
Diane Arbus, el misterio
Los archivos completos de la genial fotógrafa fueron donados al Met, que compró además 20 de sus obras más importantes
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Hace tres años, el público pudo descubrir el lado íntimo de Diane Arbus en una retrospectiva del Museo Metropolitano de Nueva York (Met). Además de sus famosos retratos de enanos, travestis y gente común, tan perturbadores, el museo llenó salas enteras con sus equipos fotográficos, páginas de sus diarios, fotos de familia y libros provenientes de su hogar y su estudio.
Ahora, los albaceas de Arbus han obsequiado al Met sus archivos completos, junto con cientos de fotos tempranas y únicas; negativos y pruebas de 7500 rollos, copias, etc., muchos de ellos en sobres con anotaciones suyas. Al mismo tiempo, el museo compró a la Frankel Gallery de San Francisco, representante de los albaceas, 20 de sus fotografías más importantes, entre ellas Enanos rusos amigos en un living de la Calle 100», Nueva York (1963) y Mujer con velo en la Quinta Avenida (1968). El Met no quiso revelar su precio. Los expertos calculan, como mínimo, 5 millones de dólares.
El archivo es invalorable. Según Jeff L. Rosenheim, curador del Departamento de Fotografías, será una bendición para los investigadores porque "por lo común, este tipo de material no sobrevive al artista". Después de su suicidio en 1971, a los 48 años, la vida de Arbus pronto empezó a convertirse en objeto de culto, como ya lo eran sus fotos. Sus hijas, Amy y Doon, cuidaron su legado.
Diane nació en Nueva York, en una familia acaudalada. A los 18 años se casó con Allan Arbus. La pareja se dedicó a la fotografía de modas hasta 1959, cuando empezaron a trabajar en proyectos independientes. Muchos de ellos salieron en Esquire , Harper s Bazaar y otras revistas similares.
Ella misma explicó la extrema rareza y popularidad de sus retratos: "Nada es lo que parece ser. Jamás". Fotografió desde nudistas, personas deformes y animadores carnavalescos hasta simples rostros de transeúntes que la habían conmovido o intrigado.
"Estas fotos abren más interrogantes de los que esclarecen -dice Rosenheim-. Al mirarlas, casi tenemos la sensación de estar interactuando a la vez con el sujeto y con la artista, en un lugar donde hay mucha intimidad compartida."
Los diarios y agendas de Arbus demuestran que, a diferencia de Henri Cartier-Bresson, Robert Frank y tantos otros fotógrafos de su época, ella solía conocer a un sujeto y trabar una larga relación con él. Podía tardar hasta 10 años en producir las mejores fotos de ese individuo. "La mayoría de los artistas coetáneos fotografiaban sujetos a los que no conocían ni deseaban conocer -comenta Rosenheim-. Arbus fue una médium para mucha gente. ¡Qué diferencia!"
Arbus era una artista muy neoyorquina. Conoció a muchos de sus sujetos en el Central Park, a pocos pasos del Met.
Rosenheim fue uno de los curadores que ayudaron a montar Diane Arbus. Revelaciones , la muestra itinerante que hizo escala en el Met en 2005. Sin embargo, confiesa no haber tenido ocasión de bucear en sus archivos, iniciados en 1923. Su objetivo era "presentar libremente el material directo a partir del cual Arbus creó su obra". Una vez que haya sido catalogado, los investigadores podrán acceder a él. "Necesito tiempo para sentarme junto a esos volúmenes", concluye.
El Met lleva años procurando expandir su fondo de fotografía moderna. En 1994, consiguió el archivo de Walker Evans: unos 30.000 negativos en blanco y negro, 10.000 transparencias en color, filmaciones desde fines de los 20 hasta los 70, manuscritos originales, diarios, entrevistas y conferencias grabadas y su biblioteca privada. "Tardamos seis años en catalogar, conservar e interpretar su archivo", dice Rosenheim.
NUEVA YORK, 2008
© The New York Times y LA NACION
[Traducción: Zoraida J. Valcárcel]
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