, así como de los británicos Danny Rampling, Paul Oakenfold, Nicky Holloway y Johnny Walker.
Fiorito, ya fallecido, comenzó su historia con Amnesia en 1983, año en el que fue contratado para un evento privado, y acabaría convirtiéndose en un habitual. Muchos ingleses empezaron a llegar a la isla en la segunda mitad de los años ochenta gracias a él y a su mezcla de rock, disco, funk, pop y las primeras referencias del house. Esto les inspiró para impulsar en 1987 el movimiento acid house en Reino Unido y el Second Summer of Love (Segundo verano del amor), que marcó el nacimiento de la cultura rave y conectó a Ibiza con la cultura global de la música electrónica.
“Ibiza se reinventa, siempre consigue ser interesante, y Amnesia intenta estar a la altura, pero preferimos parar porque creemos que si cambiamos más, ya no es Amnesia”, cuenta su responsable, que sabe que ha tenido que adaptarse a los tiempos, pero que guarda mucha nostalgia de los exitosos primeros años 2000. Fue con la llegada de la sesión Cream, en 1996, cuando la discoteca dio el salto definitivo a la cultura de club. Entre sus paredes han surgido fiestas icónicas, como la de la espuma; sesiones como Cocoon, que introdujeron el tecno en Ibiza de la mano del DJ alemán Sven Väth; o eventos tremendamente divertidos y disruptivos como La Troya, obra del brasileño Brasilio de Oliveira.
“Tiene que haber propuestas para todos los gustos. Tenemos que abrir muchas sesiones para que la discoteca pueda mantener el nivel que exige la isla y que no sean todos los días iguales”, explica el dueño sobre el panorama actual en el que intentan aglutinar a diferentes públicos a través de los estilos que predominan en el mercado actual, como el hard-techno. Adaptarse o morir, pero también resistir, son dos de las claves de un club que cuenta con un público muy variado, donde las caras jóvenes se mezclan también con mucho nostálgico. “Era la discoteca más underground, su terraza y sus amaneceres eran muy característicos. Ha ido cambiando, buscando alternativas con diferentes fiestas, es la que más riesgo tiene de morir de éxito porque el resto tiene claro a lo que juega”, explica un exresidente y asistente habitual a las diferentes discotecas de la isla.
Tanto para quienes van de vacaciones como para los residentes, no es fácil vivir en Ibiza. Los habitantes de esta isla, de 572 kilómetros cuadrados, dejan claro que encontrar vivienda es casi imposible, que hay “millones de islas dentro de la isla” y que, aunque no lo parezca, no todas están directamente relacionadas con la fiesta. Una reflexión que refleja dos realidades claramente diferenciadas: la de los que van a disfrutar y la de los que van a trabajar. “Cuando llegué a esta isla viví un tiempo en la terraza de una casa por 400 euros al mes”, cuenta un residente que ahora ejerce como taxista y que está harto de los excesos de la noche. El drama del alojamiento es una realidad que afecta sobre todo a los trabajadores del sector de la hostelería, la construcción y la limpieza, en un mercado inmobiliario totalmente tensionado. “A principios de los 2000 era accesible, ahora los precios de los alojamientos y los servicios han aumentado y la isla ha girado hacia un tipo de turista de mayor poder adquisitivo”, insiste un relaciones públicas.

En Amnesia, con un aforo máximo de 5000 personas y un precio medio de entrada de 50 euros ―más bajo que el de sus principales competidores―, explican que desde el principio han sido una referencia para la gente de la isla: “Hay que saber combinar las dos cosas. Siempre hemos tenido fiestas con nombre propio y también para gente de aquí. Por ejemplo, People From Ibiza era solo para trabajadores”. De hecho, cuentan con una plataforma llamada ADN, que significa Amnesia Dance Network, integrada por trabajadores de la isla y en la que ofrecen descuentos especiales para acudir al club.
