Destinada al fracaso

María Elena Naddeo
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3 de diciembre de 2011  

La derogación de las Juntas de Clasificación docente constituye un retroceso profundo en la educación pública de la ciudad de Buenos Aires.

Ese sistema fue creado en 1958, por la ley 14.473 y el diseño respondía a principios emanados de la ley 1420: la prescindencia partidaria y el laicismo en las instituciones, principios que tenían por objeto garantizar la autonomía educativa del poder político de turno y erradicar el clientelismo político en las designaciones docentes. Esta reforma de Pro, con las reformulaciones incorporadas por los diputados Abrevaya y Kravetz, golpea esos principios entrañables de la escuela pública, su corazón más profundo.

Nos permitimos pensar que con esta ley se busca disciplinar a una docencia crítica, que no es dócil con las políticas neoliberales que cuestionó la ley federal en los 90 y muchas decisiones del gobierno de Macri en estos últimos cuatro años. Se consagra con estos cambios el peligro de digitación de cargos por el gobierno de turno.

Se trata de una reforma inconsulta: ni uno solo de los gremios docentes aprobó su contenido, ni un especialista en educación avaló el articulado. Por todo esto es que pedimos el archivo de la norma, para generar un verdadero debate con docentes, padres y alumnos, sin los cuales toda reforma está destinada al fracaso.

Legisladora por el Frente Progresista Popular

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