
Biología y sociedad
LA DOMINACION MASCULINA Por Pierre Bordieu-Anagrama-Trad: Joaquín Jordá-168 páginas- ($15.50)
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Hace tiempo ya que una amplia corriente de las ciencias sociales intenta mostrar el carácter histórico -sujeto a revisiones y cambios- de relaciones sociales que se presentan como naturales e inmutables. A pesar de ello, el estudio concreto de relaciones específicas siempre sorprende con nuevas revelaciones. Pierre Bourdieu, uno de los sociólogos más reconocidos internacionalmente, logra inquietar al lector con esta investigación sobre las relaciones entre los sexos, invitándolo a tomar distancia de su propio sentido común y de su vida cotidiana.
Bourdieu construye esa distancia a través de la antropología, tomando como objeto de su análisis una tradición cultural diferente de la "occidental" -la de los bereberes de la Cabilia mediterránea- para quebrar la engañosa familiaridad de la cultura que autor y lector suelen compartir. La tradición etnológica francesa que, en ciertos aspectos centrales, Bourdieu convoca, no pretende describir una cultura exótica para revelar cuán diferentes son "ellos" de "nosotros" sino comprender una sociedad distinta para avanzar en la comprensión de las sociedades "occidentales".
En todas las sociedades, afirma el autor, se produce una inversión de las causas y los efectos por la cual las construcciones sociales se presentan como inamovibles. Así ocurre con las diferencias visibles entre el cuerpo femenino y el masculino que, al ser significadas desde la visión androcéntrica, se convierten en garantes de los valores de esa misma visión del mundo. Es decir, la razón de las disparidades entre los sexos no debe buscarse -según Bourdieu- en el símbolo de la virilidad. La sociedad es la que otorga sentido a la biología, aunque todo sucede como si la biología fuera el fundamento de la sociedad.
La dominación masculina es analizada en el libro desde diferentes dimensiones. Por una parte, la imposición de una actitud sumisa a las mujeres: bajar la mirada, sonreír, aceptar las interrupciones, adoptar ciertas posiciones corporales, permanecer en un territorio rigurosamente delimitado, moverse de cierto modo. Transgredir esas reglas implica renunciar al lugar de "mujer femenina" y a un lugar socialmente legítimo. Por otra parte, las relaciones de dominación conducen "a clasificar todas las cosas del mundo y todas las prácticas según unas distinciones reductibles a la oposición entre lo masculino y lo femenino". Los hombres, situados del lado de lo exterior, oficial, público, alto, peligroso. Las mujeres, del lado de lo interno, doméstico, oculto, bajo, monótono.
El autor sugiere que, cuando el dominado imagina la relación con el dominador a través del conocimiento que surge de asimilar esa misma relación, se ha instituido la violencia simbólica. Así, las mujeres occidentales consideran que tener una pareja de menor estatura física las rebaja socialmente. Pero los hombres también pueden ser víctimas de la representación dominante cuando se ven compelidos a afirmar su virilidad a partir de la "dureza" y de la "violencia".
Bourdieu muestra en este libro que diversas sociedades se encuentran organizadas sobre la base de esa división entre los sexos. Y cómo el Estado reproduce en su propia estructura la división entre lo masculino y lo femenino, por ejemplo, a través de los enfrentamientos entre sus ministerios financieros (su mano derecha, paternal) y los ministerios del gasto social (su mano izquierda, maternal).
El conjunto de la obra de Bourdieu desarrolla una perspectiva crítica que incluye el sistema educativo, el arte y la epistemología, entre otros aspectos. Pero sus últimos trabajos y sus declaraciones públicas en Francia (que abarcan desde los conflictos internacionales hasta las luchas sociales) apuntan contra las formas contemporáneas de la desigualdad y la dominación simbólica. En este libro, la pretensión pedagógica de la crítica se complementa rigurosamente con sus investigaciones etnográficas y su sistemática perspectiva teórica. Su libro Sobre la televisión buscó y provocó un amplio debate. La dominación masculina no persigue la polémica, sino llevar a un terreno inesperado un tema que -como la crítica de las desigualdades entre los géneros- goza de amplio consenso en las ciencias sociales. Su valor radica en que Bourdieu consigue, a la vez, sintetizar diversos argumentos y revelar el carácter "exótico" de un conjunto de prácticas de nuestra propia vida cotidiana.
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