Desde Amnesia dejan claro que siguen siendo una empresa familiar y que no quieren doblegarse ante el reinado de dos de las mejores discotecas del mundo, UNVRS—antigua Privilege—, y Hï Ibiza—antes Space—, ambas del mismo grupo. Y afirman que no compiten porque no son lo mismo y les gusta reflejarlo bajo un lema que han llegado a utilizar en sus sesiones: ‘Ibiza, no pierdas tu alma’. “Se está diluyendo mucho lo que es Ibiza en realidad, esa esencia de conectar con uno mismo. Al final, la mayoría de los clubes están comprados por fondos y se desvirtúa mucho lo que quiere decir esta isla. Te compra una gran corporación que no sabe lo que es esto, que es estar con gente y estar en comunidad. Lo que están haciendo es traer lo que le gusta a todo el mundo, estandarizar la industria y la música. Nosotros somos los más rebeldes y vamos a contracorriente; todavía somos una empresa familiar”, rematan.
Figuras
Lo cierto es que Amnesia forma parte del imaginario colectivo de la isla. Al principio fue un laboratorio cultural. Hasta el año 1986, momento en el que los ingleses la pusieron en boca de todos. Llegó el turismo y se desvirtuó la pista. A pesar de los cambios, la estructura es la misma desde sus inicios, se han construido cosas, pero la casa inicial sigue ahí. Por este club han pasado famosos como Madonna o Kate Moss, y en su última apertura recibió a Valentino Rossi, pero, dicen, su gancho es la historia del club en sí, más allá de los nombres: “La gente tiene que querer venir al club, no a una fiesta; que opten por Amnesia, no por David Guetta. Nosotros queremos que la gente elija Amnesia porque sepa que la fiesta que va a tener va a ser brutal, da igual la que sea”.

Ahora convive con tres de los cuatro mejores clubes del mundo, uno situado justo enfrente, y tras un año difícil se celebra a sí misma. En esta isla, la electrónica es un rasgo más de su personalidad; cada día pinchan DJ increíbles, sus caras reciben a los recién llegados en el aeropuerto y la oferta de ocio no para de crecer. En este contexto, el club ocupa hoy el puesto número 16 en el listado de la revista especializada DJMag, y su historia, aseguran desde la empresa, es la clave del éxito. “Nosotros simplemente hacemos lo que sabemos hacer y nos adaptamos, pero todo tiene un límite y los gustos cambian. El día que la gente no esté interesada en nuestra forma de hacer las cosas o nosotros estemos cansados, venderemos el negocio a uno de esos fondos. Amnesia tal y como se la conoce existirá el tiempo que la gente nos apoye”, concluye Ferrer, hijo del empresario que en su día transformó este negocio.
“Tenemos 140 eventos seguidos, un día tras otro, abrimos todos los días de la semana de lunes a domingo, no se descansa. Es un festival cada día y una casuística muy diferente a la del resto del mundo. Aquí, a las seis de la madrugada termina una fiesta, limpian y montan la siguiente y cada día es una producción diferente”, asegura la responsable de comunicación y marketing, Beatriz Murillo. Saben que su marca es lo más potente y que eso solo se consigue con el tiempo, un valor con el que, afortunadamente, cuentan. “Hace poco me llamó una mujer inglesa que quería celebrar su cumpleaños 50 en Amnesia para revivir un viaje que había hecho con su marido hace tiempo. Todavía guardaba la entrada VIP y me preguntó si podría volver a utilizarla; le dije que, obviamente, estaban más que invitados”, explicó Murillo.
Tiene tanto peso Amnesia que sale en una película icónica para los británicos como Sexo en Ibiza, y además tendrá libro y documental en Netflix. Sí, 50 años de fiesta en Ibiza dan para mucho, por eso, también han contado su historia a través de su propia exposición en el Hotel Hyde de Cala Llonga, una muestra que también recorrerá otras ciudades europeas y en la que se aprecia desde el primer cartel del club hasta una entrada para ver a Daft Punk por 100 pesetas. Un recorrido reconfortante por las paredes y por las personas que han formado parte del club, que sigue dotando de personalidad y perspectiva la historia de una isla marcada por la fiesta.
- 1
2Se apaga el fuero más kirchnerista: un anhelo del Gobierno toma fuerza con la creación de la justicia laboral porteña
- 3
El Gobierno prioriza el operativo para lograr la reelección de Milei y ve que podría quedarse con varias provincias
4Moria Casán, sobre el día que explotó contra Sofía Gala: “Todavía estoy acá esperándote, sinvergüenza, atrevida, ¡retirate!"
