
A los 80 años murió el poeta español José Hierro
Fue una figura clave de las letras de la posguerra española; recibió la distinción como miembro de la Real Academia Española de la Lengua, en 1999
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MADRID.- El poeta español José Hierro, fallecido hoy en Madrid a los 80 años de edad tras una larga enfermedad pulmonar, logró a partir de la poesía social construir un universo propio en el que el compromiso y la musicalidad se dan la mano hasta producir una obra rica, de extraordinaria y personal belleza.
Hierro nació en Madrid en 1922, aunque Cantabria (norte de España) fue la región que marcó su infancia, pues allí adquirió la mayor parte de su formación intelectual y comenzó a escribir a los 14 años.
A esa temprana edad, confesaba, ya sentía la poesía como "algo vivo" y quizás porque compatibilizaba su oficio literario con la pintura o porque su sentido político siempre fue "bastante acusado", su obra fue más intensa que extensa.
Afiliado a la Unión de Escritores y Artistas Revolucionarios, su primer poema, "Una bala le ha matado", fue publicado en 1937, en plena Guerra Civil española, a cuyo término, en 1939 fue detenido y procesado por "auxilio y adhesión a la rebelión" y permaneció encarcelado hasta 1944.
En la cárcel empezó a practicar de forma sistemática la literatura, apareciendo ya en sus primeros escritos diversos hechos vividos durante la contienda, como la muerte de su padre, la interrupción de sus estudios y el descubrimiento de la Generación del 27 a través de la antología de Gerardo Diego, a quien considera su "padre espiritual".
De verso desnudo y profundo, nunca se creyó aquello de que se viviera un mundo justo, por eso, "cantaba tristezas" y tenía una ironía que, como dijo el poeta Vicente Aleixandre, premio Nobel de Literatura en 1977, le convertía en una "persona de contrastes", que a nadie dejaba indiferente.
En los últimos años, a "Pepe" Hierro, como era conocido entre sus amigos y, en general en el mundo literario, le llovieron los reconocimientos: Premio Reina Sofía de Poesía en 1995; Premio Cervantes, en 1998, y, Premio de la Crítica en 1999 tras la publicación de su libro "Cuaderno de Nueva York", considerado una "obra mayor" de la poesía española.
En ese mismo 1999, Hierro se convierte también en "inmortal" de las letras al ser nombrado miembro de la Real Academia Española de la Lengua.
"Estoy abrumado, me considero un ser absolutamente afortunado y nunca he entendido la causa, porque no creo que mi trabajo haya sido tan bueno como para merecer tanta suerte", dijo en una ocasión este poeta que solía escribir sus "recuerdos sedimentados" en un bar madrileño, pegado a su eterno cigarrillo y a su copa de chinchón (licor) en medio de la música de las máquinas tragaperras y la televisión.
Figura clave de la poesía de posguerra española junto a Blas de Otero, Gabriel Celaya y Eugenio de Nora, a Hierro no le gustaba mucho hablar de sí mismo, ni aparecer en demasiadas fiestas ni actos sociales; además, su poesía era de un tejer lento, tanto que estuvo hasta veinte años sin publicar un libro.
"Cuando no se tiene nada que decir, lo mejor es callarse", repetía muchas veces un Hierro siempre terrenal y campechano, que urdía sus poesías "con palabras que saben a pan y vino", como le dijo el Rey Juan Carlos I de España en su discurso de entrega del Premio Cervantes.
"Primero es el sentimiento, luego la sensación y, al fin, las palabras". Era su receta para ser lo que fue, un poeta de olor a laurel de tantos "y pesados premios", pero que, sin embargo y paradójicamente, siempre se consideró "mediocre", porque "mi espíritu vale más que mi verso" y no sabía "cómo hacerlo aflorar".
Pésames de la realeza
Los Reyes Juan Carlos I y Sofía de España enviaron hoy un telegrama de pésame a la viuda de Hierro, Angeles Torres, en el que lamentan la muerte del poeta y reconocen su valiosa contribución a la literatura española a través de "su gran obra poética".
En el telegrama, los Reyes recuerdan su admiración por la valía de Hierro como hombre y poeta, reconocida con la entrega de galardones como el Premio Cervantes, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana o el Príncipe de Asturias, indicó un portavoz del Palacio de la Zarzuela.
Por su parte, el Príncipe de Asturias envió sus condolencias a la viuda de Hierro, declarándose "profundamente apenado" por la muerte del poeta.
La viuda de Hierro declaró que el poeta murió "muy relajado y muy tranquilo" y que en los últimos días "parecía que presentía" que se acercaba el final de su vida.
Fuente: EFE



