
Dibujantes en banda: hacen música pop con trazos y colores
Diez ilustradores de América latina y Europa, convocados por Isol Misenta, se embarcaron en la aventura de ponerles imágenes a las canciones de Novela gráfica, un disco lleno de fantasías
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Les gusta la música, pero no la escriben ni tocan con ningún instrumento. Sin embargo, sus obras vienen en un compact disc. Ellos narran historias con dibujos, pinturas, papeles o plásticos recortados; son un grupo de ilustradores que aceptaron poner su arte al servicio de la aventura de una colega que se animó a cantar, Isol Misenta. El resultado son once cómics que, como una segunda voz, interpretan los temas del Novela gráfica, el CD de la banda SIMA.
Se trata de un disco presentado en una caja que se abre como un fuelle, con seis booklets desplegables, a todo color, que de alguna manera parecieran venir a ocupar el lugar de los videoclips de cada tema musical.
A la música y la poesía aquí se suma el lenguaje de la plástica. "Es otro lenguaje y otro autor que interviene con su estética personal y definida", dijo Isol, reconocida autora también de libros para niños, quien conformó una verdadera "banda" de ilustradores latinoamericanos y europeos en este proyecto.
LA NACION reunió a un grupo de estos dibujantes en la librería y editorial Moebius, de Martín Ramón, "editor" de Novela gráfica y de los originales cómics e ilustraciones que lo conforman, firmados por los argentinos Lucas Nine, Johanna Wilhelm y Mariana Chiesa, que vive en Bologna y está de paso por Buenos Aires. Participaron, además, Paola Power (de Ecuador), Paloma Valdivia (Chile), Anne Herbauts (Bélgica), Mar Hernández (España), Gabriel Pacheco (México) y Decur y Cristian Montenegro (Argentina).
Lucas Nine, que ilustró un tema con mucho de electrónico ("Charro eléctrico), describió el proceso de creación de una imagen inspirada en un sonido. Dijo: "El riesgo con la música es que podés dejar que te lleve, que cree un clima especial, como si fuese una puesta en escena mental, pero cuando tenés que construir algo con eso hay que tener control. No es que la música te empuja y te deja solo porque estás contando una historia y te basás en la presunción de que al final alguien estará escuchando la música, leyendo las palabras y mirando el dibujo. Tratás de hacer un cálculo de cómo le impactará la imagen que vos estás creando".
Cada desplegable, que sus autores llaman "discomics", conserva el estilo personal y diferencial de cada artista. De la misma forma, cada tema tiene su melodía particular, que sus creadores no saben aún cómo definir. "Cuando presentamos el primer disco, en 2008, la prensa dijo que lo nuestro es fantasy pop, y no me pareció mal, sobre todo por lo de fantasioso. Lo que pasa es que para la gente del pop lo que hacemos no es pop, para la gente del rock no es rock, y la gente de la música experimental dice que esto es pop", comenta Isol, aun en la búsqueda de una categoría propia.
Crear un dibujo para ser visto según un ritmo y un tiempo musical específico fue para los ilustradores un desafío particular. "Yo escuché la canción ["Después de esto"] un montón de veces. La escuchaba, la dibujaba, la cantaba y después me di cuenta de que en el dibujo continué con temáticas que vengo trabajando y que lateralmente o no tienen que ver con el tema de la inmigración", cuenta Mariana Chiesa, ella misma una inmigrante latinoamericana en Europa. Vivió primero en Barcelona, donde comenzó a publicar sus libros, y ahora reside en Bologna.
Johanna Wilhelm, que si bien está habituada a hacer proyecciones de sus obras con músicos en vivo nunca había ilustrado una canción, contó: "El formato del objeto te define un pensamiento distinto. No es lo mismo pensar un desplegable en el que contás algo en partes y en el tiempo de una canción que pensar un cuadro".
"Cada cómic es como un viaje de cada ilustrador", agrega Isol, para quien el límite entre las notas musicales y los trazos es muy frágil. Verificó esto cuando el año pasado su banda fue convocada para presentarse durante la inauguración de una muestra de la artista plástica Liliana Porter, en el Malba. "Mientras tocamos proyectaban una instalación de Liliana que parecía elegida para la música que hacemos", recuerda Isol al referirse a la obra de Porter El hombre con el hacha y otras situaciones breves. Y describe: "Tenía algo muy delicado y algo un poco bestia que también tiene nuestra banda". Por eso, para parafrasear uno de sus temas, siguió "una intuición que la arrastra" y dio rienda suelta a la idea que tuvieron con su hermano Zypce, compositor de las músicas para sus letras. Llamó a Porter y le propuso usar una imagen de esa instalación en la portada del CD. Porter aceptó, sorprendida y gustosa, igual que los ilustradores a los que convocó para esto que describen como "aventuras musicales y dibujadas".

Concierto audiovisual
Hoy y mañana, a las 21.30, SIMA presentará el CD Novela gráfica en el Teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378), en el Abasto. Como el disco, también el concierto será interpretado, cantado y... dibujado. Hoy, Johanna Wilhelm, y mañana Mariana Chiesa, ilustrarán en vivo la escenografía de la banda.




