
Diálogos contemporáneos
En su 23a edición, la feria sorprenderá en mayo con Dixit Petrobras, una sección curatorial que reunirá en su primera muestra 80 obras seleccionadas por Andrea Giunta. Muchas de ellas no estarán en venta,lo que profundizará su rol pedagógico y un acercamiento al formato bienal
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¿Existe el arte contemporáneo? ¿Desde cuándo? ¿Y qué lo define? Estas preguntas, que generan debates entre los historiadores a nivel mundial, se multiplicarán en Dixit Petrobras, un nuevo espacio que se presentará el mes próximo en arteBA. Andrea Giunta, curadora invitada de la muestra inaugural, parece decidida a alimentar la polémica.
"Es un tema en discusión si actualmente estamos en un momento distinto, en términos históricos y artísticos. Hay gente que dice que no, que todavía estamos en tiempo de modernidad. Yo asumo que sí: hay elementos que permiten hablar de la contemporaneidad en el arte", sostiene Giunta, de regreso en Buenos Aires tras una larga residencia en Estados Unidos.
¿Cuándo empieza el arte contemporáneo? es el provocativo título de la exposición que reunirá, en un espacio de 700 m2, 80 obras de más de 50 artistas –muchas de ellas no estarán en venta, lo que parece confirmar la llamada "bienalización" de las ferias– y de un libro que se podrá descargar gratis desde el celular.
"Hay varias fechas posibles –aclara Giunta–. El comienzo pudo ser cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, o en los años 60, o a partir de los años 90. Además, ¿qué tuvo más efecto en el contexto latinoamericano? ¿La caída del Muro de Berlín, las dictaduras o el Consenso de Washington?"
Tampoco parece haber una única respuesta. Lejos de pensar en términos cronológicos, genealógicos o de "centros y periferias", la investigadora prefiere detenerse en los "síntomas" a través de los cuales el arte contemporáneo se manifestó, en distintos períodos, en América Latina. Y mostrar de qué manera las obras elegidas se convirtieron en "lugares de observación del presente" al señalar, apelando a los sentidos y las emociones, lo específico de nuestro tiempo con una distancia crítica.
Así, el público de arteBA podrá probarse una remera con la leyenda "Yo tengo sida", usada para una campaña de prensa impulsada por Roberto Jacoby en 1994. Entonces el tema era considerado tabú y la intención del artista, que la enfermedad se asumiera como un problema de todos.
El ingreso de la vida en el terreno del arte y la acción biopolítica, que requiere "poner el cuerpo", son dos de los "síntomas" de los que habla Giunta. Al igual que las performances, este tipo de obras anclan en el presente, otra clave señalada por la curadora.
"Una de las características de lo contemporáneo –explica– es la ruptura con la idea de continuidad, de progreso. El presente siempre está atravesado por las preguntas hacia el pasado –los discursos de la nación, los héroes, las cartografías, la memoria– y ese pasado se vuelve experiencia presente, sin necesidad de proyectarse en un sentido utópico hacia el futuro."
Los artistas suelen intervenir las cartografías para alterar desde allí, en forma simbólica, las relaciones de poder. O, como hizo Alfredo Jaar en 1987, pueden publicar la frase "Esto no es América" en un cartel luminoso en pleno Times Square, en el corazón de Nueva York, para criticar a quienes actúan como si no existieran otros países en el continente.
De la misma forma, el arte contemporáneo cuestiona la autoridad ejercida desde las instituciones y pone el foco en las "extranjerías" provocadas por las migraciones y las nuevas tecnologías. La influencia de Internet parece ineludible, no sólo porque modificó las leyes de circulación de la cultura y provocó cambios en el campo artístico –la multiplicación de ferias y bienales, proyectos y obras site-specific– sino también porque afectó a los lenguajes.
"Lo más contemporáneo implica las interdisciplinas, transdisciplinas o diálogos –señala Giunta–. Muchos artistas trabajan sobre los cruces de percepciones. Creo que la ruptura de lo específico de las artes es una de las investigaciones más intensas en este momento. Hay artistas que recurren a distintos formatos en forma simultánea, que buscan ese lugar de diálogo exacto: que no sean dos cosas juntas, sino que formen una tercera."
Un buen ejemplo de esta última tendencia es el de Jorge Macchi, también convocado para Dixit Petrobras, que suele trabajar con el compositor argentino Edgardo Rudnitsky, radicado en Berlín. En 2005, en la Bienal de Venecia, ambos presentaron una instalación site-specific en un edificio barroco del siglo XVIII.
"Hoy los artistas trabajan como etnógrafos y no necesariamente sobre sus propios contextos", observa Giunta, dedicada a establecer otro tipo de relaciones: desde Buenos Aires continuará colaborando con la Universidad de Texas mientras da clases en la UBA, investiga para el Conicet y trabaja en la creación de un Centro de Arte Experimental en la Universidad Nacional de General San Martín.
"La vida cultural en Buenos Aires es súper intensa; hay algo que tiene que ver con este cruce de disciplinas –concluye–. Aquí hay una escena artística, musical y cinematográfica que no sé si tiene equivalentes en muchos lugares. Lamentablemente se desarrolla sin el apoyo suficiente, pero hay una creatividad expandida. Viviendo en el exterior uno invierte tiempo en producir esos acercamientos; tiene que forzar las instituciones para llevarlas hacia esos diálogos. Acá es al revés: los diálogos suceden sin que haya nadie operando. Se producen a partir del contacto entre las personas, del deseo de desarrollar proyectos."
Algunos síntomas del arte contemporáneo
- La vida entra en el terreno del arte
- El pasado se vuelve experiencia presente, cae la idea de progreso
- Cuestionamiento de las relaciones de poder
- Foco en las extranjerías provocadas por las migraciones y las nuevas tecnologías
- Reconceptualización del cuerpo: introducción de los debates de género y biopolítica
- Cruce de disciplinas
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