
Del Barroco al Rolls-Royce
SOBRE EL ESTILO Por Erwin Panovsky-Paidós-Trad.: R. Molina y C. Mora- 252 páginas-($22)
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En los ensayos reunidos con el título Sobre el estilo , Erwin Panofsky, el más importante historiador del arte del siglo XX, se ocupa de un tema no común en sus obras académicas: el estilo, su carácter, su geografía y su historia. Con su acostumbrado rigor, lo hace a través de cuestiones centrales como el Barroco pero también de otros asuntos sorprendentes: el cine y los antecedentes ideológicos del Rolls-Royce. En todos los casos, pretende describir los "síntomas visuales endémicos" de los estilos.
El estilo -lo "visual" en las artes plásticas- es una de las claves que legitiman la historia del arte como disciplina autónoma. Así lo entendieron Alois Reigl y Heinrich Wölfflin, historiadores de la generación precedente a Panofsky. Esa concepción historiográfica, en boga en los años treinta, marcó muchas de las observaciones de "Qué es el Barroco" y "El estilo y el medio en la imagen cinematográfica", escritos en esa década como conferencias para audiencias no especializadas. Los estudios sobre el estilo tuvieron alguna preponderancia por lo menos hasta los años cincuenta. Luego cayeron en el olvido, suplantados por concepciones historiográficas más concretas e intelectuales, como la iconología, método ligado a la figura de Aby Warburg y propiciado por el mismo Panofsky, su discípulo. Sin embargo, hacia mediados de los años noventa, renació el interés por el estilo, situación propicia para la edición de estos textos inéditos o poco conocidos.
En la conferencia dedicada al Barroco (1934), Panofsky señala que ese estilo no fue la decadencia ni el fin de la era del Renacimiento, sino el segundo gran clímax de ese período. El Barroco anunciaba nada menos que una nueva fase histórica, caracterizada por el retorno al equilibrio, luego de los desbordes manieristas posteriores al Alto Renacimiento. Era un "paraíso recobrado" obsesionado por la conciencia del dualismo subyacente: la abrumadora excitación subjetiva y la conciencia de ese sentimiento.
Panofsky se anticipa al pensamiento histórico más reciente al entender el Barroco como parte de un desarrollo continuo que concluyó después de la muerte de Goethe, con la Revolución industrial y con el advenimiento de la cultura de masas.
El ensayo sobre el cine, inicialmente publicado en 1936, además de recorrer la historia del nuevo medio, analiza la relación entre el estilo y el material o la técnica. El texto, reeditado más de veinte veces, fue calificado en los años cuarenta como "una de las introducciones más significativas de la estética del arte cinematográfico".
Panofsky, que fue un testigo privilegiado de la evolución del cine desde 1905, pronunció su charla sobre el nuevo medio en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, ciudad adonde había llegado huyendo del nazismo. Su audiencia era un grupo de aficionados de la universidad de Princeton que se preparaba para fundar un archivo fílmico, actualmente uno de los mejores del mundo.
{b05f1d.jpg|Panofsky analiza la cuestión del estilo en épocas y disciplinas variadas|Gentileza Paidós}
El ensayo manifiesta muchos rasgos propios de la primera generación de escritos teóricos sobre el cine. Es evidente la preocupación por legitimar el nuevo medio, señalando que también "es arte", aunque con frecuencia sólo es "mal arte". El cine, para el historiador, es "el único arte visual completamente vivo", junto con la arquitectura, el comic y el diseño industrial. Las películas han restablecido un contacto vivo entre la producción y el consumo de arte, que se había debilitado en las manifestaciones tradicionales. Más que cualquier otra fuerza, modelan el gusto, el lenguaje, la ropa, las opiniones y hasta las apariencias físicas de un público que alcanza el sesenta por ciento de la población mundial. Panofsky señala, no sin ironía, que si los pintores, los poetas y compositores serios fueran obligados por ley a dejar su actividad, muy poca gente lo sentiría. Si lo mismo aconteciera con el cine, "las consecuencias sociales serían catastróficas".
En el ensayo "Los antecedentes ideológicos del radiador del Rolls-Royce", una conferencia de 1962, el historiador se pregunta sobre el componente étnico del estilo. Con rigor no exento de humor, analiza el itinerario de lo inglés en el arte inglés, desde los jardines del siglo XVIII, la miniatura medieval, la arquitectura y la literatura, hasta el famoso radiador. Esos cinco siglos de arte son los antecedentes de la famosa pieza de ingeniería que tiene como ilustre modelo la Villa Rotonda de Paladio en Vicenza, coronada por la Victoria de Samotracia, alias Silver Lady ("Dama de plata"). La incongruencia del diseño -inalterable desde 1911- es, para el historiador, la marca registrada de todo lo que significa ser inglés. Si los grandes estudios de Panofsky sobre el Renacimiento y el Barroco modificaron el conocimiento de la vida interna del arte y sus implicaciones simbólicas, el ensayo sobre el Rolls-Royce permite advertir, concentradas, las líneas principales de la iconología.
La edición póstuma de estos escritos se complementa con el análisis de los estudios sobre el estilo del compilador, Irving Laving, sucesor de Panofsky en la cátedra de Princeton. Es excelente la biografía crítica redactada por William S. Herkscher, discípulo y amigo del historiador alemán desaparecido en 1986, a los setenta y seis años.

