
Atentaron contra una estatua de Juan Pablo II
Se halla frente a la Biblioteca Nacional
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La estatua del Papa erigida a fines del gobierno de Menem en la entrada de la Biblioteca Nacional ayer estaba pintarrajeada con bombas de color y con leyendas en favor del aborto, el día en que la Iglesia argentina reiteró su pedido de que una ley de salud sexual evite ese tipo de prácticas.
Consultado por La Nación , el director de la institución, Francisco Delich, dijo que cerca de un mes atrás el monumento había sido ensuciado con graffiti, "cosas de chicos, nada injurioso", pero que el personal de la biblioteca ya lo había limpiado.
Recién llegado de un viaje, no estaba al tanto del nuevo atentado. Sorprendido por la noticia, fue a verlo y retornó indignado: "Es un horror; nunca le pasó algo tan agresivo, antes se trataba de dibujos o cosas medio hippies, aunque en su momento hubo cuestionamientos por parte de quienes no la consideraban adecuada para un espacio pluricultural".
Aunque ya casi era de noche, Delich ordenó una limpieza inmediata. "Si para mañana no está lista, la vamos a cubrir mientras se termina el trabajo, porque así es espantoso", aseguró.
El funcionario reconoció que el mantenimiento de la obra es responsabilidad de la Biblioteca, aunque por las noches sólo cuentan con seguridad en el interior del edificio.
Por eso, frente a los atentados anteriores, dijo que la colectividad polaca, que donó la estatua en agosto de 1999, le había propuesto poner rejas alrededor. "Pero no es viable desde un punto de vista estético, según consultamos con los arquitectos Clorindo Testa y Francisco Bullrich", dijo. Y agregó que Testa le había sugerido moverla "a algún lugar donde pudiera ser cuidada".
En diálogo con La Nación , el arquitecto dijo que pensaba que las rejas "iban a quedar como jaulas", y ratificó su interés por cambiar su emplazamiento: "Yo no creo que la Biblioteca Nacional sea el lugar indicado para una figura del Papa", expresó.
Cuando fue inaugurada, un grupo de intelectuales, entre ellos Beatriz Sarlo, Hugo Vezzetti e Hilda Sabato, calificó de "error grosero" la decisión de emplazarla en "un lugar que debería ser concebido como un espacio simbólico abierto a la pluralidad y la universalidad del pensamiento". Y señalaron que la aceptación de una donación "no debería afectar principios constitucionales de pluralismo ideológico, religioso y cultural".
Otra objeción fue que el decreto ley 5158 de la Revolución Libertadora impide erigir monumentos a personas vivientes, pero una ley de excepción, que destaca al Papa como "figura paradigmática de la cultura", lo autorizó.
A la inauguración de la obra, del artista polaco Stanislaw Slonina, asistieron autoridades de los credos católico, judío, islámico y ortodoxo. "Es un hombre de Dios, amante de la paz", expresó entonces el dirigente musulmán Abdala Desuque.



