Consuelo breve
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Así, con esta calma, ese contraluz, los destellos marinos que el blanco y negro vuelve plateados, nadie diría que la foto se tomó en una de las zonas más castigadas del planeta. Porque el mar que contemplan las tres personas retratadas es el Mar Negro y la ciudad, que no se ve en la imagen pero se adivina tras ellos, es Odessa. Las noticias que la mencionan tienen el ritmo de una letanía. Pocos días atrás, reportes de ataques con drones; antes, el Museo de Bellas Artes impactado por un misil. Y también ataques nocturnos, más misiles, drones y las postales que, a tanto tiempo de iniciada la guerra en Ucrania, se superponen y entreveran con otras noticias: edificios derruidos, zonas en llamas, miedo nocturno, diurno, permanente. En medio de todo esto, como siempre, la vida sigue. Y el Mar Negro puede ser consuelo breve de una tarde cualquiera.
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