
El 20% de las revistas culturales dejó de editarse en nuestro país
Cerraron unas 25 en lo que va del año; las que sobreviven buscan estrategias para superar el trance
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En lo que va del año, unas 25 revistas culturales dejaron de editarse, o postergaron su salida, como consecuencia de la crisis que afecta al mercado de las publicaciones.
La cifra representa casi el 20% de las 155 revistas culturales existentes en el país, que reúnen en conjunto unos 500.000 ejemplares y llegan a un millón de lectores, según las estimaciones. Entre las revistas de mayor difusión que suspendieron sus publicaciones están Proa, Letras de Buenos Aires, Lea, Clásica, Los Inrokuptibles y La Danza del Ratón. En diciembre de 2000 había cerrado La Maga.
Según datos de la Asociación de Revistas Culturales de Argentina (Arca), hasta el año 2001 circulaban unas 155 publicaciones de literatura, música, cine, arte y pensamiento político, entre otros géneros. El registro incluía revistas que contaban con un mínimo de 32 páginas, una antigüedad de dos años y una periodicidad máxima de seis meses.
Esfuerzos vocacionales
"Este tipo de revistas supone esfuerzos vocacionales, y su salida depende mucho de la pasión del grupo. Los obstáculos no son pequeños", dijo Christian Ferrer, de la revista Artefacto, que aún sobrevive a la crisis.
La crisis en el sector editorial sacudió fuertemente a las revistas culturales, pues muchas se hacen a pulmón -el 99% de ellas se diseña e imprime en el país- y no gozan del gran poder de negociación de otros productos.
Las revistas culturales no hablan de un "cierre definitivo", sino de que sus ediciones están suspendidas hasta que la crisis económica se revierta.
Letras de Buenos Aires cerró en diciembre último, después de 21 años. "No podemos luchar contra molinos de viento. La revista será recordada como una publicación independiente, que en el momento actual prefiere voluntariamente cerrar su ciclo y no caer en los caminos fáciles que ofrece el mercado", dijo Victoria Pueyrredón, su directora, al despedirse de sus lectores y amigos.
Lea es otra de las revistas culturales que no sale desde mayo último. La crisis económica del país implicó un incremento "enloquecido" de los costos y la caída de la publicidad.
"Siempre que llovió, paró", sostuvo, sin embargo, Adrián Rimondino, secretario de redacción de Lea.
"Lea se convirtió en una publicación cara. Ante este panorama, decidimos que no saliera más", explicó Rimondino. Para no perder el contacto con sus lectores, Lea regresó desde el sábado con el programa de radio "Libros en voz alta para todo el país", por Radio Nacional. Piensan retomar la revista cuando lleguen mejores tiempos y, mientras tanto, conservan su presencia en Internet.
La última edición de Latido, revista nacida en 1999 y poco convencional en su estilo de escritura, fue en diciembre. Una suma de factores provocó la caída de Latido: el papel importado y la alta calidad de impresión, que cuadriplicaron los precios, un brusco descenso en las ventas y la ruptura de pagos de publicidad.
"Hoy, cualquier proyecto de consumo de información fracasa", dijo a LA NACION Daniel Ulanovsky Sack, su director. El próximo año podría emitirse un programa de TV por cable con el estilo de la revista.
Otras revistas que "entornaron" sus puertas son Proa, fundada en 1922 y de periodicidad bimestral; La Danza del Ratón, creada en 1981; Tokonoma, de 1994, y Gente de Letras, de 1998.
En la lucha
Las revistas culturales que continúan en la lucha recurren, por ejemplo, a la disminución de sus páginas para reducir costos, como el caso de Prohistoria, que se edita en Rosario. Otras extendieron su periodicidad, como la publicación de filosofía Nombres y la revista de arquitectura y diseño Area.
Haciendo Cine organiza ciclos de películas y actividades especiales como un ingreso extra y la revista santafecina Lote, de crítica cultural, realiza convenios con empresas para conseguir mayor publicidad.
D-signos, especializada en artes visuales, pasará a ser coeditada con una editorial española, y Entrepasados, semestral y de temas históricos, recibió apoyo económico de historiadores de Estados Unidos.
La revista Criterio -que el próximo año cumplirá 75 en la calle- sobrevive, según su director, José María Poirier, "por una estructura de gastos muy chica, un cuerpo de suscriptores muy fieles y algunas colaboraciones que hacen los lectores". Y agregó: "Criterio vive gracias a su prestigio y porque el lector está unido a ella por un fuerte lazo afectivo, además de intelectual".
Razones
Costos: debido al incremento del precio del papel y la impresión, una tirada de 7000 ejemplares costaría alrededor de $ 18.000. Para no subir el valor de la revista, muchas optaron por cerrar.
Lectores: en todo el país circulan unos 500.000 ejemplares de revistas culturales. Se estima que un millón de personas lee las publicaciones.





