Alan Pauls: "El amor está enfermo desde el minuto uno"

El autor de El pasado, una novela de terror amoroso aclara que no es un experto en el tema; dice que es feliz si logra escribir una buena frase; prepara Historia del Pelo, el segundo libro de la trilogía que culmina con Historia del Dinero; se define como de izquierda
Verónica Dema
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22 de junio de 2009  • 12:18

Alan Pauls se mueve con placer en esos tres ambientes modestos que son su estudio en Plaza Italia. En pocas ocasiones deja escapar una sonrisa, pero dice que allí, entre esas paredes empapeladas de libros incontables incluso para él, donde escribe, lee, traduce y se recluye, puede alcanzar una forma de felicidad difícil de compartir: la que le proporciona la escritura.

El límite entre ficción y realidad también es un lugar familiar para Pauls. Ese umbral, sobre el que camina como un equilibrista, invita a leer muchas de sus novelas en clave autobiográfica, algo sobre lo que reniega: "Escribir es lo opuesto a expresarse, es entrar en una tensión decisiva y única con la forma. Aunque mis novelas surjan de una experiencia personal siempre se convierten en otra cosa".

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Son muchos los que consideran El pasado, su obra más conocida, un verdadero tratado moderno sobre la pasión amorosa. "Quizá el secreto de la repercusión que tuvo es que se trata de una novela anacrónica, extemporánea. Trae a colación valores o imaginarios románticos que no están demasiado en circulación hoy, lo que tampoco quiere decir que no exista este tipo de relaciones", dice, en referencia a Rímini y Sofía, dos amantes que parecen confirmar que "el final de una relación amorosa es algo que dura mucho, si es que hay un final".

Y de nuevo uno cae en la trampa de pasar de la obra a la vida sin escalas. "Fuera de mis libros, soy una víctima del amor como cualquiera. No me siento competente para disertar sobre el tema", aclara. "Lo que sé lo digo a través de mis personajes".

En El pasado, 560 páginas dedicadas a relatar el derrumbe de una relación que nunca cicatriza, está contenida la tesis de que cualquier pasión nace de la patología. "El amor está enfermo desde el minuto uno. Me gusta pensar los celos como Freud consideraba los sueños", dice. Esto es, un indicio de que no existen las personas completamente "normales".

La charla de más de una hora con lanacion.com también recorre otros temas. Se mete de lleno en su rutina. Sobre su pequeña mesa de trabajo descansan, acomodados de a tres o cuatro, varios libros del escritor chileno Roberto Bolaño. Cuando se le pregunta, Pauls cuenta que prepara un curso que dará en Estados Unidos sobre este autor, que en vida manifestó admiración por el argentino: le dedicó, incluso, un capítulo de su último libro, El gaucho insufrible.

En simultáneo, avanza con Historia del Pelo, el segundo libro de la trilogía que inició con Historia del Llanto y que culminará con Historia del Dinero. La trilogía tiene como eje la década del ’70, un período que aborda con una mirada no condescendiente. Al hablar sobre política actual, el escritor también arrima sus críticas: "Me defino como de izquierda, pero no desconozco que tanto la izquierda como la derecha son anacrónicas". Agrega un cuestionamiento más a los políticos argentinos en este período preelectoral: "Apelan al chantaje para conseguir un voto. No me prendo en ese juego". Pauls se entusiasma con la discusión política, sus argumentos fluyen como con urgencia.

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El escritor parece olvidar las cámaras, que, según había comentado minutos antes de empezar la entrevista, lo incomodan. Fiel a su estilo de oraciones largas, cargadas de subordinadas, como abriendo paréntesis imaginarios, se deja llevar. "La frase es un lugar para vivir, para perderse; es lo único original que puede inventar un escritor", sostiene. Reconoce como influencia decisiva en este aspecto a Marcel Proust; junto a Stendhal, son autores que relee todo el tiempo.

También tienen, para él, un lugar importante los escritores argentinos. De Jorge Luis Borges, sobre quien escribió junto con Nicolás Helft el libro de ensayos El factor Borges, dice que es "un gran maestro de lectura que da a los escritores herramientas para manejar la cultura con cierto atrevimiento". Sobre el presente de la literatura argentina, asegura que los autores jóvenes empezaron a establecer una relación nueva con su tiempo, algo que a su entender antes no ocurría. "Hay escritores de entre 30 y 40 años que proponen una literatura poco dogmática, lo que la hace muy variada", agrega.

Por último, Pauls también contesta preguntas que los lectores enviaron a lanacion.com. Habló de la nouvelle (novela breve) como "una forma más enigmática, misteriosa", contrapuesta a la de El pasado, en la que "apostaba a decirlo todo sobre el amor". Consultado acerca del tipo de historias que caracterizan la ficción contemporánea, expresó: "En el siglo XX se descubrió que lo banal es la materia de la que están hechas todas las cosas, incluso las historias. La literatura argentina aprendió eso con Manuel Puig".

Luego llegaron las fotos y la despedida, sin más.

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