
Cada vez más jóvenes chinos estudian español
Les resulta difícil, pero lo valoran como herramienta cultural
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Para casi 9 de cada 10 estudiantes chinos de español en la Universidad de Buenos Aires (UBA), aprender nuestra lengua exige un esfuerzo considerable, al tener que incorporar formas de escribir y estructuras de lenguaje totalmente ajenas. Sin embargo, la mayoría lo ve como un aporte a su cultura general y una herramienta para conseguir trabajo o ingresar en una carrera universitaria en el país, que imaginan en general vinculada con las ciencias económicas.
Los datos se desprenden de una encuesta que realizó el Centro Universitario de Idiomas (CUI) de la Facultad de Agronomía de la UBA entre sus 120 estudiantes chinos de español, llegados por convenio con distintas universidades de ese país. El exitoso programa, que funciona desde hace un año, se prepara ahora para recibir casi 150 estudiantes chinos de español más en los próximos meses.
Según la encuesta, el 68% considera que aprender español es "muy difícil", mientras que el 21% lo cree "difícil". Al mismo tiempo, el español está considerado un elemento de cultura general (42%), una herramienta para trabajar (37%) y un valor agregado (21%).
En tanto, el 68% recomendaría el país a otros estudiantes chinos, aunque el 95% sostiene que "las culturas son muy diferentes".
De Buenos Aires, a tono con la mirada de la mayoría de los turistas, destacan los edificios, la cultura y los museos (53%), los parques (26%), el clima y la gente (16% cada uno). Les gusta la comida argentina -sólo el 5% dice que no logra adaptarse a nuestra forma de comer- y destacan el tango, el fútbol y la música, en ese orden, como aspectos atractivos de nuestra cultura. Critican, al mismo tiempo, la suciedad de las calles, aunque el 42% no encuentra nada que decir cuando se le pregunta qué no le gusta de Buenos Aires.
Cuando los estudiantes hablan de discriminación, se dan datos interesantes. El 74% dice no haberse sentido discriminado personalmente, aunque un 21% declara que "a veces sí" y un 5% relata experiencias de discriminación. Aunque el 69% cree que en la Argentina no se discrimina, el 11% dice que sí.
Reformas en puerta
Con algunos de estos datos en mano, las autoridades del CUI pensaron reformas en el programa de español para chinos.
"Los estudiantes chinos tienen una dificultad real con el aprendizaje de español, que tiene que ver con la grafía, con la semántica de la lengua pero también con los métodos de enseñanza", apuntó a LA NACION Roberto Villarruel, director del CUI.
Por eso, en principio extendieron los módulos que deben cursar para lograr un nivel básico de español de diez a doce, y modificaron algunas prácticas en las clases.
"El paradigma de la enseñanza de la lengua está muy enfocado a lo comunicativo. Eso choca un poco con los estudiantes chinos, que todavía tienen una forma de aprender más ligada al trabajo sistemático de la repetición. La enseñanza más libre les resulta algo caótica", dijo Villarruel. Por eso, lo compensan trabajando más fuertemente la lectura y escritura de textos fuera de clase, aprovechando la notable disposición de los alumnos para el trabajo en sus casas.
Además, en los últimos módulos se reforzaron los contenidos de cultura e historia, en parte porque preparan a los estudiantes para textos de nivel universitario, y además porque muchos tienen que revalidar su título secundario y rendir exámenes con estos contenidos antes de seguir en la universidad. "La Argentina no tiene acuerdo de convalidación del secundario con China, y eso complica los intercambios", dijo Villarruel.
La mitad de los que quieren seguir una carrera universitaria aquí opta por las ciencias económicas. "En China se miran con interés carreras que implican una apertura occidental. Los estudiantes creen que la posibilidad de trabajo real está en los negocios", comentó el director del CUI. Además, en la Argentina les interesa la medicina -particularmente lo vinculado con la salud pública-, el turismo y el agro.



