
Dos parientes unidos por el tiempo
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Se suele hablar de la influencia de Bergson sobre Proust. Ya en vida del novelista, los críticos insistieron en señalar esa influencia. En un artículo del diario L´Intransigeant de 1913, por ejemplo, se comenta que en Por el sendero de Swann se nota la aplicación del pensamiento expresado en Materia y memoria , de Bergson.
Respecto de esa observación, dijo Proust en Le Temps : "No me avergonzaría que mi libro fuese como una serie de novelas del inconsciente, de novelas bergsonianas, si lo creyese, porque en cada época la literatura ha incorporado la filosofía del momento. Pero en mi caso no sería exacto porque la distinción entre memoria voluntaria y memoria involuntaria domina mi obra, mientras que no figura en la filosofía de Bergson, y hasta la contradice".
Un análisis de los conceptos bergsonianos le da la razón a Proust. En la filosofía de Bergson, el tiempo es una duración que excluye el instante, elemento esencial en la experiencia proustiana. Para Marcel, el tiempo es discontinuo, está hecho de momentos vividos. La memoria voluntaria es la de la inteligencia, que sólo le ofrece a quien recuerda facsímiles, desprovistos de vida, de un momento del pasado, como si esos recuerdos voluntarios fueran cuadros de malos pintores, incapaces de evocar la primavera.
En un excelente artículo, Pierre Edmond Robert analiza nuevamente y cuestiona esa supuesta influencia de Bergson sobre Proust. Sostiene que lo que acerca a ambos es la importancia que conceden al tema del tiempo y la duración pero que, en todo caso, sólo puede hablarse de la coincidencia de una preocupación.
Proust no siguió estudios filosóficos con Bergson, pero asistió a la clase inaugural del pensador en el Collége de France en 1900. Si bien Marcel leyó varios libros de Bergson, eso no lo convierte en su discípulo, ni tampoco hace de En busca del tiempo perdido una novela bergsoniana. Proust sólo reconoció como su maestro en filosofía a Alphonse Darlu, su profesor en el Liceo Condorcet, partidario del racionalismo idealista.
En la vida, Bergson y Proust estuvieron unidos por lazos familiares desde que, en 1892, el filósofo se casó con Louise Neuberger, prima de la madre de Marcel. Este no sólo asistió al casamiento sino que formó parte del cortejo. En ese entonces, Bergson tenía 33 años y Proust, 21.
En 1904, el novelista y el filósofo intercambiaron algunas cartas a propósito de la traducción que hacía Proust de La biblia de Amiens , de Ruskin. Hubo también un encuentro profesional en ocasión del Premio Blumenthal. Ambos formaban parte del jurado y coincidieron en premiar a Jacques Riviére. Cuando Marcel recibió la Legión de Honor, en 1920, el filósofo le mandó una carta de felicitaciones.
Pero, en general, los dos hombres se encontraban sólo en reuniones familiares, como el entierro de Jeanne Proust (1905), la madre de Marcel. Proust escribió a un amigo en 1919: "Hace mucho que no veo a Bergson". Yen esa misma carta lo evoca cuando se refiere al trional, un remedio que ambos tomaban para combatir el insomnio. El filósofo sólo aparece mencionado una vez en un pasaje de Sodoma y Gomorra , justamente a propósito de la influencia de los hipnóticos en la memoria.
Aunque Proust le envió un ejemplar de Sodoma y Gomorra , Bergson no hizo ningún comentario sobre el libro.El filósofo, que sobrevivió veinte años a Proust, mantuvo siempre una actitud de reserva con respecto a la obra de su pariente. Nunca se sabrá si esa actitud se debió a que, como tantos, pensó que Marcel no era más que un aficionado rico, o al hecho de que el mundo proustiano y el de Bergson tenían muy pocas cosas en común, salvo el interés por el tema del tiempo, sobre el que los dos tenían teorías y experiencias distintas. Los espíritus malévolos no dejaron de pensar que quizá Bergson vio en su pariente político a un rival incómodo.
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