
¿Arte o producción en serie?
Damien Hirst fue elegido por Art Review como la persona más influyente del mundo del arte. La historia de un niño pobre que se hizo rico con tiburones
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LONDRES.- Damien Hirst ganará 24 millones de libras esterlinas produciendo versiones de las obras que, allá por los 90, lo consagraron como líder del movimiento Jóvenes Artistas Británicos . Entre los trabajos aparentemente derivativos figuran un tiburón en formol, vendido por 2,28 millones de libras, y una composición similar con tres ovejas, cotizada en 5,7 millones.
Hasta él admite que está arriesgando su creatividad. "Siento que con estas obras ya no voy a ninguna parte. Se ven bien y siempre podré venderlas, pero no estoy avanzando", afirma.
Ahora, a los 40 años, expone en México 28 de sus obras más recientes. "Si las presentara en Inglaterra, dirían que son demasiado obvias, pero estamos lejos de casa", agrega con ironía.
Su primer tiburón "encurtido" data de 1991. Lo expuso en la muestra Sensación, montada por la Royal Academy en 1997. Lo vendió a Charles Saatchi por 50.000 libras, lo rescató y, el año pasado, lo vendió al financista norteamericano Steven Cohen por 7 millones de esterlinas.
Reincidió y compró otro tiburón en Australia, aunque de apenas 1,50 metros de largo contra los 4,20 metros del original. Lo tituló La ira de Dios y ya lo vendió por 2,28 millones al Museo de Arte Leeum Samsung, de Seúl. El museo también adquirió, por 1,7 millones, la obra La verdad ineludible. Es una paloma blanca planeando en una especie de acuario y representa la ascensión de Cristo. La muestra, titulada La muerte de Dios, refleja la nueva fe del ex muchacho malo del arte británico.
Corea del Sur se está convirtiendo en un mercado lucrativo para el artista. Kim Chang-il, dueño de un shopping, le compró varias obras, entre ellas Himno, una enorme escultura de bronce.
Su obra más costosa, entre las expuestas en México, es En el nombre del Padre. Son tres ovejas desolladas, crucificadas y abiertas por la mitad, con el cuello quebrado y la cabeza colgando sobre el pecho. Dos compradores se pelearon por ella a un costo de 5,7 millones de libras. Hirst vendió otras tres trabajos al productor cinematográfico mexicano Jorge Vergara por la suma de 2 millones de libras. No quedan dudas que se ha convertido en una máquina de hacer dinero.
Frank Dunphy, manager de Hirst, espera vender obras en México por un total de 24 millones.
Hirst, padre de tres niños, declaró recientemente una fortuna de 100 millones de libras. Compró una casa en México, sobre la costa del Pacífico, para pasar los veranos. En 2005, la revista Art Review lo declaró la persona más influyente en el mundo del arte, por encima de sus dos dealers: Jay Jopling, de la galería londinense White Cube, y Larry Gagosian, que se ocupa de sus ventas en Estados Unidos. En declaraciones a The Art Newspaper, Hirst reconoce que necesita revaluar su evolución como artista. " el arte debe ir tras la vida y no tras el dinero; si uno empieza a buscar el dinero por medio del arte, todo es una porquería. He estado más cerca de eso que otros artistas. A veces, demasiado cerca y me sentí mal. Lo atribuyo a que fui un niño pobre. No teníamos plata ni para comprar comida y recuerdo a mi madre angustiada por eso. Hasta nos cortaron la electricidad. Pero ya está, Creo que dejaré de producir el tipo de obras que estoy haciendo ahora."
(Traducción de Zoraida J. Valcárcel)



