
Crecieron un 47% en 10 años las universidades privadas
De 100 alumnos egresan 33, casi el doble que en las estatales
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Superan en número a las universidades estatales, pero tienen el 20% de los alumnos del país. Producen el 24% de los egresados –unos 18.500 por año– y sus estudiantes tienden a recibirse más rápido que en las públicas.
Las universidades privadas son en la Argentina un mundo heterogéneo en calidad, en tamaño, en las cuotas que cobran, en los sueldos que pagan a sus docentes, en la importancia que dan a la investigación y en la orientación que ofrecen en la enseñanza.
Hoy reúnen a 233.821 alumnos, y en los últimos diez años crecieron un 47%, aunque están concentradas en el área metropolitana, y en ellas casi 6 de cada 10 estudiantes eligen carreras del área de ciencias sociales.
La diversidad salta a la vista en el primer mapa completo realizado en el país de este sector de la educación superior, en general reacio a dar a conocer y compartir números y datos.
A pedido del Consejo de Rectores de Universidades Privadas (CRUP), los investigadores Juan Carlos del Bello, Osvaldo Barsky y Graciela Giménez recolectaron y combinaron información que pidieron a las propias instituciones, estadísticas del Ministerio de Educación, del Indec y de la Inspección General de Justicia. El resultado es La universidad privada en la Argentina, un voluminoso libro de 478 páginas editado por Libros del Zorzal, que recorre la evolución de las instituciones, precisa datos, analiza tendencias y pronostica escenarios.
Muestra, por ejemplo, formas de organización flexibles y adaptables, mejores tasas de rendimiento académico y mejor proporción de docentes por alumno en las universidades privadas. Pero también, baja inversión en investigación, alta concentración en carreras de bajo costo –las ciencias sociales y humanas– y un esquema de ingresos que dificulta hacer inversiones en el largo plazo.
El trabajo contradice algunas ideas de sentido común sobre las universidades privadas. Demuestra, por ejemplo, que el 54% de las universidades tiene ingreso no selectivo; que la mayoría surgió y se desarrolló en un contexto de hiperregulación y control estatal, y que las motivaciones para la apertura de muchas fueron confesionales, epistemológicas y hasta políticas, y pocas veces meramente económicas.
Además, a partir de datos tomados de la Encuesta Permanente de Hogares de 1998, el informe señala que el 43,5% de los estudiantes de las universidades privadas trabaja –más de la mitad lo hace más de 40 horas por semana–, mientras que en las estatales lo hace el 38,7 por ciento
Cifras comparadas
Los datos generales indican que en las 55 instituciones de educación superior privadas del país –41 universidades y 14 institutos universitarios– trabajan 16.000 docentes, el 90% con dedicación simple, y la tasa de graduación es muy superior al área estatal. Por cada 100 ingresantes se reciben 33, mientras que en las públicas sólo egresan 19.
"No es un sector homogéneo. Hay universidades de distinta calidad, públicas y privadas. Tienen un rasgo común, que es la formación profesionalista que ofrecen, pero eso pasa también en las estatales", comentó a LA NACION Juan Carlos del Bello, quien insistió en hablar de todo el sistema más que en diferenciar el sector privado. "Los docentes son del sistema universitario, trabajan en públicas y en privadas por igual", agregó.
Sin embargo, un rasgo particular es que "las privadas tienen preocupación por que los estudiantes egresen. Es parte de la lógica económica: para tener más alumnos necesitan demostrar que se gradúan y consiguen trabajo. Hacen más seguimiento, tienen bolsas de trabajo, pasantías, tutores, y se fijan mucho más en las instalaciones", apuntó el investigador.
El análisis de la condición socioeconómica de los estudiantes de universidades privadas demuestra que el 80% de ellos proviene de los quintiles de más altos ingresos. Sin embargo, ese número es del 62% en las estatales. "Los que van a la universidad privada son hijos de asalariados mayormente. Las cifras revelan el grado de desigualdad social. Todo el sistema es muy inequitativo", dijo Del Bello. Y se verifica que los egresados de colegios privados tienden a elegir universidades privadas –el 63,9% hizo un secundario privado– y casi lo contrario se verifica en las sedes estatales.
Los estudiantes están fuera del gobierno de las universidades privadas, pero tienen protagonismo: la evaluación docente, que impacta muchas veces en sus salarios, está atada a la evaluación de los alumnos.
Según los datos, el 90% de los ingresos de las privadas proviene de aranceles; el 3%, de servicios de consultoría y capacitación, y el 4%, de donaciones. El arancel promedio es de $ 4930 por año –con gran dispersión– y en 2006 totalizaron ingresos por 1045 millones. En general, son instituciones de tamaño pequeño: el número promedio de alumnos es 5000 y ninguna universidad supera el 10% de los alumnos del sector.
El ranking de ingresos anuales lo encabezó en 2004 la UCA, con el 8,1%, seguida por la Universidad del Salvador (7,1%), la Universidad Austral (6,8%, sin contar el hospital) y la UADE (6,8%). Estas cuatro son las únicas cuyos ingresos superaron los 45 millones de pesos cada una y agrupadas representan casi un tercio de los ingresos de todo el sector.
La debilidad más citada –y reconocida por las instituciones– es la insuficiente investigación, a excepción de las llamadas universidades "de elite", de creación más reciente. "Para eso tiene que haber más dedicación docente y resolverse problemas de financiamiento", dijo Del Bello. Recientemente, el Estado abrió líneas de fondos para proyectos de universidades privadas, pero, por ejemplo, las becas de ayuda económica no las incluyen y tampoco los planes de mejoramiento de las carreras prioritarias para el país, que sólo se destinan a universidades estatales.
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