
"El kirchnerismo tiene una intolerancia absoluta con el periodismo"
El periodista Mariano Grondona reflexionó sobre las vinculaciones entre la prensa y el poder
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PUNTA DEL ESTE.– Fue un diálogo espléndido y por eso se extendió, para el regocijo de los más de 600 presentes, mucho más allá de lo esperado. Temas como el kirchnerismo, el peronismo, el periodismo, la historia de nuestros hombres y muchos de sus nombres, lograron la máxima atención y el total silencio de un auditorio que solo interrumpió con aplausos.
El último encuentro de Charlas de verano organizado en este balneario por adncultura y Zurich contó con ese hombre de las grandes columnas de los domingos, con ese profesor de la televisión: Mariano Grondona.
El moderador del encuentro fue el secretario de Redacción de La Nación, Pablo Sirvén, quien en la charla consultó a Grondona sobre la conflictiva relación del kirchnerismo con el periodismo y la actualidad política: "Con el periodismo tienen una intolerancia absoluta.
Kirchner es un hombre que irrita y la oposición se agota en la irritación en vez de pensar en el día después, en el tiempo en que el kirchnerismo o el peronismo no estén", dijo.
"Es un hombre inmoderado en la ambición, pero debe entender que no es posible mandar en un país ilimitadamente, que las dinastías en la Argentina no duran, que un día este Gobierno va a terminar, pero eso también lo tiene que entender la oposición, para saber qué va a hacer el día después", siguió.
Grondona hizo más referencias a la relación del poder con la prensa, más aún cuando todos saben que la de él con el actual gobierno es nula.
"Es difícil relacionarse con la política, es difícil relacionarse con el poder. No podemos hablar mal de todos los políticos, porque alguien tiene que hacer política.
En definitiva es como el periodismo, se es político o periodista o no; para ambas cuestiones no hay horario. El periodismo debe ser distante de los políticos, claro que a veces si uno los critica pasa a ser un enemigo y si los elogia, enseguida ellos creen que somos propia tropa."
Errores y pecados
Sirvén, en una autocrítica, lo consultó acerca de "los pecados del periodismo". "Yo no tengo pecados, sí muchos errores, pero la vocación no me deja cometer pecados. Estamos en una profesión en la que comenzamos a vivir a la hora de trabajar. Como decía Nietzsche: "¿Esta es la vida? ¡Que venga otra vez!".
La libertad de prensa, volvía, inevitablemente, a la charla. "Alfonsín fue feroz en materia de comunicación, tenía todos los medios. Menem era agradable, se enojaba y se reconciliaba, conmigo tuvo una relación zigzagueante. Actualmente, ya sabemos, resultamos muy incómodos y más aún cuando el periodismo de hoy goza con más credibilidad que los políticos".
Grondona, de tronco conservador, como se define, y "gorila" –según bromeó– confesó haber cantado la marcha peronista hace poco, en el cumpleaños de Antonio Cafiero: "Todos los invitados me cargaron y yo los dejé mudos cuando les dije: ‘Es que fui peronista del último Perón, del Perón bueno, del reconciliador".
Así jocoso y de verano, Grondona arrancó tantos aplausos como risas y dejó otras sentencias: "Los conservadores hemos sido miopes ante lo institucional, el peronismo trajo la corrupción y como decía alguien, los radicales trajeron a los radicales. Los peronistas se alinean, los radicales son culposos".
A la hora de reflexionar sobre los medios, aseguró que, por su abrumadora audiencia, Tinelli lo "liberó del rating" y que "los diarios nos ofrecen un verdadero mapa, que no tienen los medios por Internet".
Grondona le dedicó más tiempo de la charla a la vida institucional argentina y al peligro de las permanencias de los gobernantes: "El primer Julio Argentino Roca no fue lo mismo que el segundo. En los tiempos modernos, Menem llegó a gobernar 10 años y después fue su final".
"En la Argentina existió una verdadera tradición productiva y allí estuvo el crecimiento, luego la clase alta envió a sus hijos a París y los resultados no fueron tan buenos, pero la clase obrera también alcanzó los privilegios por intermedio de la fortaleza de los sindicatos", reflexionó.
Así, el Mariano de verano cautivó a todos, sin necesitar de sus clásicas y ajustadas traducciones del latín.



