
Berni y sus paisajes con denuncia
Se exponen 105 obras del célebre artista rosarino; la mayoría jamás se presentó al público
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Obras poco conocidas, pero que reflejan el mismo mensaje y contenido social de siempre. Esa es la propuesta de "El paisaje de Berni: ¿Sólo paisajes?", que presenta 105 obras del consagrado artista rosarino y mañana abrirá sus puertas en el Museo Metropolitano.
El 80% de las obras nunca se expuso al público y las pinturas se complementan con dibujos y cuadernos de viaje, en los que Berni volcaba sus bocetos. Muchas de ellas ni siquiera estaban enmarcadas y todas pertenecen a colecciones privadas.
Los curadores de la muestra -Cecilia Rabossi y Gustavo Vásquez Ocampo- trabajaron en sintonía con José Antonio Berni -hijo del artista- y su mujer, Inés, que mañana, a las 19.30, llegados desde Madrid, concurrirán a la inauguración.
"Como lo sugiere el título, en la muestra hay algo más que paisajes. Aunque en la mayoría de las obras no está presente el elemento humano, las imágenes remiten a los pobladores y su situación social, que son la preocupación constante de Berni", reflexionó Cecilia Rabossi, en diálogo con LA NACION.
Vásquez Ocampo relató que Berni acostumbraba a recorrer distintos lugares con una cámara fotográfica y captaba escenas que luego reflejaba en sus pinturas. Así surgieron las imágenes de Santiago del Estero, de La Pampa y de los suburbios de Rosario, entre los óleos, témperas y collages que componen la exposición.
Los núcleos temáticos
En una de las salas convive el paisaje turbulento de "Pampa tormentosa", un multicolor collage de 1963, con los trabajos en tinta que presentó en la Bienal de Venecia de 1962, donde con otras técnicas transmite idénticas sensaciones. Como curiosidad, en el citado collage del ambiente pampeano Berni ubicó un diminuto recorte en papel de Juanito Laguna, uno de sus célebres personajes.
Rabossi y Vásquez Ocampo son dos profundos conocedores de la obra de Berni. A tal punto que el propio hijo del artista y su esposa pidieron que fueran ellos los curadores de la exposición.
Así, ambos ambientaron la muestra en seis núcleos temáticos. El primero es el de los paisajes de Santiago del Estero, entornos naturales de la década del 50 que reflejan la dura realidad de los pobladores de aquel tiempo.
Le sigue la sala dedicada a la pampa tormentosa, donde sobresale el collage tridimensional -técnica que luego perfecciona con los recordados "monstruos"- y un friso de paisajes de campos y de suburbios, con bocetos y anotaciones. "Los cuadernos eran un soporte de su obra", recuerda Rabossi.
El cuarto núcleo es "Caminos y páramos", con óleos y collages de los años 60 y 70, y luego el visitante accede a la sala dedicada al campo, una de las atracciones de la muestra. Allí se reflejan los dibujos que Berni dedicó a los dos personajes símbolos de la literatura gauchesca: Martín Fierro y Don Segundo Sombra.
Los dibujos del clásico de José Hernández fueron publicados en Nueva York, en 1967, en una edición bilingüe del Martín Fierro. Los del personaje creado por Ricardo Güiraldes responden a un encargo que le hicieron en los años 70 en Buenos Aires, pero finalmente nunca se editaron.
Con singular maestría, Berni refleja las diferencias acerca de la concepción del gaucho que transmiten ambos personajes. El Martín Fierro, dibujado en tinta, transmite el campo del conflicto, donde avanza el malón y aparecen nubarrones de tormenta. Don Segundo Sombra, en cambio, es la expresión del campo domesticado, con alambrados y signos de convivencia pacífica, plasmados en sus témperas, acuarelas y pasteles.
El último núcleo temático se llama "Contrastes" y tiene un alto contenido social. Son collages que combinan en una misma e impactante escena el avance del progreso y la tecnología con la dura realidad de los barrios de emergencia. Pintados en los años 70, cualquier parecido con la realidad actual argentina es pura visión y anticipación.
Con esta muestra, el Museo Metropolitano ampliará su horario de exhibiciones para atender al público todos los días, en Castex 3217.
El horario es de lunes a viernes, de 13 a 20, y sábados y domingos, de 12 a 19, con una entrada de tres pesos.
El palacio que se volvió museo
Ubicado en el corazón de Palermo Chico (Castex 3217), el Museo Metropolitano tiene su sede en el Palacio Anchorena, una señorial residencia de 3800 metros cuadrados con un jardín diseñado por el paisajista Carlos Thays.
Construido en 1928, su patrimonio esconde verdaderas perlas para el universo cultural argentino: las dos terceras partes del archivo fotográfico del desaparecido diario El Mundo (guardadas en 6000 cajas y en pleno proceso de clasificación), una colección de 40 grabados de Leonardo Da Vinci, impresos en Milán, en 1784, y material fotográfico y documental de Antoine de Saint-Exupéry, que se expone en el museo una vez al año.
"Nuestra idea es ser un museo, no una galería de arte", explica el director, Roberto Nakkache, que lo conduce desde hace dos años, cuando el Museo Metropolitano abandonó el bajo perfil con el que transitó desde 1967, año de su fundación.
Nakkache tiene claro que su misión no es competir con el Malba o con el Museo de Bellas Artes. "Queremos sumarnos al circuito cultural de Recoleta, con una oferta atractiva para el público de la ciudad", precisó, al recordar que unas 14.000 personas visitaron su museo el año último.


